Google contesta a la demanda de Oracle

Finalmente Google respondió a la demanda de Oracle y, como se podrán imaginar, la larga (¡y agresiva!) respuesta no tiene desperdicio (y la primera conclusión que saqué es que quiero tener a sus abogados). Bien, veamos. Google (obviamente) asegura no haber violado ni participado indirectamente en la violación de ninguna patente, pero lo dice de una manera muy clara a la vez que agresiva, llegando a decir que la demanda de Oracle está repleta de agujeros y prácticamente no tiene sentido.

Google explica que la demanda no aclara qué es exactamente lo que hizo Google, cómo es que infringió los derechos, pero lo más interesante es que detalla el surgimiento de Android, especificando por qué es que no implica ninguna violación de patentes, dejando muy mal parado a oracle en el medio: los dejo con una traducción de las partes más importantes:

La plataforma Android incluye, entre otras cosas, el Android Software Development Kit (“SDK”) y la Dalvik Virtual Machine (“VM”). La máquina virtual se apoya en una versión del kernel de Linux para servicios como seguridad, manejo de memoria, procesos, redes y drivers, así como representa una capa de abstracción entre el hardware y el resto del software. Las bibliotecas básicas de la máquina virtual incorporan un subset de Apache Harmony, una implementación open source y libre de Java llevada a cabo por la Fundación Apache. Además de las bibliotecas Harmony, la plataforma Android (incluyendo a la máquina virtual, pero no limitada a ella), fue desarrollada independientemente por la Open Handset Alliance.

Es decir, Android está construido en base a una implementación libre de Java, pero luego continúan explicando:

Sun liberó las especificaciones de la plataforma Java, incluyendo la máquina virtual, bajo una licencia gratuita que permite a los desarrolladores crear implementaciones propias. Si estas demuestran ser compatibles con las especificaciones, Sun provee una licencia de propiedad intelectual, incluyendo derechos de patentes y copyright. Apache Harmony es un claro ejemplo de esta práctica.

La única manera de demostrar la compatibilidad con las especificaciones es cumplir con todos los requerimientos del Technology Compatibility Kit (“TCK”) para una versión en particular del lenguaje. Pero los TCK, que inicialmente no eran open source, incluían grandes restricciones. En esencia, aunque los desarrolladores eran libres de desarrollar una máquina virtual, se veían imposibilitados de obtener algunos componentes necesarios para completar el trabajo.

Como podrán ver, en estos párrafos comenzaron las críticas a Sun Microsystems, pero a continuación se encuentran las más importantes críticas al “doble discurso” de Oracle:

Sun fue ampliamente criticado por la comunidad open source, incluída Oracle, por su negativa a liberar completamente a Java. Por ejemplo, en agosto del 200, la Fundación Apache intengó obtener un TCK para verificar la compatibilidad de Harmony con Java. Y aunque Sun eventualmente liberó el código de los TCK para Java SE, inicialmente incluían restricciones de uso que limitaban las circunstancias bajo las cuales los usuarios de Apache Harmony podrían utilizar el software, siendo uno de estos casos la ejecución en dispositivos móviles. En abril del 2007, la Fundación escribió una carta a Sun solicitando la licencia sin restrincciones o una explicación de por qué la compañía estaba violando sus propias especificaciones.

A pesar de todos los pedidos, la compañía ahora desaparecida no dio ningún tipo de respuesta. Siempre lo dije, en muchos aspectos Sun puede haber sido una compañía excelente, pero había unas internas demasiado importantes en su seno en cuanto al código abierto. Siguiendo con la historia:

Oracle, como miembro del Comité Ejecutivo del Java Community Process (“JCP”), organización encargada de controlar los estándares Java, se sumó a las preocupaciones que ocasionaba el hecho de que Sun se negara a liberar todo el código de Java. Más tarde, ese mismo año, Oacle propuso que el JCP creara una nueva política de propiedad intelectual que permitiera flexibilizar las implementaciones. En el mismo tiempo, BEA Systems -empresa adquirida por Oracle- propuso que las licencias de TCK fueran ofrecidas sin ninguna restricción de uso, “para que puedan ser utilizadas por organizaciones como Apache”.

¿Adivinen qué? Oracle votó a favor de la propuesta de BEA Systems y volvió a manifestar su posición unos meses más tarde, en febrero del 2009. Tan sólo dos meses después Oracle compró a Sun y no volvió a manifestarse al respecto, hasta que llevó a cabo la demanda, basándose en los principios opuestos.

Google dice que al ser Android una plataforma open source y al ser Dalvik una máquina virtual que interpreta un bytecode distinto al Java “tradicional”, la demanda de Oracle no tiene el más mínimo sentido. Mi única duda, en este sentido, reside en las benditas restricciones de uso. La situación cambió cuando se liberó Java por completo, con el lanzamiento del OpenJDK. A partir de entonces, Sun permitió que se realizaran los tests de compatibilidad sin ninguna restricción, siempre y cuando se tratara de una implementación GPL basada en OpenJDK. Y si bien la máquina Dalvik está basada en una implementación open source, es incompatible con la licencia GPL y no creo que esté basada del todo en OpenJDK, por lo que entonces es muy probable que Google sí haya infringido con alguna patente después de todo.

Es un terreno pantanoso, una verdadera ciénaga legal en la que seguramente se pierdan un par de años. Pero Google se tiene mucha confianza, tanta que plantea a los juzgados que dadas las circunstancias, Oracle debe hacerse cargo de todos los costes legales que representó a la compañía del buscador la “ridícula” demanda, incluídos los honorarios de los abogados.

Personalmente, Google es una empresa que cada vez me gusta menos, cada vez más lejos de su inocente “don’t be evil“, pero dejando de lado todos sus aportes a la tecnología, es una de las grandes razones por las que Java logra mantener algo del carisma de antaño, manteniéndolo vivo con proyectos como Android, justamente y el Google Web Toolkit. Independientemente de quién le saque dinero a quién (seguramente esa sea la única consecuencia de la demanda), se el asunto se está poniendo bien interesante.

Vía: Groklaw

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