Cloud computing

Recientemente, el proveedor de servicios británico COLT y Portio Research han publicado los resultados de un estudio centrado en el cloud computing y la visión que de este nuevo paradigma tenían los responsables de sistemas de información de empresas de Francia, España, Alemania, Italia y Reino Unido. La opinión del 86% de los directivos encuestados es clara, el cloud computing será el modelo de explotación de sistemas de información del futuro.

Si bien, el cloud computing no es algo excesivamente nuevo, ha sido un desconocido por gran parte del público. La “nube” es una palabra que cada vez nos es más familiar y cercana, pero aún así encontramos sectores que no sabrían decirnos qué es el cloud computing.

Dentro del sector profesional, el 68% de los participantes en el estudio afirma estar familiarizado con el concepto, si bien llama la atención que esa cifra sea menor dentro del grupo de participantes españoles, que asciende sólo al 58% de los directores de sistemas encuestados.

Pero, realmente, ¿qué es el cloud computing?. Podríamos decir que es un nuevo modelo de prestación de servicios TIC que funciona como centros de almacenamiento de datos remotos, y que permite al usuario acceder a un catálogo de servicios estandarizados y responder a las necesidades de su negocio, de forma flexible y adaptativa.

Esto hace posible que los usuarios puedan desentenderse de la instalación, gestión y mantenimiento de aplicaciones, ya que éstas residen en un centro común compartido con otras entidades y usuarios. Esta compartición de recursos y aplicaciones, posibilita un ahorro considerable en costes de operación y mantenimiento, debido, principalmente, a la aplicación de economías de escala.

Para mi, uno de los puntos fuertes del cloud computing es precisamente el ahorro de costes. Si pensamos en una gran organización, por ejemplo una multinacional, si en cada una de sus delegaciones tuviese que implantar un CPD (Centro de Proceso de Datos), los costes de operación conjuntos serían casi inasumibles (climatización, consumo eléctrico, alquiler de espacios, adecuación, monitorización, administradores de sistemas, contratos de mantenimiento, etc). Sin embargo, concentrar todos los recursos TIC en uno, o pocos, centros de datos permite aprovechar al máximo las infraestructuras adquiridas además de concentrar los gastos de operación, facilitando la compartición de recursos. El 72% de los responsables de sistemas participantes en el estudio considera el ahorro de costes uno de los puntos fuertes del cloud computing.

Sin embargo, a pesar de vivir una época de recesión económica, el punto fuerte del cloud computing, con un 73%, es la flexibilidad que ofrece. Esta deslocalización de las infraestructuras con respecto al negocio permite un gran rango de acción y movilidad a las empresas. Servicios comunes, como el correo electrónico, pueden proveerse de una manera rápida y sencilla a una empresa que no necesita ya contar con infraestructuras TIC propias. Esta flexibilidad del cloud también contribuye a la continuidad del negocio, por ejemplo, en caso de desastres como el del edificio Windsor de Madrid, en el que el bufete de abogados Garrigues pudo continuar su actividad con la replicación de todos sus sistemas por parte de IBM en unas oficinas cercanas al aeropuerto de Madrid-Barajas.

¿Actualmente usamos servicios en la nube? Gmail, eyeOS, Google Docs, Basecamp, algunos servicios de hosting o servidores privados virtuales, son servicios en la nube que usamos habitualmente. Según el estudio de COLT, el 30% de los participantes en el estudio se encontraba en fase de implantación de servicios en la nube en su empresa y el 46% en fase de evaluación de los mismos.

¿Y si en la nube todo son ventajas por qué no se ha extendido su uso a nivel empresarial? Cada vez se van implantando más servicios que están alojados en la nube, sin embargo los responsables de sistemas aún mantienen ciertas reticencias al modelo. Este nuevo modelo de operación rompe con el sistema tradicional de mantener una infraestructura TIC propia sobre la que ejerzo todo el control y donde soy dueño de todos mis datos y nadie más tiene acceso a éstos. Esta pérdida de control es la barrera de entrada principal al mundo del cloud computing. El 71% de los responsables de sistemas participantes en el estudio es tajante, la seguridad de los datos es el mayor inconveniente a la hora de adoptar este modelo de gestión.

He de reconocer que estoy posicionado en el mismo lugar. Me cuesta aceptar el hecho de almacenar los datos contables de mi empresa o informes confidenciales en un centro de datos de IBM, Microsoft, Google o Amazon. Perder la traza de esos datos, por mucho que me aseguren el aislamiento de mi servicio de otros servicios que estén prestando a otros clientes, me hace rechazar algunos aspectos del modelo. Distinto es el cloud computing corporativo, es decir, una gran organización que decide concentrar y consolidar sus centros de datos y ofrecer los servicios de manera centralizada a todas sus sedes. Cuando los datos permanecen dentro de nuestro control, las cosas se ven de otra manera.

Quizás el futuro sea ese, mantener el control de los datos. El 27% de los responsables de sistemas participantes en el estudio opina que optaría por una nube propia, 53% optaría por un modelo mixto con servicios en una nube propia y servicios alojados en un tercero, el 13% compartiría infraestructuras con empresas afines y tan sólo un 8% externalizaría el servicio.

¿Y cómo se encuentra el mercado del cloud computing?, pues se encuentra dividido en tres modelos de negocio:

  • Software-as-a-Service (SaaS): en el que el servicio contratado es una aplicación de uso final (correo electrónico, aplicaciones de escritorio, entornos colaborativos, etc) y que supone un 50% del total de los servicios ubicados en la nube. Los proveedores preferidos, según los participantes en el estudio, son, por orden de preferencia: Microsoft, IBM, Cisco/Webex y Google.

  • Plataform-as-a-Service (PaaS): en el que el servicio contratado es una arquitectura y servicios sobre los que implantar una aplicación que es gestionada ya por el cliente final (bases de datos, servicios de hosting web, etc). Este modelo permite un rápido despliegue de aplicaciones por lo que está comenzando a ser uno de los servicios más demandados por las empresas a día de hoy. En este caso, según las preferencias de los participantes en el estudio, los proveedores preferidos son: Microsoft, Google y Amazon.

  • Infraestructure-as-a-Service (IaaS): en el que el servicio contratado es un hardware (real o virtual) y en el que tenemos control absoluto del sistema operativo a usar y las aplicaciones a implantar. Aquí, según el estudio, el mercado está dominado por IBM, Amazon, AT&T, Verizon, EMC y BT

En conclusión, el cloud computing ha llegado para quedarse. Su implantación y uso en el ámbito empresarial está avanzando a buen ritmo; si bien es cierto que la llegada del cloud no implica la abolición de la gestión clásica de las infraestructuras TIC, ya que las tendencias apuntan a modelos de gestión híbridos entre la nube y el centro de datos propio. Se presenta como una oportunidad para aumentar la competitividad de empresas que no podían desarrollar o mantener sistemas propios de información, a las que la compartición de recursos y la adopción de modelos basados en la adquisición de servicios gestionados, les permitirá un rápido despliegue e implantación de servicios TIC dentro de sus procesos de negocio.

Definitivamente, veo nubes en el horizonte.

Vía: Colt | Fotos: The Sidney Morning Herald, Convergencia Digital y Kasun’s Blog.