Parece mentira lo que pueden cambiar las cosas en sólo 365 días. Hace un año habría escogido un teléfono con Android por ser un sistema operativo abierto, por la multitarea y por poco más, aunque eso supusiese reducir sensiblemente mi productividad con un teléfono móvil y atarme a teléfonos como la HTC Magic, a años luz de un iPhone 3GS. Pero de un tiempo a esta parte Android ha dejado de ser aquel patito feo de la versión 1.6, Google presentó el Nexus One, Motorola hizo lo propio con el Milestone, llegó la versión 2.1 Eclair y finalmente el pasado Junio llegaron el Droid X y el Samsung Galaxy S, es innegable que el avance ha sido impresionante.

Apple sabía que este año ya no contaba con la manga ancha de los anteriores y no podía permitirse el lujo de presentar un iPhone con menos prestaciones de hardware, por muy bueno y bonito que fuese su sistema operativo, algo que había venido ocurriendo invariablemente en los modelos anteriores. El caso es que hizo muy bien sus deberes y en la WWDC presentó un teléfono que pegaba un salto gigantesco con respecto a los anteriores, con una pantalla increíble, un procesador a la altura de las circunstancias y beneficiándose de todas las bondades del nuevo iOS 4, la más importante de ellas la multitarea.

Así que llegados a este punto toca comparar, llevo poco más de un mes usando el Samsung Galaxy S como mi teléfono principal y sólo una semana con el iPhone 4, con iOS 4 algo más de tiempo. Antes que presentar otra reseña más sobre cada teléfono por separado, que ya estaréis aburridos de leer, me ha parecido mucho más interesante poner a los dos en el ring de combate de Gizmovil, colocarlos frente a frente y que gane el mejor ¿Preparados? Hagan sus apuestas ¡comienza el espectáculo!

Dos teléfonos con un diseño sensacional

¿Os acordáis del N95? Pertenece a aquella época dónde ‘smartphone‘ era sinónimo de ladrillo antiestético, pero en nuestro caso ambos teléfonos presentan un diseño impecable y unas líneas extremadamente elegantes, aunque por dentro a nivel de software fuesen una basura bastaría con ponerlos sobre una mesa en público para que fuesen objeto de todas las miradas, dos auténticas bellezas.

En el caso de Samsung se nota el parecido intencionado con los otros dos modelos anteriores de iPhone, el 3G y el 3GS, con el borde metálico redondeado y el botón gordo central pero ¿por qué habría ser eso algo malo? además Apple ha renovado totalmente las líneas con el iPhone 4 y por lo tanto las similitudes desaparecen.

Con respecto al teléfono de Apple, aparte del lavado de cara que ha salvado a ambos teléfonos de parecerse quizá demasiado lo primero que se nota si vienes de un iPhone 4 o incluso de un iPod Touch es la ausencia de curvas, es un teléfono con más aristas, acostumbrados al fondo curvo y redondeado de los otros modelos, a mí personalmente me gusta más que los anteriores. Hay que tener en cuenta que un buen diseño no es nada si no se complementa con un buen acabado y si no sabe transmitir buenas sensaciones al tacto,es precisamente en eso en lo que voy a centrarme en el siguiente apartado.

¿Consistencia o ligereza?

En el diseño me decanto por el iPhone, pero la consistencia, en el peso y en la sensación que transmiten cada uno cuando se sostienen en la mano ya empiezan a ser muy diferentes en un caso y en otro.

El Samsung Galaxy S es muy ligero para lo grande que es, mucho, sorprende la primera vez que lo coges, son 118 gramos que a mí se me hacen muchos menos. Las ventajas de esto son varias, las más importante es que a pesar de ser descomunal en dimensiones no se hace molesto llevarlo en el bolsillo, en absoluto, no pesa, no molesta, en ese sentido es perfecto. La desventaja es que esa ligereza se debe a los materiales, plástico finito en el caso de la parte posterior, la consistencia del Galaxy S, sin llegar a ser mala, es más pobre.

El iPhone 4 es justo los contrario, es más pesado, 136 gramos (lo que no quiere decir que ‘sea’ pesado, ojo) pero la calidad de los materiales es evidente, tiene una solidez y un acabado exquisitos, da gusto tenerlo en la mano. El adjetivo que mejor define sostenerlo en la mano es ‘confortable’, es agradable sostenerlo si más, todo está ensamblado con precisión y cuidando el máximo detalle. Las principales pegas las encuentro en el cristal de la parte posterior, al que o le pones una funda o lo tienes lleno de arañazos a los dos días.

La pantalla, dos teléfonos que entran por los ojos

Aquí sí que tengo que dar una opinión mucho más rotunda. Tras la presentación del iPhone 4 y lo bien que vendió Steve Jobs el Retina Display a Samsung le faltó tiempo para decir que sus nuevas SuperAMOLED tenían una resolución y unas prestaciones que eran superiores. Justo coincidió con la época en que empecé a probar el teléfono y me quedé un poco mosqueado por que si aquello era mejor que la cacareada Retina Display tampoco era para tanto.

Me equivocaba, la pantalla del iPhone 4 es asombrosa, es lo mejor que le puede pasar a un gadget. Maravillosa, Mágica, Sensacional, Espectacular, Increíble, Alucinante, como para caerse de culo, para flipar pepinillos… podría estar media hora soltando adjetivos y expresiones que no me cansaría. No sólo le da mil vueltas a la del Galaxy S sino que creo que es lo que más me gusta del nuevo iPhone, los teléfonos también entran por los ojos, recuerdo cuando lo encendí y vi la manzanita blanca sobre fondo negro, al ser una imagen con tanto contraste, la sensación de estar viendo una pegatina se acentuaba muchísimo más, cuando cargó la pantalla de desbloqueo ya sí que llegó el primer ‘Wow…’

Cuidado, que me he dejado las letras en alabar la Retina Display, pero esto no quiere decir ni mucho menos que las SuperAMOLED sean malas, todo lo contrario. Cuando se ponen al sol, otro de los puntos que remarcaba Samsung, la visibilidad en ambos con el brillo al máximo es muy similar, pero de nuevo me inclino un poquito más por el iPhone. El desempeño del sensor de luz y el consecuente ajuste de brillo de pantalla en el caso del Galaxy S deja bastante que desear, es demasiado brusco, puede que sea el único punto negativo que le encuentro a una pantalla que, Retina Display a un lado, también es maravillosa.

La cámara de fotos, el mundo a través de un smartphone

Tomada con un iPhone 4, postprocesada con Camera+

Aquellos que buscan una cámara de fotos fabulosa en sus teléfonos que sustituya a una cámara de fotos tradicional, que me los encuentro cada dos por tres argumentándome no sé cuántas cosas de los Megapíxeles y los sensores, que se vayan despidiendo. Que se vayan despidiendo del Galaxy S, del iPhone 4 y de cualquier smartphone, porque no están para eso.

La cámara en un teléfono yo la concibo como una herramienta para ‘capturar el día a día’: un momento, un amanecer, algo que nos llame la atención, un número teléfono puesto en un cartel… pero no como sustituto de una cámara de fotos, ni siquiera de una compacta. Voy a diferencia entre fotos y grabación de vídeos, en el caso de las fotos, ambas cámaras están muy igualadas, me gusta más en general los colores que recoge el Galaxy S.

Las fotos tomadas con este último suelen tener ene general más contraste y un poco más de saturación que las tomadas con el teléfono de Apple, aunque se comporta en peor en situaciones con baja luminosidad. El iPhone 4 también hace fotos fantásticas, se comporta mejor en condiciones de baja luminosidad y además tiene el Flash LED, que si bien no es la octava maravilla cumple con su cometido perfectamente y tiene una potencia mucho mayor de la que uno le pudiese suponer a algo tan pequeñito.

Tomada con un Samsung Galaxy S, postprocesada con Photoshop Mobile

En el tema del vídeo, como sabréis ambos graban a 720p, pero si en las fotos gana el Galaxy S, aquí pierde de paliza. El supuesto vídeo que graba en alta definición, como indicó Manu en este post, no es tal, por muy bien que se vea, y el formato en el que se graba, .flv, tampoco ayuda mucho en mi opinión.

Sobre la grabación en el iPhone 4 tengo más bien poca queja, es maravillosa, aunque se hace un poco de lío con las luces, los contraluces, las puestas de sol y a veces hace un poco de wobbling, la imagen se tambalea porque el sensor no captura lo suficientemente rápido. Al contrario que con el Galaxy S el resultado final una vez lo ves fuera de la pantalla del teléfono es absolutamente sensacional, auténtico vídeo en alta definición a 720p.

Duración de la batería, no es mala, pero tampoco perfecta

El tema de la batería siempre ha sido el punto pendiente en todos, todos, los smartphones, su particular tendón de Aquiles. Son teléfonos con una pantalla muy grande, muchas prestaciones, que si operan frecuentemente en 3G lo hacen a una frecuencia mayor (1800 Mhz frente a 900Mhz) con el gasto extra que eso supone y que requieren de una batería que esté a la altura.

En ambos casos la duración de la batería, aunque como digo en el título no es perfecta, para mí es suficiente, todavía no le he dado mucha batalla al iPhone 4 pero las primeras pruebas que he hecho me llevan a que la del Galaxy S aguanta un poquito más el tirón, cosa de 2 horas más (¿habéis probado a pasaros dos días haciendo más o menos lo mismo en dos teléfonos para compararlos con la máxima fidelidad? Yo sí, tengo que ir al médico). En cuanto a tiempo real de uso, no en reposo, en el iPhone 4 mi particular récord es de 14 horas, y en el Galaxy S casi de 15, como podéis ver están muy igualados, aunque ya he dicho que tengo la sensación de que es mejor la del Samsung. Como estándar vamos a poner que con los dos puedes llegar a los dos días de uso normal/moderado sin tener que tengan que pasar por el enchufe.

Procesador, confundiendo el tocino con la velocidad

No sé si se ha notado, pero los aspectos técnicos de un teléfono, los números, me dejan bastante frío, me gusta centrarme en lo que puedo hacer con esos números, en como exprimo el hardware y el software para darle un uso. En ambos casos los dos teléfonos montan un procesador de 1Ghz, el nuevo A4 en el caso del iPhone y 512Mb de RAM, pero la experiencia de usuario varía enormemente de uno a otro.

Aquí hay que reconocerle a Samsung que lo tenía difícil no, lo siguiente, porque si hay algo que en Cupertino valoran y aprecian es la experiencia de usuario, pero en el Galaxy S hay cosas que me desesperan un poco. Si abres muchas aplicaciones en poco tiempo, o dejas algo pesado corriendo en background, el teléfono se vuelve muy lento, muy torpe, sin contar que cuando lo enciendes y al comienzo hace un escaneo de medios (fotos, vídeos…) de la tarjeta externa y la memoria del teléfono, en los que está como 2-3 minutos totalmente inusable, algo similar a lo que ocurre en muchos Windows. ¿Cómo es posible que un teléfono con esas prestaciones sea aconsejable instalar un gestor de procesos para ir matando las aplicaciones en segundo plano que nos sobran?

La culpa de todo esto la tiene la multitarea, Jobs se ha tirado tres años para implementarla pero lo ha hecho en condiciones, con 1 Ghz por mucho teléfono que sea hay veces que el Galaxy S no puede con todo, así de sencillo, el tener que estar pendiente de un gestor y cerrar esporádicamente aplicaciones para conseguir el máximo rendimiento es algo que me molesta muchísimo. A eso me refería con lo de los números, 1 Ghz y 512 Mb de RAM no quiere decir ‘rendimiento espectacular’, no necesariamente.

iOs vs Android, caldo de cultivo para flamewars

Esto no pertenece propiamente a los dos teléfonos así que voy a centrarme en el aspecto práctico y dejar aparte los sistemas en sí. Personalmente sigo siendo el doble de productivo y ágil con un teléfono cuando uso iOS, a esto le añado que el Android Market de momento es un desastre y un nido de aplicaciones pobrísimas y feísimas. Puede sonar excesivamente crítico, pero hoy en día las aplicaciones son las que marcan el 99% de lo que hago con un smartphone, si no están a la altura tenemos un serio problema.

La cámara del Galaxy S es un poquito mejor, de acuerdo, pero las aplicaciones que tengo para exprimir una foto que tome con el iPhone son tantas, tan variadas y de tanta calidad que no necesito pensármelo ni dos segundos para afirmar que me quedo con la del iPhone, de calle. Con el tema del vídeo más de lo mismo, grabar unos vídeos, tomar unas fotos, montarlo todo con iMovie en un par de minutos y enviárselo a mi familia es una experiencia que no cambio por mucho hardware que me encuentre en un teléfono con Android.

La interfaz TouchWhiz que Samsung le ha metido al Galaxy S no es que esté mal, aparte de ser un calco de iOS, y a mí me gusta, pero en el manejo entre escritorios y lista de aplicaciones (mucho mejor hecha que la tradicional de Android ordenada alfabéticamente, permite reorganización) pierde bastantes puntos, necesita ser más ágil, más rápida.

Todo muy bonito pero ¿quién gana? Conclusiones

Llegamos al final del combate, como habréis podido ver la contienda ha estado más que reñida. Para mí el Galaxy S es el mejor teléfono con Android del momento, así de claro, una auténtica bestia parda en potencia y prestaciones, aunque cuando llegue aquí el Droid X habrá que volver a revisar esta afirmación. Y para mí, el iPhone 4, es el mejor teléfono del mundo, sin parangón.

¿Dónde está el factor decisivo en mi opinión? Salvo la pantalla hemos visto que todo era un empate técnico tras otro, batería, cámara, diseño, peso/consistencia, procesador y RAM… el factor decisivo está en el sistema operativo. Me gusta muchísimo Android, muchísimo, y como decía al comienzo del post si sigue con este avance que está teniendo probablemente me tengan en sus filas dentro de poco, pero como decía Eduardo Arcos en este post de ALT1040 básicamente lo que le ocurre es todavía ‘no está ahí’, le falta camino, más allá de Froyo y probablemente más allá de Gingerbread.

Me parece de traca la ausencia de un buen sistema de sincronización para mis canciones en Android, de momento lo suplo con DoubleTwist, pero no es más que un parche, lo mismo para mis fotos y mis vídeos ¿de qué me sirve echar miles de fotos y vídeos si después gestionarlos es un aburrimiento? No me parece tampoco iTunes nada del otro mundo, pero cumple su función, la única que le pido: sincronización, rápida, automática, enchufar, desenchufar y listo.

El propósito de este post es orientar a alguno que esté pensando en adquirir cualquiera de los dos terminales y no sepa decidirse muy bien por cuál de ellos, al mismo tiempo que poner frente a frente a los dos teléfonos más avanzados del momento y estandartes respectivos de iOS y Android. Yo me inclinaría, sin dudarlo, por el iPhone 4, pero también hay que tener en cuenta que es un poco más caro y de momento según en qué tiendas y zonas cuesta encontrarlos. Sobre el antennagate, en caso de que alguien se lo pregunte, no voy ni siquiera a pronunciarme, por mucho que me empeñe, y mira que lo he hecho, no consigo quitarle más que un par de rayas de cobertura y nunca eliminarlas por completo, si dudáis entre uno y otro que sea por lo arriba expuesto pero por ese tema ni os preocupéis.