Ya se ha hablado hasta la saciedad de los problemas de cobertura que tiene el iPhone 4. Aunque Apple diga lo contrario, todos sabemos que es una pifia en el diseño del equipo y que se cortocircuitan las antenas al entrar en contacto con nuestras manos. Se hicieron precisamente de acero para que actuara como material conductor y el iPhone tuviera mayor cobertura que sus predecesores, que eran de plástico y aluminio. Claro que esto sólo ocurre si lo ponemos encima de la mesa.

Además, muchos habíamos pensado que nuestro propio cuerpo hacía de antena gigante cuando entraba en contacto con el iPhone, lo cual lo convertía en un teléfono con una cobertura increíble. Y así nos lo vendió Steve Jobs, pero esto no es así. Gracias a un comentario nuestro lector Sergio Hernández Serjical, hemos podido entender el funcionamiento de las antenas del iPhone y por qué no una antena cuanto más grande sea, mejor recepción de la señal nos dará.

Para empezar, tipos de antenas hay a montones. Pero las antenas que se usan en teléfonos móviles son de tipo Microstrip. Estas antenas son planas y muy pequeñas, por ello son realmente útiles para utilizarlas en dispositivos de mano, donde no sobra el espacio por ningún lado.

Aunque tras la tecnología de las antenas hay un montón de conceptos físicos y matemáticos en cuanto a ganancias y longitudes de onda, no vamos a ahondar en términos técnicos y nos centraremos en lo más importante: El tamaño de la antenas es inversamente proporcional a la frecuencia central de la banda y directamente proporcional a la longitud de onda.

Es por eso por lo que decíamos que no por tener una antena más grande, obtendremos una mejor recepción. Es más, con antenas más pequeñas que la longitud de onda que tengamos, también se pueden conseguir buenas prestaciones.

Por ejemplo, en la radio FM, tenemos una frecuencia que oscila entre los 87.5Mhz y los 108.0MHz. Para simplificar los cálculos, pongamos que emite a 100Mhz. Si utilizamos la fórmula física de la longitud de onda, tan sólo tendremos que dividir la velocidad de la luz (300.000.000m/s) entre la frecuencia (100.000.000Hz), nos saldrá una longitud de onda de 3 metros. Considerando que una persona tiene una estatura media de 1,7m, ésta se convierte en una antena perfecta para FM. Por ello, cuando cogemos el cable pelado de la antena FM de nuestro equipo Hi-Fi, la calidad de una emisora que se escuchaba mal mejora drásticamente.

Si nos centramos en las frecuencias de telefonía móvil GSM, donde se emite a 900Mhz y 1800Mhz principalmente, veremos como las longitudes de onda son de 33,3cm y 16,6cm respectivamente. Por ello, las minúsculas antenas de los teléfonos móviles son perfectas para estas frecuencias. Incluso las del iPhone 4 que son bastante grandes, pero sin sobrepasar estos límites ofrecen una cobertura excepcional. Sin embargo, cuando cogemos el teléfono con nuestras manos, el iPhone pasa a tener una antena de 1,7m, lo que no es demasiado bueno para recibir las ondas de telefonía.

Y si además, cortocircuitamos la antena Wi-Fi con la antena GSM, se monta la de madre mía y señor hermoso, la gente se queja y Apple no sabe por dónde salir. Así que probablemente sea imposible arreglar el problema de esta primera partida de iPhone 4 defectuosos vía software.

Aunque no está todo perdido, pues en Apple Weblog os hemos enseñado montones de métodos para aislar las antenas de nuestras manos: desde usar el bumper de Apple o poner vinilos protectores, hasta pulseras de plástico.