En el marco de una conferencia para el Open Forum Europe, la Comisionada Europea para la Agenda Digital, Neelie Kroes, criticó a los gobiernos que adquieren cotidianamente tecnología propietaria. Aquí cito sus palabras:

Muchas autoridades se han visto a sí mismas involuntariamente atrapadas en tecnologías privadas por décadas […] en cierto momento esas primeras decisiones llegan a estar tan arraigadas que las alternativas corren el riesgo de ser sistemáticamente ignoradas […] Esa es una pérdida de dinero público que las instituciones públicas ya no deben permitirse

Dicho de otra manera, Kroes alza enérgicamente la voz en relación con la «tradicional» práctica de muchas organizaciones del sector público de gastar dinero de los contribuyentes cuando existen alternativas open source más baratas. Ella advierte que el sector público puede escoger entre el software…

que puede descargar de un sitio web e implementar sin restricciones o el otro que debe comprar […] restringido en ciertos campos y que requiere el pago de regalías por derechos de propiedad intelectual — la respuesta es obvia.

Si un gobierno ha de gastar en licencias de software, debe ofrecer una «clara justificación» para ello, agrega Kroes.

¿Por qué Kroes apunta a Microsoft con su discurso? Recordemos este importante antecedente: Neelies Kroes estuvo al frente de la Comisión de la Competencia Europea, cuando Microsoft fue multada con 280.5 millones de euros por prácticas monopólicas. Dicho sea de paso, fue la primera vez en 49 años de historia hasta entonces, que la Unión Europea multó a una empresa por ese motivo. Así pues, la referencia a Microsoft se hace evidente por razones históricas.

Migrar de software privado/privativo a software libre/open source no es una tarea sencilla. La ciudad de Munich, por ejemplo, comenzó su proceso desde 2003 hasta conseguir a finales de 2009 la correcta migración de toda su documentación oficial al formato abierto de OpenOffice.org.

Aunque estoy de acuerdo con las palabras de Kroes en muchos sentidos, a éstas les haría acompañar de un poco más de prudencia basada en experiencias como la de Munich. Es cierto que la migración puede ser lenta y traumática; bien planeada puede resultar en una sabia decisión de política pública a largo plazo.

Vía: LA Times