Entre tanto gadget y aparatito a los que muchas veces no les ves el verdadero sentido y utilidad, siempre me alegra enormemente ver como los avances de la ciencia se utilizan para ayudar y mejorar la vida de las personas. En este caso, además, va dirigido a niños que tienen que enfrentarse al mundo con mayores dificultades que el resto, por lo que considero que su presentación es aún de mucha más importancia.

Se trata de Bandit, el robot que veis en la imagen y cuya particularidad es que está especializado en mostrar emociones a través de sus rasgos faciales. Su utilidad es mucho mayor de lo que puede parecer, puesto que una de las dificultades que muestran los niños con autismo es la identificación de las emociones en los demás.

Ya os podéis imaginar lo complicado que se ve el mundo cuando no eres capaz de interpretar que te están queriendo decir los demás con sus caras: ¿Estará enfadado conmigo? ¿me estará haciendo una broma? lo que acaba llevando sin duda a interpretar la realidad como algo muy complicado (mucho más de lo que ya nos resulta a los demás) y querer aislarse del mundo.

Si os fijáis bien en Bandit, os daréis cuenta que no busca parecer ser real, sino ser claro y mostrar las expresiones de la forma más sencilla posible para que sea fácilmente interpretable y los niños puedas ir mejorando sus habilidades poco a poco.

Si estais más interesados en ello, podéis leer el artículo en inglés donde hablan del estudio y de Bandit en más profundidad aquí.