Los desarrolladores del kernel Linux son cada día más viejos, naturalmente. Pero esto no debe ser un problema, porque también deberían ser más maduros y diestros. O pongámoslo así: también más sabios.

Según palabras de Jim Zemlin, Director Ejecutivo de la Linux Foundation, Linux es cada día más fuerte. Para el encargado del subsistema SCSI, James Bottomley:

Hay más barbas grises. La sabiduría para codificar está creciendo. El envejecimiento del kernel Linux va a continuar, honestamente, hasta que la gente comience a morir.

Por su parte, la mano derecha del «Dictador Benévolo», el «Coronel del kernel» Andrew Morton, de 52 años, opina que

Sí, nos hacemos viejos, y estamos cada vez más cansados. No veo gente saltando con entusiasmo para trabajar de la forma en que lo hacía […] Las personas son más complejas. El código es más complejo […] Esto hace que más difícil que los recién llegados alcancen el mismo nivel de productividad.

Aunque crudas, las palabras de Bottomley y Morton atisban una crisis que puede ser común entre los proyectos FLOSS de mayor envergadura. ¿Qué pasará cuando los líderes se retiren? Torvalds, fiel a su costumbre, ofrece una lacónica respuesta sobre sí mismo:

No es algo que me preocupe realmente […] Hay mucha gente confiable […] casi nadie lo notaría.

Linux ya no es software creado por una comunidad de entusiastas sin sueldo. Hoy es tres cuartas partes un producto corporativo. Creo que esto no es necesariamente negativo, mientras todos se vean más beneficiados con las mejoras del kernel y su código se mantenga libre y abierto. El kernel no es llevado a ninguna dirección en particular por la empresas, según el estudio «Who writes Linux?».

Greg Kroah-Hartman, co-autor del trabajo citado, no está del todo de acuerdo con la supuesta falta de sangre nueva:

No sé qué tan viejos son [los desarrolladores] y honestamente no me preocupa […] Estoy esperado Baby Boomers para retirarme y buscar un hobby […] Lo veo suceder.

Kroah-Hartman argumenta:

Si muestras pericia en el desarrollo del kernel obtendrás un empleo […] Hay un montón de compañías que lo necesitan […] Así que si lo haces como un entretenimiento y te ofrecen un pago por ello, ¿no lo harías? Yo lo hice y ahora necesito un nuevo hobby.

Si es verdad que cada vez menos jóvenes participan en el desarrollo del kernel Linux, es posible que también sea resultado de las facilidades e inmediatez que ofrece el trabajo con comunidades populares como las que giran alrededor de iPhone o Android. Tal vez allí las ganancias (económicas y sociales) son, en cambio, cada vez más atractivas.

¿Morton o Kroah-Hartman? ¿Peritos o baby boomers? Veo a Linux y otras comunidades como redes o ecosistemas autosustentables: mientras menos jerárquicos y más P2P, entonces más robustas. Según esta gráfica de las aportaciones al kernel obtenida con Gource, se forma una red descentralizada, libre de escala.

Así, más allá de lo que unos u otro argumenten, la red de colaboración de la que emerge Linux es, por definición, tolerante a fallas. Esta afirmación merece un estudio más profundo, con datos precisos que nos revelen sus límites. Quizá en un futuro post

Vía: InformationWeek | LinuxPlanet