Sebastiãn Salgado es un fotógrafo brasilero, maestro de la fotografía documental y de carácter social.

Conocí el trabajo de Salgado a través de un profesor de fotografía en la universidad, hace como 10 años atras.  Las primeras imagenes que vi me conmovieron muchisimo, eran de la serie de refugiados de Ruanda tomadas a mediados de los años 90. Y, a pesar de que esas imagen estaban cargadas de dramatismo y dolor, a la vez eran perfectas obras de arte.

Es un fotógrafo tardío. Después de cursar un master de economía en Paris, donde continúa viviendo, deja todo y se dedica a la fotografía. Un viaje al África le cambia la visión de la sociedad y de su propia vida. Es autodidácta y comenzó su carrera con una cámara Leica de su esposa.

Salgado es un maestro en fotografiar la desprotección humana. Ha editado numerosos libros y lo han reconocido con importantes premios. Es uno de los fotógrafos más respetados de su época. A través de su obra incita a la concienciación, pero lo hace de una manera bella, casi imperceptible. Su mayor deseo es que la gente se retire de sus muestras con la sensación de ser una persona nueva, consciente de otra realidad.

Sus primeros trabajos profesionales datan de mediados de los años 70, en donde viaja periódicamente a América Latina y obtiene las tomas que más tarde daran forma al libro “Otras Américas”. Por aquella época también integra el staff de las agencias Sygma y Gamma. En el año 1979, y hasta 1994, da el gran salto y comienza a formar parte de la prestigiosa agencia Magnum Photos, aquella fundada por ni más ni menos que Cartier Bresson y por la que pasaron muchos de los más grandes fotógrafos contemporáneos.

Salgado solo trabaja en blanco y negro, aduciendo que el color distrae. Quizás sea la técnica usada que hace que la desolación, la soledad, la desigualdad y la pobreza tengan ese deje artístico, como si nos fuera indiferente. Algo como lo que Susan Sontag hace referencia en su libro Sobre la fotografía:

La exhibición repetida del dolor anestesia la percepción”.

A principios de los años 90 el proyecto de fotografiar las migraciones, los refugiados y sus modos de vida lo lleva por alrededor de 43 paises. De ese proyecto se desprenden sus libros Éxodo y Los niños del éxodo. En su prólogo dice:

Mas que nunca, siento que solo hay una raza humana. Más allá de las diferencias de color, de lenguaje, de cultura y posibilidades, los sentimientos y reacciones de cada individuo son idénticos.”

En el año 1994 crea su propia agencia de fotos, Amazonas Images junto con su esposa Lélia Deluiz Wanick.

Algunas de los premios que consiguió a lo largo de su carrera son el Eugene Smith de Foto Humanista, el Oscar Barnack, el Rey de España en 1988 y el World Press de Periodismo. En 1989 recibió el Premio internacional de la fundación Hasselblad una de las más importantes distinciones que se entrega anualmente los fotógrafos destacados.

Pueden ver más de la obra de éste magnífico fotógrafo en la galería de Masters of Photography.