Grupo SCO lleva años al frente de su propia telenovela, en la que temporada tras temporada usa todo su «talento» para actuar como el antagonista más insentato y avaricioso: y es que aún quiere cobrarnos por usar Linux. ¿No te parece el sinsentido de un, digamos, subnormal? Déjame contarte un poco de historia, porque aún hay más.

El 6 marzo de 2003 Grupo SCO, entonces conocido como Caldera Systems, inició una batalla legal en la que demandó por hasta 5 mil millones de dólares a IBM por «devaluar» código de SCO UNIX en el kernel Linux. Más específicamente, SCO anunció que

Linux contiene código fuente de su UNIX y que eso le convierte en un derivado no autorizado.

Las negritas son mías.

Por supuesto, muchos consideraron eso un ataque flagrante al movimiento open source. Pero en lo que las instancias legales avanzaban, la compañía asentada en Utah envió cartas a compañías Fortune 1000 para advertirles de violaciones a su copyright por el solo hecho de usar Linux, y de paso ¡intentó cobrar licencias por ello!

Todo este penoso asunto se remonta al día cuando Grupo SCO adquirió de Novell los derechos sobre el código del UNIX creado por AT&T, el System V en una versión conocida como UnixWare. Por cierto, las siglas SCO significan The Santa Cruz Conspiration Operation, a raíz de esa compra.

A la fecha, además de IBM, SCO se ha enfrentado en tribunales contra empresas como Red Hat, AutoZone, DaimlerChrysler y Novell. En alguna ocasión, llegaron a afirmar que la licencia GPL viola la Constitución de los Estados Unidos y la leyes de patentes y copyright de su país:

[…] creemos que la adopción y uso de la GPL por importantes miembros de la industria del software fue un error.

Grupo SCO terminó en bancarrota en 2007 mientras atendía su demanda contra IBM. Hace unos días, sin embargo, recibió 2 millones de dólares de Ralph Yarro para continuar su caso pendiente contra quien que sea con tal de ganar Novell.

Así que el caso contra Novell sigue vivo. Ahora el tema está centrado en si el copyright de UNIX fue vendido junto con el derecho de distribuirlo. El curso actual del caso involucra entrevistas con testigos de la compra protagonizada por SCO y Novell, quienes ofrecen -aludiendo a su buena memoria- los detalles de la transacción.

Hasta ahora los testigos son de la opinión de que UNIX fue transferida a SCO junto con contratos que eventualmente le permitirían distribuir y continuar con el desarrollo de UNIX. En opinión de Doug Michel, ex vice presidente de SCO y testigo directo de la citada compra, el desarrollo de software y su copyright no tienen que mencionarse explícitamente en el contrato, uno le pertenece al otro tanto como «el oxígeno para respirar» (sic). No obstante, Michel no recuerda los detalles del contrato en cuestión.

El CEO de Novell en aquellos días, Jack Messman, explica que el copyright no estaba en el acuerdo porque no era esencial para el desarrollo de software. En este sentido, dentro de la estrategia de Novell está una petición a la Suprema Corte para que clarifique si un copyright está inherentemente incluido en la tranferencia de los derechos de distribución de software.

El caso es que el caso sigue y SCO pretende hacer de Linux un simple derivado no autorizado. Aquí no sobra decir que el kernel Linux fue creado en 1991 desde cero por L. Torvalds con la ayuda de miles de programadores colaborando con base en la licencia GPL y mucho software GNU.

Para mí está claro que las palabras «robo», «copia», «imitación» o «inspiración» son indistinguibles para un SCO que denosta a los usuarios al etiquetarlos como ilegales mientras no paguen por el derecho a usarlo. Ya veremos si esto resulta cierto, legalmente hablando. En tanto, me gustaría conocer cómo responde Google a una eventual demanda de SCO por el uso de su UNIX en Android… Y es que de SCO puedo esperar cualquier cosa.

Vía: The H