Icono de Boot Camp

Como probablemente ya sepáis Boot Camp es la opción que ofrece Apple para correr Windows en un Mac. Para quien no lo sepa se trata de particionar el disco duro en dos partes, conservando Mac OS X en una e instalando Windows en la otra, de modo que en el arranque del equipo podemos elegir el sistema operativo que queramos iniciar.

Hay que aclarar que esto no evita que tengamos que comprar una copia legal de Windows. Durante la instalación usaremos el DVD (o CD si se trata de Windows XP) de instalación y tendremos que introducir la clave en uno de los primeros paso de la instalación de Windows. Por otro lado, de momento las versiones soportadas son Windows XP y Windows Vista, aunque mi experiencia personal es que Windows 7 funciona perfectamente. Los pasos a seguir son realmente simple, os los detallo a continuación.

Lo primero es irnos a la carpeta Utilidades (dentro de Aplicaciones) donde encontraremos “Asistente de Boot Camp” y ejecutarlo. Los pasos a seguir dentro del asistente son básicamente tres: en la primera ventana nos insta a imprimir el manual para instalar Boot Camp de Apple, hacer una copia de seguridad de nuestros datos y conectar el cargador. Personalmente, recomiendo que hagáis las tres cosas, por si surge algún problema.

Asistente Boot Camp eligiendo espacio en disco
Le damos a continuar y nos dará paso a elegir la cantidad de espacio en disco que queremos dedicar a cada sistema operativo, elegimos la cantidad que queramos dedicarle a Windows y le damos a Particionar, esperamos un poco y listo, el asistente nos confirmará que todo ha ido bien y nos indicará que introduzcamos el disco de instalación de Windows, hacemos eso mismo y pulsamos sobre Empezar Instalación. Con el asistente ya hemos terminado, pasamos a Windows.

El Mac empezará a reiniciarse y cuando lo haga se abrirá el asistente de instalación de Windows. A partir de aquí la cosa varía según tengamos XP, Vista o Windows 7, pero los pasos no son nada complicados. Tenemos que tener en cuenta que lo único diferente a una instalación normal de Windows es elegir correctamente el disco a formatear. El volumen que tenemos que formatear, preferiblemente en NTFS, es BOOT CAMP, fijarse que la cantidad de espacio libre coincida con la cantidad que dedicasteis a Windows en el asistente. El resto de pasos son prácticamente continuar y listo. Esperamos que Windows termine de instalarse.

Una vez que se haya instalado introducimos el DVD de Leopard o Snow Leopard con Windows iniciado (después de la instalación se iniciará por defecto) y automáticamente debería aparecer el asistente de instalación de los drivers que están el DVD, los instalamos y listo. Si no se inicia automáticamente nos vamos al DVD y dentro de la carpeta Boot Camp ejecutamos “setup.exe”. Con esto nuestro Mac ya estará listo para correr sin ningún problema ambos sistemas operativos.

También comentaros que desde Preferencias del Sistema podemos elegir qué sistema queremos que se inicie por defecto. Encontraréis la opción en Discos de Arranque. Un truco: si queréis iniciar el sistema que no es el predeterminado dejad pulsada la tecla alt (u option) de vuestro teclado mientras arrancáis el Mac hasta que os salga la opción para elegir el disco de arranque.