Cube

Tras una semana de descanso, volvemos con nuestro especial de Grandes Fracasos de Apple. Continuamos demostrando que para hacer grandes cosas también hay que cometer grandes errores.

Esta semana le toca el turno a un Mac de este siglo XXI. Si no me equivoco, es el segundo producto de Apple lanzado en este milenio que tratamos aquí (el primer ordenador), el primero fue el iPod HiFi. Se trata del Power G4 Cube.

Breve repaso histórico

Fue un ordenador diseñado por Jonathan Ive que fue vendido desde 2000 a 2001 (sólo tuvo un año de vida). Apple pretendía con este producto ocupar el hueco que existía en aquella época entre el iMac G3 y el Power Mac G4. Albergaba un procesador PowerPC G4 que funcionaba a 450 o 500 Mhz, y con una unidad reproductora de DVD y grabadora de CD.

Poseía una tarjeta de vídeo actualizable en una ranura AGP. Sin embargo, las tarjetas de longitud completa no entraban, debido a sus dimensiones reducidas. El sonido lo daba un amplificador externo por USB y un par de altavoces Harman Kardon y no disponía de entrada de audio. En cuanto a conectividad con periféricos, el «Cubo» tenía dos puertos FireWire, y dos puertos USB.

Qué lo hizo especial

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¿Alguna duda sobre ello? ¿A quién no sorprendería ese diminuto cubo compacto de 8″x8″x10″ hace 9 años? Además usaba un sistema de enfriamiento basado en convección natural, silencioso y sin ventilador, como los iMacs de la época.

Cabe destacar también la carga de los discos ópticos, que se hacía desde una ranura superior, entrando estos verticalmente. Quizás sea por todas estas razones por las que el Cube le aportó numerosos premios a Jonathan Ive, que ganó popularidad gracias a él. Como simple curiosidad, en la actualidad uno de estos ordenadores se exhibe en el MoMA (Museum of Modern Art) de Nueva York, la casa real del diseño contempráneo.

Por qué fracasó

Cuando sabes que tienes algo que los demás desean, te consideras importante, tanto que crees poder exigir de los demás lo que ellos no están dispuestos a darte.

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Apple sabía que tenía un producto estupendo, por eso le puso un precio que nadie estuvo dispuesto a pagar: $1.599 por la versión estándar, 200 dólares más que la base del modelo superior (Power Mac G4). A esto había que añadir el monitor que no incluía, de modo que la broma se podía ir perfectamente a más de dos mil dólares.

Está claro que contra los iMacs, del todo integrado y más barato de la época, poco tenía que hacer esta joya del diseño.

Cabe añadir que algunos modelos fabricados inicialmente presentaban ciertos problemas en su carcasa ocasionados por el sistema de producción elegido. Y ya se sabe lo que pasa con unos malos modelos iniciales, el boca a boca hace el resto…

Conclusiones finales

Este ordenador es hoy en día un objeto de culto para frikis y geeks de todo el mundo, que gustan de personalizarlo y actualizarlo por su propia cuenta. Si tan sólo Apple hubiese dado un precio más reducido, quizás ahora estaríamos hablando aún del Cube como un modelo actual en versiones renovadas.

Es imposible detenerse a estudiar un poco el «Cubo» para no acabar pensando en su primo hermano, nuestro querido amigo el Mac mini (¿posible próximo gran fracaso de Apple?). La historia se repite, es la misma filosofía, un precio elevado en un diseño reducido. ¿Qué pensáis, acabará en el mismo lugar que su primo?