Versión más o menos actual de GNOME Shell

Gnome Shell es un experimento que pretende convertirse en un reemplazo al escritorio, manejador de ventanas y menú existentes en Gnome.

El equipo de desarrollo tendrá lista una primera versión a modo de añadido opcional para Gnome 2.28, previsto para marzo de 2010, aunque en realidad no estará completo hasta el mucho más lejano Gnome 3.0, a partir del cual debería convertirse en el entorno por defecto.

Puede que las capturas de pantalla y los vídeos disponibles sean suficientes para saciar vuestra curiosidad, pero os animo a probarlo por vosotros mismos y a comentar qué os parece. Sino, dejad al menos que os cuente lo que más me ha llamado la atención.

Por ahora el arranque del entorno es algo lento. Apenas notaréis diferencias en el manejo de ventanas, salvo por algunos nuevos efectos bastante fluidos al abrir, cerrar o minimizar ventanas.

El menú superior de GNOME Shell

Tenemos una única barra superior que, además de la bandeja del sistema, un reloj absurdamente posicionado y un indicador de la aplicación enfocada que no sirve para nada, tiene dos cosas interesantes. A la derecha de todo hay un botón con tu nombre que sirve para gestionar la sesión y mostrar las preferencias, sustituyendo la funcionalidad del actual menú Sistema. A la izquierda de todo tenemos un misterioso botón de Actividades, que al pulsarlo o al llevar el ratón a la esquina superior izquierda nos revela más características…

GNOME Shell en todo su esplendor

A la izquierda de la pantalla se nos muestran paneles de Aplicaciones y Lugares, que sustituyen a los correspondientes menús con el mismo nombre del actual Gnome. También tenemos un panel de Documentos recientes y un Buscador que actúa mientras tecleamos.

A la derecha se nos muestran los espacios de trabajo, con las ventanas reorganizadas en forma de mosaico. Así resulta muy sencillo arrastrarlas de un espacio de trabajo a otro. También podemos añadir un nuevo espacio de trabajo pulsando en ese sugerente botón de la parte inferior derecha de la pantalla o eliminar los espacios de trabajo vacíos pulsando sobre ellos.

Los atajos de teclado clásicos como Alt+Tab o Alt+F2 también siguen ahí. El dock de Gnome-do se integra perfectamente y de hecho cubre un hueco importante debido a la ausencia de barra de tareas.

Lo mejor de todo es que prácticamente todo funciona de forma fluida a pesar de que ya llevo un buen rato probándolo. Funciona todo tan bien que por el momento no me apetece volver a la realidad de Gnome 2.24.