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El método de ensayo y error no es exclusivo de los artistas o de los investigadores de laboratorio, incluso las grandes empresas se forjan gracias a los errores pasados. Toda empresa actual en la cumbre lleva en su haber un pasado de fallos y de cosas que no salieron tan bien. Esto incluye a la misma Apple. El MacBook, el iMac o el iPhone son productos de éxito, sin duda, pero en este blog no queremos convertirnos en fanboys ciegos que no reconozcan que hubo pasados peores que en algún momento del futuro se podrían volver a repetir.

De hecho, con este post inciamos una nueva sección, que nos acompañará por algunos meses, para analizar esos grandes fracasos de Apple. Lo que prentendemos con ello es en unos casos ampliar nuestros conocimientos de la empresa de la manzana y en otros poner los pies de algunos en la tierra, porque no todo el monte es orégano (como se dice por aquí).

La serie comienza analizando la plataforma Newton. Ésta consistió en una serie de productos informáticos de mano, al más puro estilo PDA de finales de la década de los 90 y comienzos del nuevo milenio, pero unos años antes. Es decir, fue un sistema adelantado a su tiempo.

Breve repaso histórico

En realidad tenemos que decir que lo que se conocía como Newton propiamente dicho no era el gadget de mano, sino el sistema operativo que lo controlaba y hacía funcionar. Pues el aparato en sí se llamaba MessagePad y salieron numerosos modelos de este, desde el año 1993 que se empezó a comercializar, hasta el año 1998 cuando se retiró del mercado.

Contaba en su primer modelo (OMP, Original Newton MessagePad) con una pantalla monocromática de 336 x 240 pixels, un procesador ARM 610 a 20MHz (muy potente para la época) así como 4MB de ROM y 640KB de RAM. En conectividad incorporaba un puerto PCMCIA, un puerto de infrarrojos, y otro serie. Su alimentación era con 4 pilas AAA, el peso casi llegaba al medio kilo, y la duración de la batería rondaba las 30 horas en los modelos posteriores (como véis no estaba nada mal en comparación con los dispositivos actuales).

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A medida que evolucionaba el desarrollo y crecía la aceptación del sistema se fueron incorporando más modelos a la familia con nuevas características, por ejemplo el MessagePad 120 ofreció la posibilidad de conectar un teclado físico, más adelante también se implementó el modo apaisado… Además es curioso que se centraron esfuerzos por entrar en el mercado alemán y japonés, quizás como un medio de animar las ventas.

Qué lo hizo especial

Bajo mi punto de vista, si hubo algo que hizo realmente especial al Newton y que lo diferenció del resto fue el sistema de reconocimiento de escritura y la edición de texto. Para el reconcimiento de escritura se usó un sistema bastante sofisticado desarrollado por una empresa rusa que era capaz de aprender poco a poco la forma de escritura del usuario, de modo que el programa conjeturaba sobre qué había escrito el usuario en función de escritos anteriores.

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En cuanto al sistema de edición de texto, se añadieron gestos propios de las plataformas de Apple. Se podía empezar a escribir en cualquier punto del documento, para eliminar una palabra por ejemplo, bastaba con tacharla y para seleccionarla había que trazar un círculo en torno a ella. Esto mismo ocurría en la herramienta de dibujo, cualquier garabato con forma de polígono dibujado por el usuario era traducido a polígono exacto por el sistema.

Si pensamos que Apple hizo esto posible hace casi 20 años uno es capaz de valorar en su justa medida el esfuerzo que desarrollar esta plataforma ocasionó a la empresa

Por qué fracasó

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Entonces, si fue una solución tan inteligente, ¿por qué se abandonó la producción y el desarrollo? Hay quien lo achaca a un capricho de Jobs quien no se sintió identificado con el proyecto al volver a la compañía. Pero más bien, la razón principal fue que llegó demasiado pronto. Y en parte tienen razón, pues quizás unos años después, con una tecnología más desarrollada, los problemas iniciales que ocasionaron una mala publicidad no se habrían producido (fallos en el reconocimiento y vida de la baterñia corta).

Aún así, no podemos afirmar que todo aquel trabajo haya sido en vano. Por ejemplo, en parte, el esfuerzo generado en el sistema de reconocimiento de escritura ha sido usado en el iPhone para el reconocimiento de caraceteres chinos. Y algo más en cuanto a esto, en un tiempo en que se habla prácticamente a diario del Apple tablet o iTablet, uno no puede menos que preguntarse si toda aquella experiencia pasada no habrá sido usada y releída para conformarla a los nuevos tiempos y al nuevo dispositivo.

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Los enamorados del Newton añoran aquellos modelos, y siguen usándolos y buscándolos en eBay. Por mi parte, a toda esa gente le digo lo mismo, el nuevo Newton ya está aquí, ya llegó hace unos años y se llama iPhone y pronto llegará su hermano mayor el iTablet. Nuevos tiempos, nuevas soluciones.

La moraleja que de todo esto se extrae es bien sencilla: no todo lo que reluce es oro, ni todo lo que hacen los grandes genios es una genialidad, pero de toda experiencia pasada se puede aprender. ¿Aprendió Apple de este gran fracaso?