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El problema con el OLPC es que fueron muy lentos. La tardanza desde que mostraron el prototipo hasta que pudieron fabricarlo en masa es lo que casi mata este proyecto. Pero gracias al OLPC se han sacado ideas para los ultraportátiles, como el uso de memorias flash o las interfaces modificadas para este tipo de pantallas y de portátiles.

Una de las desilusiones más grandes de este proyecto fue que el OLPC llevase Windows XP, no por llevar el sistema operativo, si no porque Sugar, la interfaz de su Linux era tan sencillamente perfecta para cualquier niño, que llevarle después a la tortura de Windows debería ser delito. ¿Pero que pasa cuando le pones dos de estos portátiles a una niña de 8 años? Que se convierte en el juez más imparcial, no se guía por el sistema operativo, ni por las consecuencias de usar Windows o Linux, si no en la simplicidad. ¿Aún no adivinas cual ganó? Evidentemente Sugar.

Enlace: The XO laptop gets a Windows makeover | Vía: Engadget