Tenía la información preparada desde hace unos días y sin publicar, pero todo esto de Chrome nos ha pillado tan de sorpresa que creo que merece la pena rescatarlo del olvido. Y es que hace una semana Mitchel Baker, presidenta de la Fundación Mozilla y responsable de las aplicaciones en línea de la compañía (entre ellas Firefox) , anunciaba que acababan de renovar su acuerdo con Google por un periodo de tres años más.

Un pellizco económico muy importante para Mozilla que acababa en noviembre de este mismo año pero que Google renovó pocos días antes del lanzamiento de Chrome hasta 2011. Un apoyo necesario y merecido para una empresa que abre las fronteras de Internet día a día pero en la que, a falta de datos del año pasado, Google aporta un 85% del dinero del proyecto, en 2006 fueron $56.8 millones, aumentándose la cifra año a año. Pese a esto, Mozilla y Google siguen siendo dos compañías totalmente independientes, lo que no ha evitado la preocupación de gran parte de la comunidad opensource por la excesiva dependencia.

De momento, el grifo que nos regala a un excelente navegador como Firefox continuará abierto. Pero me resulta intrigante ver que una compañía con ánimo de lucro financie la mayor parte del presupuesto de su gran rival. Supongo que, aparte de que no parecen tener problemas de dinero, cargarse la financiación de la Fundación Mozilla, y Firefox de paso, no iba a ser precisamente la mejor publicidad con la que lanzar su nuevo navegador, que precisamente tiene algunas características claramente similares.

Parece que de momento ninguno está excesivamente preocupado. La propia Baker lanzó ayer un mensaje más publicitario que nada a la hora de hablar del nuevo lanzamiento de Google. De hecho, tras el título, sólo lo menciona una vez en todo el artículo:

Casi 200 millones de personas han decidido elegir Firefox, demostrando cuanta importancia tiene un navegador. Ayer Google anunció el lanzamiento de su propio navegador, lo que está en sintonía con la idea principal de que esa herramienta que llamamos navegador es de una importancia vital. Nuestra primera gran batalla – la importancia y relevancia – ya ha sido ganada.

La cuestión es que pasará si Chrome se queda a medio camino y Mozilla no encuentra una manera independiente de rentabilizar sus productos para dentro de tres años. Si el cinturón aprieta es de suponer que Google acabará recortando ciertos gastos, ¿no creen?