apple O al menos eso es lo que dice Jens Alfke, un ex-empleado de la empresa de la manzana, que fue el arquitecto principal de iChat y que ha dejado la empresa tras 16 años principalmente porque la cultura corporativa de Apple pasa por encima del software de interacción social e incluso prefiere que no haya blogs oficiales.

Esta persona comenta que, más allá de iChat, no pudo convencer a Apple más que de implementar RSS en Safari y poco más y que «había prototipos muy interesantes de aplicaciones mucho mejores que éstas, pero lo único que puedo decir de todas ellas es que fueron canceladas». De hecho, Apple siempre ha lanzado software relacionado con este tipo de funciones bastante tarde.

Alfke también critica la falta de individualidad dentro de Apple, pero no de forma interna, ya que dentro de la empresa la comunicación a los empleados es relativamente abierta pero nos comenta que, desde la vuelta de Steve Jobs, Apple se ha vuelto un poco obsesiva intentando gestionar su cara visible, haciéndola tan lisa y pulida como la cubierta trasera de un iPod. Y es que, si dejamos de lado a Steve Jobs, Jonathan Ive y Phil Schiller, ¿a cuántas personas de Apple conocemos? Y dentro de éstas, ¿sabemos de algún ingeniero que trabaje para Apple?

Al parecer, Apple no siempre fue así, y Alfke nos cuenta que al principio era una empresa muy abierta que trabaja al equipo que diseñó el primer Mac como si fueran estrellas de rock, incluso grabando sus firmas dentro de la carcasa de cada Mac, incluyendo los nombres de los desarrolladores en las aplicaciones, e incluyendo los nombres de los ingenieros que escribían las notas técnicas (las Tech Notes). Hoy en día, sin embargo, Apple no suele permitir que los empleados asocien su nombre con el de la empresa, a no ser que tengas un cargo ejecutivo en la empresa, o que vayas a dar una charla en alguna presentación de Apple.

Y por si esto fuera poco, tenemos los blogs. Y no es una sorpresa cuando Alfke nos dice que a Apple no le gustan los blogs. Así que todos los empleados que escriben algo lo hacen desde el más absoluto de los secretos, y Alfke dice que conoce incluso a directores con blogs que podrían tener un problema de saberse de su afición, incluso aunque escriban de temas que son del dominio público. Y según sigue comentando, los empleados, incluso después de dejar la empresa, suelen ser reacios a escribir sobre ella.

¿Qué pensáis de todo esto? ¿Está Alfke tan desencantado con Apple que exagera con sus opiniones? ¿O por el contrario Apple debería cambiar ciertos comportamientos?

Enlace: Former staffer: Apple currently averse to social apps, blogs