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Xbox Series X, análisis: bienvenidos a la nueva generación

- Nov 5, 2020 - 15:00 (CET)

Ficha técnica

Xbox Series X

Xbox Series X

  • Procesador: AMD Zen 2 personalizado con 8 núcleos
  • GPU: AMD con arquitectura RDNA 2 personalizada, 52 unidades de cómputo a 1,825 GHz y 12 Teraflops. Soporte para Ray Tracing
  • Almacenamiento: 1TB SSD
  • Salida de vídeo: 4K, HDR y soporte para 120Hz
  • Conexiones: 3xUSB-A, 1xEthernet, puerto de expansión.

Microsoft llega a la nueva generación con los deberes hechos: la consola más potente del mercado y el ecosistema de juegos, servicios asociados y experiencia de usuario más sólida de todo el entretenimiento online.

La Xbox Series X es el siguiente paso de la compañía para ofrecer un primer vistazo de lo que supondrán los videojuegos en la próxima generación de consolas. La base sobre la que seguir construyendo un ecosistema libre de fronteras y con uno de los catálogos más potentes de lanzamiento.

Aunque de momento la nueva generación de videojuegos se está haciendo esperar, el catálogo de juegos cross-gen y la lista de títulos optimizados que están disponibles en la consola de Microsoft bien sirve para tomar una referencia de lo que vendrá en el futuro. No es un salto al vacío como podía suceder en el pasado. Esta vez, la compañía ha hecho los deberes y ha ofrecido una base sobre la crecer, en la que apostar sobre seguro ante las posibles dudas de los jugadores por la ausencia de grandes títulos de lanzamiento de primera mano.

Este es quizás uno de los mayores interrogantes con el lanzamiento de cada generación de consolas en la que el catálogo es limitado al principio. ¿Merece la pena la inversión? ¿Qué pasará con los juegos? Microsoft se ha ocupado de poner en marcha todo lo necesario para despejar cualquier duda que asalta al potencial comprador de una de sus consolas, dándole, además, razones de sobra para ir sobre seguro.

La unión entre un hardware excelente y una lista de funcionalidades -como Smart Delivery- que garantizan el futuro de la consola, hacen de la Xbox Series X una de las opciones más recomendables para dar el salto a la nueva generación de consolas, la que se espera que sea la última frontera entre el hardware físico y el streaming y en la que por primera vez podamos ver juegos en 4K a 60 o 120fps de gran envergadura.

Diseño, hardware, y almacenamiento

Diseño y unboxing de la unidad retail

Ya os mostramos el unboxing de la consola y el contenido de caja de la versión retail que llegará a todo el mundo en su lanzamiento, pero queremos hablar un poco más de su diseño. De todas las consolas de nueva generación, la Xbox Series X es la más discreta de todas, en negro, una suerte de monolito que se puede apilar tanto en horizontal como en vertical. Es elegante, discreta -dentro de su tamaño- y silenciosa, algo que veremos más tarde.

La consola no es tan grande como parece, con unas dimensiones de 15.1 x 15.1 x 30.1 cm y un peso de 4,4 kg, pero su formato la hace algo complicada de definir. No obstante, no hemos tenido problema en colocarla al lado del televisor, pero no entrará de forma holgada en los típicos huecos de los muebles de televisor. Sí, entra, pero queda encajada y no es lo más recomendable para una buena disipación del calor.

En este sentido, podemos decir que es bastante simétrica, ambos laterales son idénticos a excepción de un logo de Xbox que queda a la vista si la colocamos en horizontal, y una parte delantera que cuenta con el logo iluminado de Xbox, que hace de botón de encendido. También incluye el lector de Blu-Ray sin bandeja (muy bien mimetizado con el diseño), un USB para conectar discos externos o cargar el mando si no usamos pilas, por ejemplo, y el botón para sincronizar accesorios inalámbricos.

La parte posterior, que no se ve en ninguna de sus posiciones, tiene el puerto HDMI 2.1, el de alimentación, dos USB A, el puerto de expansión para el almacenamiento especial de Seagate y un conector de Red. Por lo demás, la consola está compuesta por una rejilla superior de ventilación un efecto de color verde grabado en su interior, o otra pequeña superior en la parte trasera (siempre hablando de la consola en vertical) junto a las rejillas de traseras al lado de los puertos.

Eso sí, que nos os engañe. Es un imán de huellas a pesar de su diseño mate. Cuando tocas la consola, aunque lleves las manos limpias, siempre quedan marcas brillantes. Pese a todo, son muy fáciles de eliminar con un paño ya que el plástico tiene una textura similar a la Xbox One X o a la PS4 Slim/Pro.

Hardware

Poco se puede hablar del hardware de la consola que no se haya dicho ya o que la compañía no haya explicado hasta la extenuación. La Xbox Series X es la consola más potente del mercado. Punto. No hay absolutamente ninguna duda. Microsoft ha apostado por mantener la misma arquitectura que la generación anterior para garantizar una transición fluida de sus juegos y de sus opciones de retrocompatibilidad, además ofrecer compatibilidad con todos los accesorios que tengan los usuarios y generar un ecosistema que no tiene parangón en la industria.

Si miramos las especificaciones, la Xbox Series X monta un procesador AMD Zen 2 de 8X Cores a 3.8 GHz (3.6 GHz con MT) y una GPU RDNA 2 de la misma casa, que desarrolla una potencia de 12 TFLOPS, 52 CUs a 1.825 GHz y, como decimos, ofrece de forma nativa retrocompatibilidad con cuatro generaciones de Xbox. Si bien la potencia actual de la consola no está aprovechada por ningún título de lanzamiento, tampoco al 100% los optimizados, es la apuesta de futuro de la compañía para garantizar que su consola ofrece a los jugadores la máxima calidad en los títulos que vengan a corto, medio y largo plazo: una apuesta generacional que ya despliega sus encantos en los títulos actuales y estamos seguros que hará las delicias de los grande lanzamientos del futuro.

El resto de especificaciones hablan por sí mismas, una RAM de 16GB GDDR6 w/320 bit-wide bus que es sin duda, junto con el SSD, la protagonista de que la consola salga de reposo tan rápido y que cargue al instante los juegos con el Quick Resume. Y en general mueve con soltura el sistema independientemente de los juegos y apps que haya en ejecución.

Un par de cosas a destacar del hardware de la consola. Su salida de vídeo es HDMI 2.1, y además es compatible con el Auto Low Latency Mode y la tecnología de Variable Refresh Rate, además de incluir AMD FreeSync. No obstante aquí ya no tiene tanto que ver con las consolas, y necesitarás un monitor o un TV que soporte todas estas tecnologías. En el caso de las TV 4K, la lista es algo más limitada, pero sí que hay más monitores que soportan todo lo que puede ofrecer el HDMI 2.1 y sin duda son una apuesta a futuro.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que la Xbox Series X utiliza Wi-Fi 802.11ac dual band, por lo que en este apartado hubiera estado bien que la compañía hubiese apostado por el novedoso Wi-Fi 802.11ax o Wi-Fi 6, sobre todo para aprovechar las menores latencias y cobertura que ofrecen los routers compatibles con esta tecnología. Esto no debería ser un problema para los que tiren de cable de red (hasta 10/100/1000) , pero es un apunte que hay que tener en cuenta.

En el apartado sonoro, nada de replicar: la Xbox Series X es compatible con Dolby Digital 5.1, DTS 5.1, Dolby TrueHD Atmos, y con hasta 7.1 L-PCM. Eso sí, siempre a través de la salida HDMI ya que no tiene puerto óptico para sacar audio.

Xbox Series X|S, especificaciones técnicas

Xbox Series X Xbox Series S
CPU AMD Zen 2 personalizado con 8 núcleos, 16 hilos y frecuencia de reloj de 3,8GHz AMD Zen 2 personalizado con 8 núcleos, 16 hilos y frecuencia de reloj de 3.6Hz
GPU AMD con arquitectura RDNA 2 personalizada, 52 unidades de cómputo a 1,825 GHz y 12 Teraflops. Soporte para Ray Tracing AMD con arquitectura RDNA 2 personalizada, 20 unidades de cómputo a 1,550GHz y 4 Teraflops. Soporte para Ray Tracing
Rendimiento de juegos 4K y hasta 120 FPS 1440 y hasta 120 FPS. 4K Reescalado
Memoria RAM 16GB GDDR6 10 GDDR6
Almacenamiento interno SSD NVMe de 1 TB SSD NVMe de 512 GB
Almacenamiento expandible Tarjeta de memoria Seagate de 1 TB Tarjeta de memoria Seagate de 1 TB
Unidad óptica 4K UHD Blu-ray No tiene
Precio 499 dólares/euros, $13,999 en México 299 dólares/euros, $8,499 en México
Disponibilidad 10 de noviembre 10 de noviembre

Ruido y calor

Aunque de un tiempo a estar parte el factor ruido se ha convertido un aspecto importante a la hora de evaluar una consola, sobre todo por las malas experiencias en el pasado, lo cierto es que la Xbox Series X es muy silenciosa, tanto que no hemos notado apenas el ventilador de la consola cuando está encendida o ejecutando un juego. Si bien es cierto que habrá que ver en el futuro con títulos que expriman el hardware y ver cómo se comporta en este apartado. Pero a día de hoy, podemos decir que la Series X es una de las consolas más silenciosas que hemos probado en todas las situaciones. Estaremos pendientes para ver cómo evoluciona este apartado conforme vaya pasando el tiempo, pero a día de hoy no se puede sacar ninguna pega. Microsoft hizo un gran trabajo con la One X en este apartado y ha vuelto a repetirlo con este nuevo lanzamiento.

Sobre el calentamiento de la consola, lo cierto es que el catálogo de juegos no es suficiente como para poner al máximo los límites de la consola y las necesidades de CPU y GPU, por lo que nuestra experiencia respecto a los títulos disponibles es que apenas le exigen a la consola, y por tanto, el calor no es un problema de momento. La consola, eso sí, se calienta más por la parte inferior (o izquierda si está en horizontal) al concentrar gran parte del hadware en dicha posición de la consola. No obstante, estamos hablando de un calentamiento normal vía disipación de calor, nada que esté fuera de lo normal y desde luego muy debajo de otras consolas de la anterior generación. La Xbox Series X es, y a la espera de los resultados con títulos más potentes, fresca y silenciosa.

Almacenamiento

La Xbox Series X monta un SSD NVME personalizado de 1TB con velocidades de 2,4 GB / s (sin formato), 4,8 GB / s (comprimido, con bloque de descompresión de hardware personalizado) y soporte para con la tarjeta de expansión Seagate de 1TB para Xbox Series X | S (mismas especificaciones que el almacenamiento interno y compatible con Xbox Velocity Architecture) y soporte para disco duro externo USB 3.1.

Aunque esto es algo transparente para el usuario, sí que hay que tener en cuenta dos cosas. Una vez configurada la consola, el almacenamiento disponible para el usuarios es de 802GB para aplicaciones y juegos, es decir, que el sistema se reserva algo más de 200GB (incluyendo la pérdida de formato del SSD) para uso interno. Esto no debería ser un problema de cara a los primeros ciclos de la consola, sobre todo teniendo en cuenta que los juegos se pueden almacenar en un disco externo y que se puede utilizar la tarjeta de expansión, aunque es propietaria y su precio es algo elevado comparado con los M.2 estándar.

Si bien es cierto que para muchos usuarios que les guste tener su biblioteca completa instalada o hacer uso de Game Pass 800GB se le pueden quedar cortos, la idea es almacenar el mayor número de juegos posibles de generaciones anteriores en el almacenamiento externo y dejar el interno y la expansión para juegos futuros de Xbox Series X que de verdad aprovechen las capacidades de Xbox Velocity Architecture. Que entre otras cosas permite puede reducir la sobrecarga de la CPU para las operaciones de escritura y lectura de múltiples núcleos a una pequeña fracción de un solo núcleo; liberando así una considerable potencia de CPU para que el juego la gaste en áreas como mejores físicas o más NPC en una escena. Esto, por tanto, será más relevante en juegos nativos de Xbox Series X, por lo que lo lógico es aprovechar el almacenamiento interno para los títulos nuevos; sabiendo además lo sencillo que es transferir los datos entre un almacenamiento y otro a través de la gestión de la Biblioteca desde la consola.

Recapitulando, vas a tener 800GB disponible para tus juegos cuando enciendas la consola

Rendimiento: mejora en todos los aspectos lo mejor de la generación anterior

WatchDogs Legion en Xbox Series X

Lo primero en lo que se traduce todo esto, más allá de los números, es en una mejora general de los tiempos de carga. En muchos casos son casi instantáneos al ejecutar un juego que no está en ejecución (si está en reposo es instantáneo) o hacerlo por primera vez. Y esto es, objetivamente, aplicable a todos y cada uno de los juegos que hemos probado estos días con la consola, independientemente de que esté optimizado para la consola o no.

Lógicamente esto tiene mucho que ver con el almacenamiento (que veremos más adelante) y con las capacidades de la CPU. Aquí hay que tener en cuenta que no se trata de un cambio poco perceptible, estamos hablando de reducir el tiempo de carga más de 80% en juegos que, en la generación pasada, sobrepasaban los varios minutos de carga. Algunos ejemplos: títulos como RDR2 ha cargado en la Xbox Series X, desde el almacenamiento interno, en poco más de 44 segundos frente a los más de dos minutos de la Xbox One X. Otro que era desesperante, con sus más de 2 minutos en Xbox One X, Assassins Creed Origins, pasa a poco más de 10 segundos en la Series X, y así podemos continuar con casi todo el catálogo disponible en la consola. El rendimiento, en términos de carga, es una auténtica revolución.

Gears 5 en Xbox Series X a 4K

Sobre la tasa de frames hemos experimentado mejoras en todos y cada uno de los juegos. Si bien los optimizados (que tiene su propio apartado en este análisis) se disparan tanto en resolución (4K) como en framerate (60 fps en single player o 120 en multijugador en juegos como el Gears), todos los juegos que hemos probado mejoran significativamente su funcionamiento. Los que tenían una tasa variable con caídas de frames constante en entornos muy poblados y de mundo abierto (los Assassins Creed o el RDR2 son algunos ejemplos) han experimentado un framerate constante y sin caídas, transiciones más fluidas y ningún tipo de parón. Otros que por su optimización pecaban de caídas constantes y de un rendimiento algo pobre en varias situaciones, como Control en zonas de combate o mucha carga poligonal, han supuesto un cambio sin precedentes al correrlos en una Xbox Series X, fluidos, sin caídas de frames.

Por otro lado, los títulos que sí tenían mejoras específicas para Xbox One X, pero que en los modos de alto frame rate experimentaban algunas caídas puntuales, sobre todo los de mundo abierto, han mantenido estable su rendimiento al correr en la Series X. Es el caso de Hitman, sobre todo en el escenario de París, que tenía constantes caídas de frames incluso en One X jugando en modo 4K y que han desaparecido en Series X, y que recordemos no tiene optimización específica para esta consolas. Y estamos hablando de un juego de 2016.

Nivel "París" de Hitman corriendo en Xbox Series X (juego sin optimizar)

Al no contar con juegos de nueva generación desarrollados en exclusiva para Xbox Series X, no sabemos cómo será su rendimiento para un título 100% nativo, pero dada la experiencia con el catálogo actual, estamos seguros que será excepcional en todos los sentidos. Lo veremos con títulos como Cyberpunk 2077 cuando esté disponible para esta consola, que estamos seguros será uno de los que ponga a prueba el hardware de la Series X.

Juegos optimizados y experiencia con los no optimizados

La ausencia de juegos totalmente nuevos y específicos para Xbox Series X durante el programa de review no nos ha permitido hacernos una idea sobre lo que vendrá en un futuro para la consola de Microsoft y en general para la nueva generación. Actualmente, el catálogo de lanzamiento de Xbox Series X está compuesto por todos los juegos de Xbox One y generaciones anteriores, y una lista de juegos optimizados para Xbox Series X que aprovechan el hardware de la consola, junto con algunos cross-gen que también estarán disponibles en Xbox One.

Gears 5 corriendo en Xbox Series X optimizado

En total son 30 juegos los que están totalmente optimizados para Xbox Series X en su lanzamiento:

  • Assassin’s Creed Valhalla (Smart Delivery)
  • Borderlands 3 (Smart Delivery)
  • Bright Memory 1.0 Cuisine Royale (Smart Delivery)
  • Dead by Daylight (Xbox Game Pass + Smart Delivery)
  • Devil May Cry 5: Special Edition
  • DIRT 5 (Smart Delivery)
  • Enlisted
  • Evergate
  • The Falconeer (Smart Delivery)
  • Fortnite
  • Forza Horizon 4 (Xbox Game Pass + Smart Delivery)
  • Gears 5 (Xbox Game Pass + Smart Delivery)
  • Gears Tactics (Xbox Game Pass + Smart Delivery)
  • Grounded (Xbox Game Pass + Smart Delivery)
  • King Oddball (Smart Delivery)
  • Maneater (Smart Delivery)
  • Manifold Garden (Smart Delivery)
  • NBA 2K21
  • Observer: System Redux
  • Ori and the Will of the Wisps (Xbox Game Pass + Smart Delivery)
  • Planet Coaster (Smart Delivery)
  • Sea of Thieves (Xbox Game Pass + Smart Delivery)
  • Tetris Effect: Connected (Xbox Game Pass + Smart Delivery)
  • The Touryst (Xbox Game Pass + Smart Delivery)
  • War Thunder (Smart Delivery)
  • Warhammer: Chaosbane Slayer Edition
  • Watch Dogs: Legion (Smart Delivery)
  • WRC 9 FIA World Rally Championship (Smart Delivery)
  • Yakuza: Like a Dragon (Smart Delivery)
  • Yes, Your Grace (Smart Delivery)

Hemos probado las bondades de los títulos optimizados con algunos de los juegos más importantes de la propia Microsoft que han recibido el parche para sacar todo el jugo al hardware, entre los que destacan sobre todo Forza Horizon 4, que se ha optimizado para correr a 4K Ultra HD y a 60 fotogramas por segundo. Gears 5, que también está totalmente optimizado para Xbox Series X con tiempos de carga reducidos. Quick Resume, 4K Ultra HD con HDR y hasta 120 FPS, aunque en multijugador. Y Ori and the Will of the Wisp, que se dispara hasta los 120 FPS (eso sí, necesitas una pantalla que soporte los 120Hz, y muy pocas TVs actuales alcanzan esas tasas).

Ori es uno de los títulos de Gamepass con soporte para 120fps, siempre que lo soporte el monitor

Además de haber puesto a prueba la consola con un juego no optimizado pero que ha resultado una grata sorpresa en el aspecto visual y el rendimiento: Call of Duty: Warzone. También hemos probado la consola con retrocompatibles de 360 y con una buena lista de juegos de Xbox One que en el momento de hacer la review no cuentan con optimización para Xbox Series X específica, pero que en todas nuestras pruebas han funcionado mejor tanto visual como activamente en la nueva consola, incluyendo algunos títulos que se resistían en ocasiones en la One X en los modos con mejoras visuales, en la mayorías de los casos por mala optimización del desarrollador, como en el caso de FFXV.

En todos estos juegos no optimizados hemos experimentado un aumento significativo de la tasa de frames, sobre todo en aquellos en los que no estaba fija y que funcionaba de forma variable dependiendo de los elementos en pantalla. En el caso por ejemplo del Call of Duty: Modern Warfare en su versión de Battle Royale Warzone, que recordemos no está optimizado de forma nativa, hemos experimentado un aumento de la distancia de dibujado y de la carga poligonal. Ha desaparecido por completo el popping a lo largo de mapa que se experimenta en las generaciones anteriores y el juego en general es mucho más fluido, una auténtica delicia que, si bien no sabemos cómo podrá mejorar la tasa de frames respecto a la generación anterior en términos netos al estar bloqueada; se siente como un juego totalmente diferente en la Xbox Series X.

En términos generales las mejoras son notables en todos los aspectos, teniendo en cuenta que en los mencionados de la propia Microsoft se trata de optimizaciones nativas del juego, y no de desarrollos específicos para la propia consola, por lo que el salto no es tan grande como lo que supondrán los juegos 100% desarrollados para el hardware de la Xbox Series X.

Lógicamente, los juegos optimizados son una delicia en todos los aspectos si los comparamos con los de Xbox One. Pero como decimos, hay que tener en cuenta que son mejoras en términos de resolución y framerate, sin que se hayan desplegado nuevas funciones específicas que es capaz de desarrollar la consolas como el Ray Tracing.

Quick Resume, Smart Delivery, Auto HDR y Ray Tracing

Estas son dos de las funciones claves que caracterizan a los títulos de la nueva generación. En primer lugar, Smart Delivey es una de las funciones que hemos podido probar durante nuestra reseña es una delicia por su transparencia. Los títulos optimizados para Xbox Series X se actualizarán automáticamente con la versiones optimizadas en la consola cuando ya estaban instalados, como el caso de Sea of Thieves, por ejemplo, y en aquellos en los que ya estaba disponible la mejor versión antes de su descarga se ha instalado la versión más potente en la consola sin necesidad de hacer ninguna acción por nuestra parte.

HDR en Sea of Thieves antes del parche de optimización para Series X

Es una de esas pequeñas cosas que simplificarán la vida del usuario, sobre todo en los primeros meses de lanzamientos de juegos intergeneracionales. Lógicamente esto dependerá del desarrollador, si acepta entrar en el programa y actualizar de forma gratuita su juego, y habrá que comprobar tras el lanzamiento los que empiezan a llegar a la consola con esta función habilitada. Microsoft se ha comprometido a que todos sus juegos lleguen con Smart Delivery, así como otros desarolladores y títulos, como Cyberpunk 2077, y juegos que estarán disponibles en el lanzamiento como los de Ubisoft, incluyendo
Assassin's Creed Valhalla o Watch Dogs: Legion.

WatchDogs Legion en Series X

Puedes consultar la lista completa de juegos presentes y futuros con Smart Delivery en el sitio de Microsoft, que además incluye muchos de los lanzamientos de 2021.

Sobre Quick Resume: es otra de esas funciones transparentes para el usuario. Permite cambiar entre varios títulos y reanudar instantáneamente desde donde lo dejamos la última vez. ¿Cuántos juegos? Depende. En títulos optimizados para Xbox Series X hemos realizado cambios instantáneos de hasta 5 juegos, incluyendo en ejecución títulos potentes como Forza, Gears o Call of Duty: Modern Warfare. Si miramos en términos de retrocompatibilidad, la consola aguanta perfectamente hasta 8 juegos combinado con títulos de 360 y Xbox One, y en el caso de ejecutar juegos de tres generaciones a la vez, las pruebas han sido dispares, llegando a la conclusión que la totalidad de títulos en ejecución simultánea depende del tipo de juego que sea y de la carga que requieran para mantenerse en suspensión sin cerrarse.

No obstante, durante el proceso de análisis ha habido algunos juegos que no eran capaces de mantener el reposo por un bug específico y que necesitan una actualización por parte del desarrollador. Microsoft confirmó que para estos títulos Quick Resume está deshabilitado, pero que ya están trabajando con sus desarrolladores para solucionarlo.

Eso sí, hay que tener en cuenta que los títulos multijugador han perdido en ocasiones la conexión mientras se mantenían en reposo, en nuestro caso con parones prologados. Títulos como Rainbow Six Siege, Fortnite o Warzone han pedido conectar al servidor (lógicamente fuera de partidas), pero es un problema menor porque nos seguimos saltando las pantallas carga y el juego está listo para ser ejecutado.

Quick Resume es, por tanto, algo que una vez estandarizado se convertirá en totalmente transparente para el usuario, y quitando la pequeña pantalla de inicio con el arte del juego, las transiciones entre los títulos en reposo es instantánea, fluida y sin problemas de ningún tipo, algo que será incluso mejor cuando los juegos sean capaz de aprovechar las bondades de la Xbox Velocity Architecture.

Respecto al Auto HDR: este es uno de los apartados más interesantes para todos aquellos juegos de la generación anterior que no tengan ni vayan a recibir soporte para ello, puesto que la consola automática genera un HDR que apenas consume recursos pero que mejora mucho la calidad visual y el contraste de los juegos. No es algo que vaya a cambiar conceptualmente los juegos más antiguos pero desde luego en los pocos en lo que hemos apreciado de forma fehaciente, es un añadido más que interesante y todo un acierto por parte de Microsoft.

El apartado de Ray Tracing es bastante limitado a día de hoy y de nuestro catálogo de los que tenemos permitido comentar en este análisis, solo uno de ellos tienen compatibilidad nativa con DirectX Raytracing, pero de momento no os podemos decir mucho más del título del que se trata. Es efectista, le sienta fenomenal al juego pero de momento es un ejemplo algo limitado para conocer las posibilidades reales que puede ofrecer en entornos más potentes.

Un ecosistema transparente

Otro de esos detalles que hacen único al ecosistema de Microsoft y en esencia su Xbox Series X es la transparencia del mismo. Dar el salto de una Xbox One (en cualquiera de sus modelos) a una Xbox Series X es tan sencillo como configurar la consola, bien con el propio mando o con la app móvil, e introducir nuestro ID de Microsoft. Automáticamente la mayoría de nuestras preferencias (excepto las que tienen que ver con la propia consola) se transferirán y tendremos disponibles todos nuestros juegos para ejecutar sin complicaciones, estén optimizados o no. Es más, si utilizamos almacenamiento externo en la consola anterior y lo conectamos a la nueva, no habrá ni que descargar los juegos, se podrán ejecutar automáticamente.

Esto permite que en términos de experiencia de usuario no haya apenas diferencias significativas entre las consolas de Microsoft. La guía, la interfaz y las funcionalidades compartidas serán idénticas para todas las consolas gracias a la actualización de 2020, por lo que la forma de configurar y manejarse por el sistema es idéntica a la generación anterior de consolas y al misma para la Series X y Series S.

Aunque a muchos usuarios les hubiese gustado una guía diferente o un inicio propio para la nueva generación, lo cierto es que es todo un acierto por parte de Microsoft mantenerlo, ya que se garantiza la compatibilidad con la apps, el funcionamiento del sistema y se ofrece una experiencia de juego unificada. Este es quizás uno de los detalles de la Xbox Series X que más desapercibidos pasará, pero sin duda es una forma genial de crear una identidad de plataforma y un movimiento a agradecer a Microsoft para mantener a todos los usuarios bajo un mismo paraguas sin hacer distinción en la consola en la que juegan, al menos en lo que se refiere a funcionalidades más básicas e interfaz.

Es por ello que muchos de los elementos propios de la Series XS, como el aviso de Quick Resume o los carteles de optimización para la generación son indicadores discretos dentro de la interfaz común y no supone un elemento visual diferenciación que permita a simple vista diferenciar una consola de otra. Cambios sutiles en la interfaz para los usuarios que tengan las nuevas consolas pero no un impedimento para ofrecer una experiencia idéntica en todo su ecosistema.

Todo lo anterior es extensible a las opciones de accesibilidad, que siguen siendo sobresalientes y totalmente compatibles con Series X como hasta ahora en el resto de consolas de la compañía, incluyendo compatibilidad con Xbox Adaptive Controller.

Xbox Series X: ¿merece la pena?

Si has llegado hasta aquí te habrás dado cuenta que solo hemos hablado bondades de la Xbox Series X, por lo que parece que no tiene mucho sentido responder a esa pregunta. Sí, la Xbox Series X es la consola más potente del mercado, mejora todos los juegos –estén optimizados o no– y todo usuario nada más encenderla se dará cuenta de las posibilidad a futuro de la consola.

El problema, que es intrínseco a toda la nueva generación, es la ausencia de un catálogo potente. O en cierto modo, de un catálogo en sí mismo. Todos los juegos que están disponibles para la consola en su lanzamiento o son versiones optimizadas de juegos disponibles en One X, o son intergeneracionales que, si bien sacan algo de partido a algunas funciones de la consola no permite hacernos una idea del potencial que ofrecerá en el futuro. Sobre todo por no tener en esta ocasión un juego de la propia Microsoft o de algunos de sus estudios que sirva para poner sobre la mesa las capacidades de la consola de forma real y tangible.

¿Entonces? Dependerá del jugador. A día de hoy la experiencia va a ser mejor para todos los títulos respecto a One X, pero el catálogo disponible en el lanzamiento para ambas es idéntico. Hay juegos que si bien mejoran de forma fehaciente gracias a la actualización específica para la consola no aportan nada nuevo respecto a su versión para la One X.

La Xbox Series X es una consola excepcional a la que solo le hace sombra su propio catálogo de lanzamiento. Microsoft y el resto de desarrolladores potentes ofrecen 30 títulos optimizados -que no exclusivos- para Xbox Series a los que habrá que sumar los que vayan saliendo en los próximos meses, pero con estos números en la mano se antoja un poco complicado recomendar, justo en el lanzamiento, dar el salto si tienes una consola de la actual generación en casa.

Sí, vas a jugar un poco mejor a todos los juegos que ya tienes, y el precio a pagar es un tanto elevado solo para subir a 60fps en un puñado de títulos o a 120fps si tu TV/monitor lo soporta. En cambio, si no tienes ninguna consola, la Xbox Series X es la apuesta más segura para la generación sí lo que buscas es potencia de sobra para aprovechar al máximo lo que los juegos del futuro, que no los de hoy, ofrecerán en las consolas de sobremesa.

Cada uno tendrá que decidir si las mejoras en los títulos actuales son suficientes como para justificar su compra, en nuestra opinión a día de hoy no lo es, pero sin duda es la base sobre la construir el futuro de los juegos de Microsoft, y vistos los planes de la compañía para esta generación, lo cierto es que independiente de si decides dar el salto ahora o esperar unos meses a ver los lanzamientos, la Xbox Series X es una apuesta segura para el futuro de tus horas de ocio.

Conclusión

9
10

No hay duda que Microsoft ha hecho un trabajo formidable con la Xbox Serie X: no solo es la consola más importante y potente del mercado, también tiene el mejor ecosistema de servicios y el catálogo de retrocompatibles más grande del mercado. Cualquier jugador que elija dar el salto a Xbox Series X quedará satisfecho y habrá acertado de cara al futuro.

No obstante, de momento se trata más de eso, de una apuesta a futuro que una realidad tangible. Si bien el catálogo disponible de juegos sirve para hacerse una idea de lo que puede ofrecer la consola, la sensación es que, a día de hoy y en en su lanzamiento, lo que encontrará el jugador medio es más bien una One X vitaminada que la nueva generación. La falta de juegos que aprovechen los recursos de la consola hacen muy complicado hacerse una idea de sus posibilidades reales, que sobre el papel están por encima de cualquier otra alternativa.

Este es el único pero de la Xbox Series X, la no existencia de un juego first-party que aproveche, aunque sea fugazmente todo lo que puede dar de sí el increíble hardware que Microsoft ha metido en una caja de 30 cms de altura.

A pesar de este pero, las sensaciones que nos deja la Xbox Series X son las de una pieza tecnológica sobresaliente que sin duda serán sus juegos futuros los que acaben juzgando sus posibilidades de una forma más determinante. Tendremos, por tanto, que esperar unos meses y volver a revisar de lo que es capaz esta potentísima consola que el limitado catálogo de lanzamiento desaprovecha.


Pros

  • Diseño industrial elegante y discreto
  • Buena disipación del calor e inexistencia de ruido.
  • Mejor plataforma en cuanto a servicios asociados
  • Un hardware preparado para todo lo que venga.
  • QuickResume va a ser un gran cambio para la generación.
  • Un ecosistema muy bien integrado, sólido y con buena perspectiva a futuro.

Contras

  • El catálogo de lanzamiento es pobre, con la ausencia de un gran título que demuestre sus capacidades.
  • La expansión de almacenamiento propietaria va a ser un problema a largo plazo.
  • Xbox Wireless Controller apenas tiene cambios de peso.