análisis

Samsung Gear Sport

- Dic 29, 2017 - 17:04 (CET)

Ficha técnica

  • Pantalla: SuperAMOLED 1,2"
  • Procesador: Exynos Dual-Core.
  • Memoria: 768 MB de RAM y 4 GB de almacenamiento.
  • Correas: 22 milímetros.
  • Colores: Azul y negro.
  • Peso: 67 gramos.

Tras años de intentos fallidos, Samsung vuelve a disparar hacia el mercado del reloj inteligente con el Gear Sport, una propuesta más deportiva e informal que sus modelos previos. ¿Será suficiente para ascender puestos y plantar cara al Apple Watch de Apple?

Cuatro años después de su primer reloj inteligente, Samsung sigue sin tracción en el sector.

El fabricante surcoreano comenzó la andadura en 2013, antes incluso que otros grandes fabricantes como Huawei o Apple. El primer modelo, llamado Galaxy Gear, atrajo multitud de miradas de todos los frentes, pero sus cifras de ventas y críticas posteriores fueron uniformemente negativas.

La situación no mejoró con el posterior Gear Live y el extravagante Gear S —aún sigo pensando qué pensaron en Samsung para lanzar ese modelo—. Ambos siguieron el camino de su primer modelo y cayeron en la máxima irrelevancia: críticas negativas, ventas escasas y fracaso absoluto.

¿Quién pensó en Samsung que esto era una buena idea?

En 2015, afortunadamente, la cosa cambió parcialmente. Samsung desveló el Gear S2 y el S2 Classic en IFA, y con ellos formalizó un portfolio de smartwatches que, por primera vez, no olía a laboratorio de pruebas. Eran atractivos, tenían innovadores elementos tecnológicos y parecían ser una base suficientemente lo sólida como para construir una nueva y próspera gama de productos.

El siguiente eslabón de esta cadena tenía que ser, sí o sí, un hit, pero el Gear S3 acabó pasando sin pena ni gloria por un mercado que dominan indiscutiblemente los de Cupertino y la pequeña tecnológica Fitbit.

Samsung Gear S3. Fotografía: Hipertextual.

La situación es, cuanto menos, frustrante, y los datos de varios analistas de mercado no hacen más que agravarlo. Según eMarketer, Samsung es el segundo fabricante de smartwatches del mundo, muy por detrás de Apple. Según IDC, la situación es incluso peor: Samsung no está ni entre los cinco mayores fabricantes de wearables del mundo. Apple, Fitbit y Xiaomi son los líderes indiscutibles del segmento.

Pese a esta esperpéntica situación, Samsung lanzó una nueva bala hacia el mercado de los wearables en la última edición de IFA. La llamó Samsung Gear Sport, y la mayor pregunta que gira en torno a ella es si tiene todo lo necesario para darle la vuelta a la tortilla e iniciar el ascenso del gigante surcoreano en el mercado del wearable.

El Gear abraza al deporte para sobrevivir (y crecer)

Acuerdos con Speedo, cambio de nomenclatura, una estética algo más agresiva… Todos estos atributos del Gear Sport convergen, indudablemente, hacia un mismo nexo: Samsung ha hecho un reloj pensado por y para el deporte.

El material promocional alrededor del reloj también acompaña esta teoría, y se aleja del “rollo lifestyle” que sí se utilizó con modelos anteriores. ¿Por qué? Pues porque Samsung y todos los fabricantes de wearables se han dado cuenta de que, a día de hoy, la mejor forma de atraer consumidores hacia el mercado del reloj inteligente es mediante la salud y el deporte. Todo lo demás, por sí solo, resulta insuficiente.

Samsung, Apple y el resto de fabricantes se han dado cuenta de que el futuro de los relojes inteligentes pasa, mayoritariamente, por la salud y el deporte. Por eso están centrando sus esfuerzos promocionales y funcionales en este campo.

¿Qué tal se comporta el Gear Sport bajo ese nuevo rol/enfoque deportivo?, preguntaréis. Honestamente, lo hace excepcionalmente bien. Algunos puntos muy interesantes sobre él:

  • Seguimiento proactivo. Cuando realizas una actividad física (ya sea caminar o jugar al fútbol), el Gear lo detecta y hace seguimiento automático de la misma. Otros relojes como el Apple Watch recogen los pasos y las kcal consumidas con el movimiento físico, pero si inicias una actividad concreta (correr, elíptica, ciclismo…), debes indicarle de forma manual que la estás comenzando. El Gear de Samsung no requiere ese paso intermedio.

  • Acuerdos con grandes empresas. Speedo y UnderArmour son dos grandes empresas deportivas, y Samsung las tiene como partners en el Gear Sport. Se incluyen aplicaciones diseñadas específicamente para este reloj que permiten hacer seguimiento preciso de actividades acuáticas, ciclismo, running, etc. Sería aún mejor si todas estas características estuvieran más unificadas y centralizadas en una misma app (en lugar de tener varias en el reloj), pero se agradece el esfuerzo.

  • Resistencia al agua. Al ser sumergible hasta 50 metros (más que la mayoría de relojes inteligentes), puedes nadar y sumergirlo sin miedo en cualquier condición normal. La mayoría de relojes solo presentan resistencia IP68, lo que permite sumergirlo 1 metro durante un tiempo limitado.

  • Comodidad. El Gear S3 era enorme para el día a día y para el gimnasio. El Gear Sport, en cambio, tiene un tamaño ideal —aunque eso es subjetivo y también depende de la muñeca de cada persona—. Al margen del tamaño, el formato del reloj hace que sea cómodo de llevar y las correas más delgadas ayudan a una mayor invisibilidad.

  • GPS y Spotify integrados. Al igual que el Apple Watch y otros relojes modernos, el Sport monta un sistema de geoposicionamiento que permite hacer seguimiento preciso de cualquier actividad deportiva sin necesidad de estar conectado a un smartphone. También integra una aplicación de Spotify nativa que permite almacenar playlists en la memoria local del dispositivo. Ambas características permiten a cualquier usuario salir con el Gear Sport y un par de auriculares Bluetooth a correr sin necesidad de llevar su smartphone encima.

  • Excelente autonomía. Llegar al final del día y que el indicador de batería marque un 70% no es algo muy común en el mundo de los relojes inteligentes. Aplicando la proporcionalidad, es posible no cargar el Gear Sport en casi tres días, algo que su competencia directa (el Apple Watch) no puede decir.

  • Tracking del sueño. Sí, el Gear Sport hace seguimiento de la calidad del sueño, como ya hacían las Fitbit desde hace años. Lo hace de forma automática, sin ninguna acción previa del usuario. Respecto a Apple, este es un gran punto a favor.

  • Buena pantalla con excelente visibilidad en exteriores. A diferencia de modelos antiguos, el Gear Sport ofrece una visibilidad fantástica en exteriores. El brillo del panel OLED es suficientemente elevado como para poder visualizar el contenido incluso en entornos muy luminosos.

¿Qué queda más allá del deporte?

Samsung ha hecho un fantástico trabajo en el área deportiva del Gear Sport, pero si alguien invierte 300 euros en ese producto espera poder hacer algo más que contar calorías, ver cómo de bien ha dormido o escuchar música en Spotify sin el móvil. ¿Qué ocurre con el Gear Sport más allá del deporte?

  • Problemas en los fundamentos. Uno de los mayores problemas que he encontrado en el Gear Sport es que la función raise-to-wake es menos precisa que en otros relojes inteligentes del mercado. Los giros de muñeca más sutiles no resultan suficientes para activar la pantalla —algo que no ocurre con el Apple Watch—. ¿Cómo puede fallar tanto en algo tan básico?

  • Tizen es una plataforma maravillosa… sin amigos con los que jugar. El sistema operativo y la interfaz del Gear Sport, al igual que la de modelos anteriores, está muy bien resuelta. Se adapta a la pantalla circular y facilita la interacción con los elementos de la pantalla. La corona digital es un elemento extremadamente útil y preciso, y se agradece su inclusión (una vez más) en el reloj. ¿Dónde está el problema? En que las aplicaciones disponibles son escasas, la calidad de las existentes suele ser demencial y, por consiguiente, no hay mucho que puedas hacer con el Gear más allá de lo que Samsung ofrece al sacarlo de la caja.

  • Estéticamente mejorable. La estética del Gear Sport casa a la perfección con el entorno deportivo. Pero fuera del gimnasio, lo mejor que puedes hacer es quitarte el reloj de la muñeca (si aprecias minimamente el estilo). Es muy tosco y extravagante.

  • Problemas en la gestión de notificaciones. Recibes varios mensajes de WhatsApp de una misma persona y no hay forma de verlos de forma escalonada desde el reloj. Este problema (y muchos otros) se reproducen a diario cuando recibes una notificación en el Gear Sport, y resulta extremadamente frustrante para alguien que viene de usar un Apple Watch durante un año (que resuelve mucho mejor esta situación). ¿Para qué quiero que me vibre el reloj si no puedo ver fácilmente todos los mensajes que recibo? O mejor dicho: ¿para qué quiero que me vibre el reloj si, para poder leer los mensajes correctamente, no me queda otra que sacar el teléfono del bolsillo?

  • Nada de Samsung Pay. El Gear Sport tiene conectividad NFC y la plataforma de pagos Samsung Pay está disponible en España desde 2015. ¿Por qué el modelo español del Gear Sport no lo soporta? ¿Cuando se activará el sistema de pagos contactless en el reloj? Esas preguntas las transmitimos a Samsung España, quienes no pudieron proporcionar más información al respecto.

Conclusión

6
10

El Gear Sport es un excelente reloj deportivo que no sabe hacer nada más. Puede ayudarte a estar más sano, a saber cuántas kcal has quemado volviendo a casa o a identificar la calidad del sueño medio. Más allá de eso, por desgracia, el Sport tiene muy poco que ofrecer.

La situación contrasta con el Watch Series 1, su mayor rival. El de Apple tiene más y mejores aplicaciones, es más atractivo visualmente y ejecuta infinitamente mejor los fundamentos de un reloj (como el raise-to-wake, la calidad de las esferas o la gestión de notificaciones).

Varios puntos relacionados:

  • Si esperas obtener las mismas prestaciones que ofrece un Apple Watch, quédate sentado. Fuera del gimnasio, las diferencias cualitativas entre uno y otro son muy notorias.

  • Si quieres un dispositivo para monitorizar tu actividad física, echa un ojo a las pulseras de Fitbit o incluso a las Gear Fit de Samsung. Son mucho más económicas y ofrecen las mismas funciones deportivas.

  • Samsung sigue sin dar con la tecla en el reloj inteligente. Tienen un largo camino por delante en lo que a software y estética se refiere. De nada sirve tener un buen hardware si fallan el resto de pilares. También deben comprender que este producto no es simplemente tecnología: la moda y el estilo juegan un papel fundamental. A juzgar por la calidad de las esferas, correas y los acuerdos comerciales con empresas de moda (como Hèrmes), solo Apple parece haber comprendido este punto.


Pros

  • Buen hardware. La pantalla, la corona digital, los sensores, la solidez del producto... Excelente en todos los sentidos.

  • Autonomía. Uno de los puntos más fuertes del reloj. Supera con facilidad los dos días de autonomía.

  • Sal a correr y no te preocupes del resto. El Gear Sport está muy bien equipado para todo lo deportivo: seguimiento automático de actividades, cuantificación del sueño... Samsung ha hecho los deberes aquí.

Contras

  • Pocos amigos. El software es el mayor problema del Gear Sport. Tizen está bien resuelto, pero la falta de aplicaciones de calidad y algunos problemas básicos con las notificaciones lastran por completo su experiencia. ¿De qué sirve un buen hardware si no puedes usarlo para mucho?

  • Sin Samsung Pay. Incomprensible que Samsung Pay no esté activo en el Gear Sport español y sí en otros mercados.

  • Falta de perfección en los fundamentos. Imaginad un smartphone maravilloso que falla en lo más básico: llamar por teléfono. Algo parecido (aunque menos grave) ocurre con el Gear Sport. Falla en la activación de la pantalla, las esferas son de dudoso gusto, etc. Hay que perfeccionar más los fundamentos del reloj.