análisis

Samsung Galaxy Note 4

- Oct 30, 2014 - 17:23 (CET)

Ficha técnica

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  • Pantalla: Super AMOLED de 5.7 pulgadas, Gorilla Glass 3
  • Resolución: QHD a 2560 x 1440 pixeles, 515 ppp
  • Procesador: Snapdragon 805 quad-core a 2.7 GHz
  • Memoria RAM: 3 GB
  • Almacenamiento: 32 GB + ranura microSD
  • Cámara trasera: ISOCELL 16 megapíxeles con LED flash y OIS
  • Cámara delantera: 3.7 megapíxeles
  • Software: Android 4.4.4 + TouchWiz
  • Batería: 3220 mAh
  • Conectividad: HSDPA, LTE, NFC, Bluetooth 4.1 LE
  • Medidas: 153.5 x 78.6 x 8.5 mm
  • Peso: 176 g

La tendencia en el aumento de pantallas de los smartphones es ya innegable: hasta Apple se ha unido a esta tendencia con los recientes iPhone 6 y iPhone 6 Plus, y actualmente todos los fabricantes tienen un flagship con una pantalla igual o superior a las 5 pulgadas. Esta tendencia comenzó hace 3 años a través de la gama Note de Samsung, la cual ha ido mejorando con cada nueva iteración. Hoy analizaremos el último integrante de esta familia, el Samsung Galaxy Note 4, y veremos si es el nuevo rey de los phablets o sólo otro smartphone más con una descomunal pantalla.

A Samsung siempre le ha gustado experimentar.

Desde el 2010 hemos visto numerosos experimentos por parte de la compañía surcoreana. Hemos podido ver desde pantallas curvas como las del Galaxy Round o el Galaxy Note Edge, a curiosidades como el Galaxy Beam, un smartphone con proyector para presentaciones de documentos o para ver en tiempo real lo que hay en tu pantalla, o el Galaxy Golden, un smartphone de categoría flip phone para los nostálgicos. Sobra añadir que ninguno de estos experimentos llegó a buen puerto.

Pero hay otros experimentos que, a pesar de parecer para muchos una broma de mal gusto al principio, han acabado triunfando y gustando al consumidor. Nos referimos, obviamente, a la gama Galaxy Note. Presentada por primera vez en octubre de 2011, el primer Galaxy Note era básicamente un Galaxy S2 con una enorme pantalla de 5.3 pulgadas, stylus y un diseño mejorable, al igual que en todos los Samsung de la época. Nada bueno parecía presagiar para este smartphone y, sin embargo, acabó convenciendo a la propia Samsung y al público con unos buenos números de ventas.

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Y ahora, 3 años después, la familia Galaxy Note ya cuenta con cinco miembros, con el Galaxy Note 2, Note 3, Note 4 y Note Edge, con una reputación de ser considerados como una gama propia y separada de la gama Galaxy S, contar con una excelente calidad y con un considerable público fiel a las pantallas grandes. Veamos si con el Galaxy Note 4 Samsung consigue superar el alto listón que dejó con el Note 3 el año pasado, así como solucionar algunos de los defectos que encontramos en su predecesor.

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Diseño: Samsung se pone las pilas

La relación de Samsung con los materiales plásticos ha sido tremendamente prolífica: en todos sus smartphones y tablets hasta hace recientemente poco tenían como material protagonista el plástico. En su cubierta trasera, sus laterales, los botones de volumen y encendido... Este uso siempre ha tenido sus pros y sus contras. Por un lado, utilizando plástico te aseguras que el peso del smartphone no se vea penalizado, además de que es más barato de implementar y fabricar. Por el otro, sin embargo, es una pérdida de calidad frente a smartphones con otros materiales, como aluminio o cristal.

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Samsung sabía esto y aún así durante mucho tiempo vivió empeñada en ofrecernos el plástico como respuesta todos nuestros problemas. Pero con la llegada del Galaxy Alpha está claro que Samsung ha desistido, al menos en parte: usar materiales de buena calidad es casi obligatorio en dispositivos flagship, y el Galaxy Note 4 ha sido un gran beneficiado de esta resolución. Ahora nos encontramos un borde metálico de aluminio que rodea todo el dispositivo incluyendo sus botones, de forma idéntica al existente en el Galaxy Alpha.

Esto, tras haber visto el borde falso metálico basado en plástico del Note 3, es una mejora bastante importante, especialmente a la hora de cogerlo, ya que aporta una mejor sensación de calidad, algo que también se aprecia al pulsar los botones, con una excelente respuesta táctil y, aunque suene raro decirlo, da gusto pulsarlos. También se han eliminado las costuras que acompañaban al plástico que imitaba al cuero en la carcasa trasera. Ahora nos encontramos una carcasa trasera de plástico y que sigue imitando la textura del cuero, pero sin esas costuras y dejando un diseño mucho más simple y elegante.

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En cuanto al resto del diseño, el Galaxy Note 4 es una reminiscencia del Note 3. Mismo tamaño de pantalla, mismos marcos reducidos, disposición de puertos similares (aunque ahora hay un micro USB 2.0 en lugar de un 3.0), mantiene la carcasa trasera extraíble para acceder a la batería, SIM y microSD... Lo único diferente más allá de los cambios de materiales es la disposición del altavoz que vuelve a la parte trasera tras estar en el borde inferior del Note 3 y que el botón de menú ha sido sustituido por el multitarea. No hay mucha más diferencia, y aunque se echa de menos la resistencia a polvo y agua del Galaxy S5, es agradable ver que Samsung no haya tocado con lo que había acertado y sí haya mejorado lo que tenía margen de mejora.

Pantalla: así se hace un panel QHD

Si en un smartphone cualquiera la pantalla siempre ocupa un papel protagonista, en un phablet este protagonismo se incrementa de forma exponencial. Hablando concretamente de la gama Note, Samsung ha ido mejorando sus pantallas de forma gradual pero constante: si la pantalla del primer Note era de 800 x 1280 píxeles, la del Note 2 pasó a tener resolución 720p, y posteriormente resolución 1080p en el Note 3. Finalmente llegó el 2014 y, tras ver los primeros paneles 2K (2560 x 1440 píxeles) en el LG G3 o el Oppo Find 7, todo apuntaba a que esta resolución iba a ser la elegida para el próximo phablet de Samsung.

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Por un lado estábamos escépticos ante esto: ya habíamos el rendimiento de este tipo de paneles en el G3, y los resultados eran decepcionantes. Por otro lado, Samsung había estado trabajando duramente por mejorar sus pantallas, algo que comenzó a ser un hecho desde el Note 3. Finalmente, se desveló que el Note 4 llevaría una pantalla de 5.7 pulgadas a resolución QHD (2560 x 1440 píxeles), y posteriormente vimos el informe de DisplayMate calificándola como la mejor pantalla jamás montada en un smartphone, con lo que Samsung parecía haber mejorado lo que era ya difícil, y nos quedamos más tranquilos ante este aspecto.

Pero una cosa era leer un informe y otra cosa muy distinta probarla. Y sí se nota la diferencia. La pantalla del Galaxy Note 4 es, simplemente, espectacular. No deja de ser un panel Super AMOLED por lo que el PenTile sigue ahí (ya imperceptible debido a su alta resolución), añadiendo el hecho de que los blancos adquieran un tono azul verdoso, pero esto se produce solamente cuando miras la pantalla en un ángulo extremadamente pronunciado, y al mirar la pantalla tanto de frente como en ángulo vemos un balance de blancos perfecto en la pantalla. No en vano, ya que este valor está cercano a los 6500 K, considerado en teoría como el valor perfecto.

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El brillo mínimo y máximo es otro aspecto sobresaliente en la pantalla del Galaxy Note 4. En condiciones de poca luz el brillo mínimo deja la pantalla casi a oscuras con un valor de 2 nits, con su consecuente alivio para los ojos del usuario. En cuanto al brillo máximo, este te permitirá ver la pantalla en exteriores en cualquier circunstancia alcanzando los 750 nits en modo automático, aunque cuando el sol incide de forma directa, los colores adquieren una tonalidad clara y tirando al blanco debido a la configuración de los paneles AMOLED. Samsung ha perfeccionado el arte de hacer pantallas como un herrero aprende a dominar el hierro, a base de duro trabajo, y el resultado no podría ser más satisfactorio.

Cámara

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La calidad de la cámara del Galaxy S5 era ya bastante buena, pero la falta de OIS penalizaba el resultado final, especialmente en condiciones nocturnas. Samsung ha corregido esto incorporando en el Note 4 una lente Sony IMX240 de 16 megapíxeles y estabilizador óptico. La interfaz de la cámara también ha sido simplificada como llevamos viendo últimamente en Samsung, teniendo modos descargables para la cámara aparte y manteniendo un mínimo de opciones en la pantalla principal, pero dejando visible el modo HDR para aquellos usuarios que no entienden demasiado de fotografía y sólo quieren sacar una foto.

Y la cámara no decepciona. La combinación de la apertura f/2.2 junto con el OIS se traduce en unas fotografías bastante mejores que las vimos con el Galaxy Note 3. Además se ha incorporado y mejorado el modo de autofoco por detección de fase que ya vimos en el Galaxy S5, por lo que el enfoque es casi instantáneo. La velocidad de disparo es también muy rápido, y el hecho de poder utilizar el botón de volumen o apagado de la pantalla a falta de botón dedicado para la cámara favorece a no tener que pulsar la pantalla, con el consecuente movimiento involuntario que puede hacernos perder enfoque de lo que queremos fotografiar.

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Durante el día la cámara funciona tan bien como se podía esperar. Muchísimo detalle debido a esos 16 megapíxeles, espectacular reproducción de colores y gran balance de blancos. Aunque el ruido sigue presente en el fondo en ocasiones contadas, con el Note 4 éste parece estar más o menos controlado, y los primeros planos son tremendamente detallados sin perder calidad en la reproducción de colores. El modo HDR es también bastante efectivo y socorrido en determinadas circunstancias, ya que mejora el detalle en la imagen de forma sustancial, así como el brillo en general. Os dejamos un par de imágenes con el HDR apagado y encendido respectivamente.

En interiores algunas de las imágenes pueden perder cierto detalle, aunque esto es debido a la falta de luz existente. Sin embargo, la cámara del Note 4 mantiene un equilibrio aceptable entre detalle y poco ruido sin sobresaturar los colores, aunque no esperemos milagros en este aspecto. Durante la noche, el estabilizador óptico no ayuda en exceso, por lo que debes mantener muy firmemente el móvil para sacar una buena fotografía, aunque las imágenes son bastante buenas. Sin embargo, en ocasiones el ruido es inevitable y a veces podríamos sufrir de cierta sobreexposición en una imagen.

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En cuanto a la cámara de vídeo, no hay nada demasiado destacable salvo el hecho de poder grabar en resolución 4K o a cámara lenta, aunque con una calidad inferior a lo que podemos grabar con el Xperia Z3 o el iPhone 6 o 6 Plus. Por último, la cámara delantera ha sido mejorada, con una lente de 3.7 megapíxeles y apertura de f/1.9, lo que se traduce en mejores fotos con condiciones de baja luz y mayor detalle para las selfies, algo que Samsung se ha tomado bastante en serio incorporando un modo para selfie grupal, como vimos previamente en otros smartphones con el Huawei Ascend P7.

Software y añadidos: TouchWiz, mucho ruido y pocas nueces

Ay, TouchWiz. Todos sabemos que has mejorado, que ya no eres esa capa de personalización que todos los usuarios quieren quitar en el instante en que encienden su Samsung por primera vez, pero sigues siendo un lastre para tus dispositivos. Sencillamente, es indignante que un smartphone con características como las que tiene el Galaxy Note 4 siga teniendo cierto retardo y lag. Lag. En 2014, con 3GB de RAM y un Snapdragon 805. Y no nos engañemos, no es culpa del dispositivo, es culpa del software que lleva en su interior.

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Si usted es poseedor de un Note 4, haga la prueba: use durante uno o dos días el launcher por defecto, y luego instale Nova Launcher o Apex Launcher y sabrá a lo que me refiero. Este lag es dentro del sistema, tanto en algunas transiciones o al acceder a ciertos menús, pero sigue sin ser aceptable. No a estas alturas y con este descomunal hardware. Evidentemente, no todo es negativo dentro de la interfaz de Samsung, y por eso he querido separar este apartado en distintas secciones para explicar lo bueno y lo malo de la conjunción que hace Samsung entre hardware y software:

Pantalla dividida y ventana flotante

Estas features son las que le da valor a la gama Note y a los phablets en general. Un smartphone de 5.7 pulgadas no debería mostrar la misma cantidad de información que uno de 4.5 pulgadas, y Samsung soluciona esto con una multitarea que te permite utilizar dos aplicaciones a la vez en pantalla dividida. Esto por desgracia tiene su truco: no todas las aplicaciones pueden ser utilizadas de esta manera y, más allá de las que un Samsung trae de forma nativa, no hay muchas opciones. Por ejemplo, ya no puedes ver Twitter de esta manera, aunque si puedes usar casi todas las aplicaciones de Google y otras como Reddit is fun, Poweramp, Lightflow o Quickpic.

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Para poder utilizar debes meterte en el menú de aplicaciones recientes, y desde ahí verás las distintas aplicaciones que puedes o no utilizar en el modo de pantalla dividida (señalado con un icono en la esquina superior derecha). Una vez seleccionas una, ésta se cargará y te dará la opción de seleccionar otra dentro de las aplicaciones disponibles. Tras tener las dos aplicaciones te aparece un menú entre ambas que te permite intercambiar la posición, cerrar, expandir, minimizar en un icono flotante que puedes ir moviendo a lo largo de la pantalla o poner en modo ventana flotante, del que hablaremos a continuación. Me ha sorprendido la de veces que he acabado utilizándolo para hacer dos cosas a la vez aunque como he dicho antes, la falta de apps soportadas limita este modo bastante.

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El modo de ventana flotante lo he utilizado menos debido a que no le he visto tanta utilidad, aunque se basa en la misma idea de poder utilizar dos o más aplicaciones a la vez. Para activarlo tienes dos opciones: una vez abres una app que esté soportada para este modo, arrastras de forma diagonal hacia abajo desde la esquina superior izquierda para redimensionarla a un tamaño menor. También puedes activarla desde cualquier parte dejando pulsado la tecla atrás para ver una barra lateral con las aplicaciones disponibles, y cuentas con las mismas opciones de cerrarlas o minimizarlas en un icono flotante. Un modo interesante pero que tiene mucho margen de mejora.

S Pen

El S Pen ha sido mejorado desde la última vez que lo vimos en el Note 3 a nivel de sensibilidad y precisión cuando escribes en la pantalla, algo que se traduce en notas con el S Pen más precisas y legibles. Sin embargo, en nivel de software, no hay mucha diferencia con respecto a modelos anteriores, utilizando los mismos menús pero colocados en un orden distinto e incrementando su funcionalidad sólo en apps nativas de Samsung, como en la galería, donde puedes ir seleccionar fotos para editarlas o borrarlas sin tener que tocar la pantalla.

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Otro detalle frustrante (al menos en mi caso) es el hecho de tener que pulsar un botón físico, el botón Home cuando estás utilizando el S Pen. Hubiera estado bien un sensor que solamente con un toque en Home reconociera la orden y no tener que utilizar el S Pen como un dedo más pulsando físicamente el botón. En resumen: Samsung ha mejorado el S Pen, pero sigue sin tener un valor suficiente para estar utilizándolo todo el día como sustituto de tu dedo, a no ser que estés todo el día cogiendo notas, ya sea en la aplicación S Note, capturas de pantallas o en PDFs que tengas en tu Galaxy Note.

Sensor de ritmo cardíaco y escáner de huellas dactilares

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Por último, hacer un apunte sobre el escáner de huellas dactilares y el sensor de ritmo cardíaco, los cuales se estrenan en la gama Note tras haber sido presentado por primera vez en el Galaxy S5. Nada nuevo digno de mención con respecto a lo que vimos en veces anteriores: el escáner de huellas funciona, pero no llega al nivel de respuesta del Touch ID de Apple y muchas veces tienes que pasar el dedo múltiples veces hasta que finalmente lo reconoce, aunque es interesante su integración con PayPal. En cuanto al sensor de ritmo cardíaco funciona correctamente, pero se le puede sacar más provecho integrando con aplicaciones como Runtastic o Endomondo.

Hardware y Rendimiento

Más allá del S Pen, de la enorme pantalla y de la multitarea para usar más de dos aplicaciones a la vez, los Note siempre se han caracterizado por llevar el hardware más potente que existe en el mercado, por lo que era de esperar ver un Note 4 con el procesador Qualcomm Snapdragon 805 o el Exynos 5433 acompañado por 3 GB de RAM. Tampoco sorprende ver que ambas configuraciones ofrecen un rendimiento excelente, que es justamente lo que se espera de ellos. Sin embargo, si nos sorprende, y para mal, el hecho de que pueda haber cierto retraso a la hora de abrir ciertos menús o el pulsar el botón de multitarea, algo que hemos referido también en la sección anterior, que debería ser instantáneo y que, sin embargo, se toma un instante para reaccionar.

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No estamos hablando de demasiado tiempo, medio segundo como máximo, pero es algo que una vez lo ves es imposible dejar de verlo e inadmisible en un smartphone con este precio. Finalmente, a la hora de abrir aplicaciones o juegos pesados, no existe ningún tipo de sorpresa: nada de lag o retardo a la hora de abrir aplicaciones, y las animaciones dentro de cada aplicación son fluidas y consistentes, sin importar que tengas 1 o 40 aplicaciones en el menú de multitarea. Si para el año que viene Samsung trae un Galaxy Note 5 con este mismo hardware y un TouchWiz mejorado, no me importaría en absoluto, ya que el trabajo por hacer está en el software.

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Autonomía

Este aspecto es valorado por muchos usuarios de la gama Galaxy Note, ya que un mayor chasis da la posibilidad de incorporar una mayor batería, lo que se traduce en una autonomía por encima de la media. Dicha autonomía empezó a deslumbrar a partir del Galaxy Note 2 y especialmente en el Galaxy Note 3 y ahora, con el Galaxy Note 4, la tradición se vuelve a cumplir, llegando a los dos días de batería con aproximadamente 7 horas de pantalla. Son cifras muy similares a las que vimos en el Note 3, por lo que para muchos puede parecer una decepción, pero tengamos en cuenta que el tamaño de la batería es prácticamente idéntico al de su predecesor.

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Además, para aquellos que piensen que la pantalla de resolución 2K iba a repercutir en la batería, Samsung aseguró que este panel consumía ligeramente menos que el panel 1080p que tenía el Note 3, por lo que una cosa contrarresta a la otra. Un apunte final, y muy interesante en mi opinión, es el cargador de carga rápida que incorpora Samsung en la caja del Galaxy Note 4: 50% de recarga de batería en apenas 30 minutos... según Samsung. Siendo totalmente honestos, en nuestro caso ha tardado un poquito más al llegar a ese 50%, unos 40 minutos, pero es una diferencia nimia y esta cualidad es muy socorrida para aquellos usuarios que necesitan una carga rápida para aguantar lo que queda de día.

Conclusión

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Si con el Note 3 ya vimos un dispositivo maduro y que era incluso el mejor Samsung de 2013, con el Galaxy Note 4 se ha seguido la evolución lógica: es el mejor Samsung Galaxy de este 2014, y para muchos candidato a Android del año, con nada que envidiar a los flagships de otras compañías. Muchas cosas han sido mejoradas en el Note 4 con respecto a su predecesor: diseño, cámara, pantalla, materiales... y se ha mantenido la buena autonomía característica de la familia Note. Esta evolución era tan lógica y predecible que ni sorprende afirmar que el Galaxy Note 4 es un terminal fuera de serie.

Pero esta evolución también va en el otro sentido, en el negativo. TouchWiz ha evolucionado hasta el punto de no ser un hándicap a la hora de comprarlo, pero sigue siendo un lastre para la experiencia de usuario, aunque aporte geniales características como la multiventana, las ventanas flotantes, o el S Pen, símbolo inseparable de la gama Galaxy Note. Afortunadamente, esto es software, y el software es actualizable, por lo que esperamos ver sucesivas mejoras en próximas actualizaciones y, especialmente, con Android L. Samsung ya sabe hacer el hardware, y sólo le queda integrarle un buen software.

En cuanto a la cuestión que planteábamos al inicio de este análisis sobre si el Galaxy Note 4 era el nuevo rey phablets, se podría decir que Samsung lo tiene ya todo hecho en el apartado del hardware, y sólo le queda el software. Ya no hablamos de mejorar el rendimiento de TouchWiz, sino aprovechar la circunstancia de tener una descomunal pantalla de 5.7 pulgadas. Sí, personalmente, considero al Galaxy Note 4 como rey de los phablets por el momento, pero Samsung debe andar con pies de plomo, porque los reyes pueden ser depuestos en cualquier momento y hay varios candidatos al trono, destacando un recién llegado.


Pros

  • Diseño y Materiales: La inclusión del aluminio y mantener el diseño del Note 3 en su mayoría ha sido un acierto.
  • Pantalla: Espectacular. Lo más destacable del Note 4 y síntoma del buen trabajo de Samsung en pantallas.
  • Autonomía: Aunque era algo que esperábamos, no deja de ser reseñable. Los 3220 mAh dan para mucho.
  • Sonido: Podría contar con altavoces duales, pero la buena calidad de sonido compensa esta ausencia.

Contras

  • TouchWiz: sí, ha mejorado y sí, tiene detalles interesantes, pero resta más que suma.
  • Accesorios: el escáner de huellas dactilares y el S Pen pueden y necesitan mejorar más.