análisis

Samsung Galaxy A80

- Jul 30, 2019 - 10:01 (CET)

Ficha técnica

  • Pantalla: 6,7" AMOLED
  • RAM/Almacenamiento: 8 / 128 GB
  • Cámara: 48 f/2.0 + 8 f/2.2 + ToF f/1.8
  • Batería: 3.700 mAh
  • Precio: 669 euros / 16,699 pesos

Los smartphones llevan años persiguiendo ese sueño de tener el frontal totalmente despejado, con la pantalla como único elemento visible y sin interrupciones visuales de ningún tipo. Durante los últimos tiempos uno de los grandes presentes en ese camino hacia el teléfono "todo pantalla" ha sido el notch o ceja en la parte superior, entendido como un mal menor y un sacrificio en cierto modo obligado. Más recientemente, las cámaras integradas en la pantalla, como ocurre con el Galaxy S10e o el Honor 20 han ido ganando terreno, solo para cedérselo en última instancia a una tendencia creciente: las cámaras retráctiles.

Con aproximaciones a este ámbito que ya hemos visto por parte de Oppo con su Reno, de Xiaomi con el Mi 9T o de OnePlus con el 7 Pro, Samsung se suma ahora con el A80 y una cámara retráctil que es curiosa por partida doble. Y es que si en la mayoría de casos lo que se oculta tras el mecanismo es únicamente la lente frontal, en esta ocasión solo hay un conjunto de lentes hace las veces de sistema delantero gracias a un sistema mecánico que primero eleva la misma y luego la rota 180 grados para quedar de frente.

Resulta enormemente llamativo de ver, por lo inusual, y es garantía de ser objeto de miradas ajenas y sorpresa cuando entra en funcionamiento. Este realiza un ruido notable al entrar sus partes móviles en funcionamiento y se antoja algo frágil una vez desplegado, aunque no se ha apreciado problema alguno durante los días de prueba. Una vez desplegada, dispone de un modo seguro en caso de caída mediante el cual, haciendo uso de los sensores del teléfono, la cámara se recogerá de manera automática si interpreta que el dispositivo se precipita hacia el suelo.

Pero más allá de los fuegos de artificio –donde habrá que comprobar la durabilidad de este sistema mecánico a lo largo del tiempo tras ser expuesto de forma continuada a los avatares cotidianos– es obligado pararse a observar la funcionalidad, las bondades de este sistema y, sobre todo, cómo queda enmarcado en general el Samsung Galaxy A80 frente al resto de la cada vez más competente gama media.

Donde el Samsung Galaxy A80 acierta...

Entre los aspectos más relevantes de este terminal, que es, a su vez, una consecuencia de la inclusión de la cámara retráctil, se encuentra una gran pantalla AMOLED de 6,7 pulgadas cuyo resultado es el de aumentar las posibilidades que ofrece a la hora de consumir contenido. Ya sean series, juegos, texto o cualquier otra posibilidad, la extensión y calidad del panel harán que su uso sea especialmente adecuado para ello.

No es un teléfono, eso sí, apto para manos pequeñas; ni sus dimensiones ni su grosor permiten que así sea, siendo casi obligado el sacrificio de no poder hacer uso del mismo a una mano. Tampoco lo es para los amantes de lo liviano, sumando un peso total de 220 gramos que, añadido a su tamaño, dan lugar a un conjunto ciertamente robusto.

En su interior se encuentran el procesador Snapdragon 730, 8 GB de RAM y una capacidad de almacenamiento de 128 GB, más que suficientes para afrontar con solvencia prácticamente cualquier eventualidad. Jugar no será un problema y mantener aplicaciones abiertas en la multitarea tampoco, dos aliños que crean en el día a día una mejor experiencia. Incorpora 3.700 mAh de batería, permitiendo alcanzar el final del día sin tener que pasar por el enchufe y, cuando toque hacerlo, está se recargará a mayor velocidad que otros terminales gracias a su carga rápida de 25W.

Respecto al sistema operativo, contamos la interfaz One UI, enseña de la casa en sus unidades de este año, y que agradará más o menos dependiendo de las preferencias del usuario. Primariamente hará falta reducir el tamaño de los iconos para que no tengan un aspecto totalmente desmesurado –algo que, por alguna razón, a Samsung le parece buena idea–, pudiendo cambiar también el sistema de navegación de botones por uno de gestos, habilitar el modo nativo y un largo etcétera de configuraciones.

... y donde no lo hace tanto

Uno de los aspectos que más rechazo me ha causado durante mis días de uso con el Samsung Galaxy A80 ha sido, de lejos, el uso del lector de huellas dactilares. No lo encontramos en su parte trasera o en el marco lateral –como ocurría con el reciente Galaxy S10e–, sino que este se halla integrado bajo la pantalla. ¿El resultado? Ciertamente mejorable. El sensor es demasiado sensible a la mala colocación del dedo, lento y en general poco cómodo de utilizar. Sumado a que es la opción por defecto para acceder al teléfono, no una opción agregada a otras –como podría ser el reconocimiento facial–, se echa de menos un mejor comportamiento para la que es una acción constante en el día a día.

Entre los no comparecientes se encuentran la carga inalámbrica y un segundo altavoz que ofrezca bondades a la hora de reproducir en estéreo, aspectos asentados ya en otras marcas y que, aunque no lo están tanto en el sector medio, es inevitable no acordarse de ellas en el uso cotidiano.

Lo más interesante de este dispositivo es, naturalmente, la cámara. Y no solo por el mencionado peculiar sistema, sino por lo que esta trae consigo. Samsung repite una configuración ya popular y a la lente principal añade otros dos: un sensor ToF para medir distancias y un gran angular. La lente principal, de 48 megapíxeles, consigue ofrecer unos resultados satisfactorios en la mayoría de las situaciones, aunque le balance de blancos y el contraste continúen sin ser una de sus fortalezas. Será conveniente, en cualquier caso, desactivar el modo de disparo inteligente si no queremos que las imágenes pequen de una sobresaturación.

Puedes ver estas y otras imágenes en este álbum.

La opción de disparo nocturno no es tampoco de los mejores que podemos ver en un terminal a día de hoy, resultando en ocasiones complicado apreciar la diferencia entre una imagen disparada en modo automático de una que debería ser mucho más clara y con más detalle tras activar el modo nocturno. Sin embargo, los resultados más inconsistentes los ofrece el gran angular, que recoge poco detalle y cuenta con una distorsión que será más o menos notable dependiendo de la situación. Añadido a ello, cuando las condiciones de luz son pobres, lo obtenido con esta lente se convierte en un auténtico caos sin solución posible en lo que a definición y experiencia se refiere.

Siendo el apartado fotográfico, como es, uno de los pilares a la hora de valorar la compra o no de un smartphone hoy en día, y habiendo visto auténticas virarías en los últimos meses en lo que a este ámbito respecta, se hace notorio que existe margen de mejore.

Conclusión

7.5
10

En general, el Galaxy A80 es un dispositivo extremadamente llamativo, con un buen perfil para aquellas personas a las que el tamaño no les suponga un problema y primen de manera muy especial el consumo de contenido o los videojuegos, con esta combinación tan interesante entre gran pantalla sin marcos y batería, pero que en términos absolutos no se ubica entre los más equilibrados del momento. No sobresale en ningún aspecto particular de manera destacable en su desempeño diario y el precio tampoco ayuda para posicionarse como un competidor fuerte frente a otros rivales de los muchos existentes en el segmento medio del mercado.


Pros

  • RAM y almacenamiento notables
  • Gran pantalla AMOLED

Contras

  • Cámara inconsistente en cualquiera de sus modos
  • Sensor de huellas mejorable
  • Sin resistencia al agua
  • Sin carga inalámbrica