Un diseño a la altura

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

Junto a Leica, Rolleiflex u Olympus, Polaroid es una de las pocas empresas fotográficas que puede decir que ha marcado una época con los diseños de sus cámaras. Y con el modelo Snap no iban a ser menos. El aspecto visual, con bordes redondeados, una paleta de color de lo más llamativa y una simpleza para nada sencilla este modelo sigue la línea de otros productos recientes de la compañía como la Polaroid Cube. Su aspecto divertido y desenfadado me encanta y cuenta con unas dimensiones y peso perfectas para una cámara de esta categoría. Disparar con ella es realmente cómodo y en ningún momento tienes la sensación de que se va a caer y su peso (220 gramos) es realmente bajo si tenemos en cuenta que lleva encima un módulo de impresión.

Polaroid es una de las pocas empresas que puede decir que ha marcado una época con sus diseños Personalmente me ha encantado la forma en la que se sujeta la tapa del objetivo a la cámara. En vez de recurrir a un mecanismo que enganche de forma física la tapa al objetivo en Polaroid han optado por usar imanes. De esta forma solo tenemos que acercar la tapa y la "magia" del magnetismo se encarga de colocarla perfectamente en su lugar. Una vez situada el logotipo de la tapa queda en paralelo, aunque el logo puede quedar del revés. Puede parecer un sistema de unión demasiado débil para un elemento con tanta tendencia a perderse, pero es todo lo contrario. En ningún momento he tenido problemas y de hecho me parece la guinda de un diseño que me ha encantado.

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Foto por Asier G. Morato.

De hecho, el diseño es tan bueno que solo he podido encontrarle una pega: la forma en la que se enciende y apaga. Los diseñadores de Polaroid han pensado que sería buena idea prescindir de un botón tradicional y usar la apertura y cierre del visor como sistema de encendido. Sobre el papel, o viendo los vídeos promocionales, puede parecer una gran idea pero en la práctica es un verdadero problema. Apenas hay que presionar un poco para activar el mecanismo que despliega el visor y enciende la cámara, por lo que podemos guardar la Polaroid Snap en la mochila o en el bolsillo y darnos cuenta de que se ha encendido un par de horas más tarde. Por suerte el botón de disparo no se activa con tanta facilidad, puesto que supondría un auténtico desperdicio de papel. Me gusta poder mostrar u ocultar el visor, pero como método de encendido no sirve.

Alma analógica

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Foto por Asier G. Morato.

Pese a que Snap es una cámara digital, Polaroid ha decidido acercarla lo máximo posible al mundo analógico. Esto hace que, pese a que cuenta con un sensor de 10 megapíxeles, una ranura para tarjetas Micro SD para guardar copias digitales de las fotos o que se use un puerto MicroUSB para cargar la cámara, se haya prescindido de la pantalla o otros detalles habituales. De hecho, el único indicador digital de la cámara son unos cuantos LED que nos indican si alguno de los modos está activado o si tiene batería, tarjeta de memoria y papel.

El sensor tiene un rendimiento pobre en condiciones de poca luzTambién son escasos los botones. Junto al sistema de encendido que he mencionado antes nos encontramos el disparador (de color rojo), un botón que activa un temporizador de 10 segundos y otros dos para modificar el aspecto de la foto. El más cercano al visor sirve para elegir si queremos que la foto salga con o sin marco y el último nos permite elegir el modo de color: color, sepia y blanco y negro. Personalmente me han gustado más las fotos que he sacado con marco a las que no, aunque me he quedado muy decepcionado con los modos de color. Puede que me haya mal acostumbrado a los filtros de VSCO pero me esperaba algo más viniendo de Polaroid.

Tampoco me ha quedado muy buen sabor de boca con el sensor de 10 megapíxeles en formato 3:2 que incluye la cámara. Si bien a plena luz del día tiene un buen rendimiento en cuanto disminuye la cantidad de luz saca unas imágenes realmente pobres. Algo a lo que sin duda no ayuda nada el hecho de que el flash incorporado sea tan débil. Es cierto que estamos ante una cámara que ronda los cien euros y que además incluye un módulo de impresión, pero cualquier smartphone moderno de gama media saca mejores fotos que la Polaroid Snap.


Cada impresión tarda unos 20 segundosAunque claro, lo más seguro es que nuestro smartphone no tenga incorporado un módulo de impresión como el que tiene la Polaroid Snap. Esta pieza hace que la cámara sea capaz de imprimir la foto que acabamos de sacar en un papel "Zink Zero Ink" de 2x3" en unos pocos segundos. Si es cierto que puede ser algo lento si queremos sacar varías fotos seguidas, pero, esta cámara no está pensada para eso. Después de probar el modelo de impresión analógico (el de toda la vida) y el digital sin tinta he de decir que me quedo con éste último (el que incluye Snap). Puede que no permita modificaciones ni tenga ese toque de nostalgia, pero en la mayoría de ocasiones es un sistema mejor: el papel no se desvela y es mucho más barato (en Amazon podemos encontrar paquetes de 30 papeles por 11 euros).

Teniendo en cuenta que la cámara guarda todas las imágenes que sacamos en la tarjeta microSD, no estaría de más poder elegir si queremos imprimir o no la foto que vamos a sacar o elegir si queremos sacar dos copias. No digo que no se pueda hacer, pero para ello tenemos que quitar todo el papel de la bandeja y resulta un poco incordio. No es que sea difícil meter o sacar el papel de la bandeja (el lado brillante siempre hacia afuera), pero si estás en la calle sacando fotos lo que menos te apetece es sacar unos cuantos papeles y guardarlos en el bolsillo.

Conclusión

6
10

Puede que la Polaroid Snap carezca de muchas de las comodidades a las que nos ha acostumbrado la fotografía digital, pero he disfrutado mucho usándola estos días. Es cierto que es un atraso no poder ver cómo ha quedado una foto antes de imprimirla o incluso no poder retocarla, pero ahí está gran parte de la gracia de esta cámara: cuando la usas, pese a ser digital, es como volver a usar las antiguas Polaroid que tanta fama tuvieron en su época. Sin embargo, el hecho de que la calidad del sensor deje mucho que desear si lo comparamos con cualquier smartphone moderno hace que nos preguntemos que es lo que valoramos más. Y este es el verdadero punto de inflexión de esta cámara.

Si buscamos una cámara divertida con la que podamos fotografiar como antaño la Polaroid Snap es una buena compra. Aunque, si todo este proceso nos da igual y simplemente queremos tener algunas fotos de forma instantánea en papel quizás sea mejor recurrir a algo como la Polaroid Zip. Una impresora portátil que se conecta por Bluetooth a nuestro móvil y que nos permite sacar una copia en papel de cualquier foto de nuestro teléfono. Obtendremos el mismo resultado pero las fotos que tomemos tendrán más calidad.

Pros

  • En líneas generales el diseño de la Polaroid Snap me ha encantado. Es simple, atractiva y tiene un toque llamativo.
  • Que la tapa del objetivo se sujete de manera magnética me parece una solución de lo más ingeniosa.
  • Tener ciertas fotografías en papel y no olvidadas en el carrete.

Contras

  • La calidad del sensor. En condiciones de poca luz es muy pobre y el flash no sirve de ayuda. El balance de blancos a veces es poco realista.
  • Aunque sobre el papel puede parecer buena idea, la manera en la que se enciende la cámara hace que pueda ponerse a funcionar sin querer en cualquier momento.
  • Se echa en falta poder elegir cuándo queremos imprimir o no una foto.

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