PS5
análisis

PlayStation 5, análisis: el futuro del videojuego se viste de blanco

- Nov 6, 2020 - 14:00 (CET)

Ficha técnica

PlayStation 5

PlayStation 5

  • Procesador: AMD Zen 2 personalizado con 8 núcleos
  • GPU: AMD con arquitectura RDNA 2 personalizada. Soporte para Ray Tracing
  • Almacenamiento: 825GB SSD
  • Salida de vídeo: 4K, HDR y soporte para 120Hz
  • Conexiones: 3xUSB-A, 1xUSB-C, 1xEthernet, Wi-Fi 6. NVMe SSD Slot.

Sony empezaba a ser partícipe de los rumores sobre la nueva generación de consolas con una incertidumbre máxima. Ni precio, ni diseño. Fueron precisamente los juegos los que funcionaron como carta de presentación de su nueva consola sin haberla mostrado. Eso nos decía dos cosas: de nuevo, como ya sucedió con PS4, la compañía iba a enfocarse en los juegos y en los jugadores, en el baluarte más importante de un centro de entretenimiento de la consola, lo demás llegaría después.

Es complicado convencer cuando no has mostrado todas tus cartas. Pero para cuando la compañía enseñó el sorprendente diseño de su consola de nueva generación ya había recorrido todo el camino y solo dejaba pendiente algunas cuestiones accesorias. Ahora, con la consola en nuestras manos y habiendo probando a fondo la propuesta de Sony, sobra decir que cualquier duda que pudiera quedar en estos meses de incertidumbre ha quedado despejada. Y al igual que con PS4, el poso último que nos deja la nueva consola de Sony es la de ser el equipo de ocio definitivo.

PS5 es un paso evolutivo de PS4, en todos los sentidos del términos. La familiaridad que uno se encuentra en algo que a simple vista parece novedoso. Ese punto dulce que se ofrece cuando el equilibrio entre lo nuevo y viejo coexisten en un mismo espacio. Es complicado definir la experiencia de uso con la PlayStation 5 en tanto todo se siente tan nuevo, tan fluido y tan rápido que parecería que estamos ante una plataforma distinta si no fuera porque todo funciona como antes. O mejor dicho, mejor que antes.

Sony no solo ha hecho un trabajo formidable respecto a renovar los cimientos sobre los que sostiene su plataforma, también le ha dotado de una personalidad que se echaba en falta y que sin duda conecta los puntos con el pasado. Se puede ver cómo en sí misma, la PS5 es un refinamiento de la PlayStation 4, pero también como un salto de gigante en cuanto a prestaciones y experiencia.

Hardware

Componente Especificaciones
CPU x86-64-AMD Zen 8 Cores / 16 Threads a 3.5GHz (frecuencia variable)
GPU Ray Tracing Hasta 2.23 GHz (10.3 TFLOPS)
Arquitectura de GPU AMD Radeon RDNA 2-based graphics engine
Memoria e interfaz 16GB GDDR6/256-bit
Ancho de bande de la memoria 448GB/s
Almacenamiento 825GB SSD personalizado
IO 5.5GB/s (en bruto) 8-9GB/s (comprimido)
Ampliación del almacenamiento NVMe SSD Slot
Amacenamiento interno Soporte para USB HDD
Unidad óptica Ultra HD Blu-ray (66G/100G) ~10xCAV /// BD-ROM (25G/50G) ~8xCAV /// BD-R/RE (25G/50G) ~8x CAV /// DVD ~3.2xCLV
Audio Audio especial "Tempest" 3D
Salida de vídeo HDMI 2.1 Soporte de 4K a 120Hz TVs, VRR
Dimensions PS5 - 390mm x 104mm x 260mm /// PS5 Digital Edition - 390mm x 92mm x 260mm
Peso PS5 - 4.5kg /// PS5 Digital Edition - 3.9kg
Puertos USB Type-A port (Hi-Speed USB) /// USB Type-A port (Super Speed USB 10Gbps) x2 /// USB Type-C port (Super Speed USB 10Gbps)
Conexiones de red Ethernet (10BASE-T, 100BASE-TX, 1000BASE-T) /// IEEE 802.11 a/b/g/n/ac/ax /// Bluetooth 5.1

PlayStation 5 parte de un hardware algo más comedido que su competencia más directa en la nueva generación. En los estertores de la pasadas consolas, la situación también era la misma, lo que nunca ha impedido a Sony sacar el máximo partido de su consolas a través de sus títulos propios, y poner encima de la mesa estándares sobresaliente en los juegos multiplataformas.

Con un hardware algo más comedido, Sony nos dio en la pasada generación, sobre todo con PS4 Pro, algunos de los juegos más espectaculares de la última década, no solo en gráficos, también en jugabilidad y en historia. Aunque las diferencias de hardware entre ambas consolas van a ser uno de los puntos de debate más importantes en la guerra de consolas, lo cierto es que una vez que arrancas en juego, todos los números dejan de tener sentido: PlayStation es un ecosistema cerrado con sus propias reglas que permite a los desarrolladores exprimir sus títulos y ofrecer resultados sin parangón en la industria de los videojuegos.

En este sentido, si miramos con detalle lo que lleva la PS5 en su interior, veremos un procesador custom de la mano de AMD, con arquitectura Zen 2 a 3.5GHz (frecuencia variable) y una GPU RDNA 2, también a medida de AMD que ofrece sobre el papel 10.28 TFLOPs, 36 CUs a 2.23GHz. No obstante, el punto clave y diferenciador de esta PS5 reside en SSD a medida integrado en la placa que permite unas tasas de transferencias de 5.5GB/s y 8-9GB/s de media (comprimido) que será, junto con sus 16GB GDDR6 a 256-bit, lo que marque la diferencia en cuanto a rendimiento.

Diseño

El diseño es quizás uno de los aspectos que más va a polarizar a la audiencia. En un entorno real, fuera de imágenes renderizadas, el nuevo diseño de la PS5 es de esos que amas u odias, sin medias tintas ni término medio. La compañía ha optado por dar un golpe en la mesa respecto al diseño sobrio de PS4 (en sus diferentes versiones) y avanzar a algo más futurista que anticipe lo que la PlayStation 5 tiene en su interior.

Es una de esas cosas que, además de cuestiones estéticas, empiezan a tomar sentido cuando enciendes la consola por primera vez. El diseño de la propia consola es algo más complejo que el simple hardware: la interfaz, el diseño de menús, el propio DualSense, las transiciones… Cada uno de los elementos ha sido rediseñado con un lenguaje propio que el jugador apreciará una vez esté todo en funcionamiento, pero la compañía ha mantenido las bases de la generación pasada dándole una vuelta de tuerca y adaptándola a las tendencias que se esperan acaparen los siguientes años en la industria del videojuego.

A simple vista, la PlayStation 5 llega al mercado con diseño alejado de las líneas rectas que acapararon la anterior generación para apostar por el diseño asimétrico, curvado y futuristas. Cambia el negro por el blanco, y dispara su tamaño muy por encima no solo del resto de consolas de la propia Sony, también de la competencia más inmediata.

La PS5 tiene unas medidas de 390 mm x 104 mm x 260 mm y pesa 4,5kg lo que le convierte en la consola más grande no solo de la nueva generación, también de la generación pasada. Contra esto no hay nada que hacer, y al igual que con el diseño dependerá de cada uno acomodarla donde mejor esté la consola. Eso sí, toda vez que estéticamente es mucho más vistosa y atractiva en vertical, aunque de nuevo, los gustos van en cada uno.

El enorme tamaño de la PlayStation 5 tiene una razón de ser, no es puro capricho estético. La compañía ha optado por aumentar el espacio interior de la consola para dar cabida a un mayor sistema de refrigeración con la intención no solo de disipar mejor el calor, también para hacer de la PS5 una máquina tremendamente silenciosa, algo de lo que hablaremos más tarde.

La consola por tanto, se divide en dos partes diferenciadas, un exterior de tapas blancas que es puramente estético y se puede retirar por parte del usuario para tener acceso al espacio dedicado para colocar un SSD de tipo M.2 para ampliar el almacenamiento de la propia consola, a los vaciadores dores de polvo, y la parte negra piano central (que sí, se raya con mirarla). Aunque la PS5 se puede colocar tanto en vertical como en horizontal gracias a la base incluida en la caja, lo cierto es que estéticamente es mucho más sobria y simétrica (si no fuera por el lector de discos) en vertical. Vista dicha posición, la parte delantera está gobernada por el mencionado lector de discos en el caso de la edición estándar, el botón de encendido/reposo, el botón para expulsar los discos, un USB de tipo A y otro USB-C, y un conjunto de leds escondidos en la parte superior.

Estos LEDs, que son algo menos discretos de que lo eran en PS4, sirven al mismo propósito y tienen la misma funcionalidad: ver de un vistazo el estado de la consola. Si están en naranja, la PS5 está en reposo, encendida en azul y cambian a blanco al realizar alguna acción específica, como por ejemplo, antes del apagado completo o tras un reinicio con una actualización de software, el blanco es básicamente que la consola está encendida pero no está lista para que la use el usuario.

En la parte posterior encontramos otros dos puertos USB-A, el conector de red y el conector de alimentación, también una línea con los símbolos cuadrado, triángulo cuadrado y círculo que indican la posición en la que encajar la base para colocar la consola en horizontal. Nada más y nada menos. El resto de elementos de la consola son pequeños detalles tanto estéticos como funcionales: la disposición de los paneles exterior con esa curva asimétrica sirve para ayuda a la refrigeración de la consola, y además, como están a la vista, la compañía ha serigrafiado en relieve miles de puntitos en forma de gotelé con los símbolos de Playstation, algo que por cierto también está presente en la parte posterior del DualSense y que sirve para mejorar el agarre del mismo. Todo detalles estéticos funcionales que se unen en ese lenguaje de conjunto que mencionamos anteriormente.

Ruido y temperaturas

La conjunción entre el diseño y el hardware hacen que la consola esté pensada en una refrigeración eficiente. El encargado de disipar el calor general de la consola es un ventilador enorme de 120 x 45 mm en la parte superior (con vista en vertical) que es el que introduce aire para refrigerar el sistema. No obstante, la placa y el procesador están bajo un disipador de metal, y en vez de la clásica pasta térmica para la CPU, la compañía ha optado por incluir metal líquido, lo que a la larga supone una mayor eficiencia y mejoras en la temperatura, aunque dificultará una potencial reparación casera como la que hacen a día de hoy los usuarios con sus PS4.

El conjunto hace de la PS5 una consola bastante silenciosa. Quizás no la más silenciosa de la nueva generación, pero sí que podemos afirmar que aunque esté sometida a largas jornadas de juego, no hemos visto en ningún momento saltar los ventiladores a máxima potencia, algo que era bastante habitual, incluso en los menús, en la anterior generación. El ruido general de la consola es estático, y perceptible si acercas la oreja a la consola, pero imperceptible alejado de ella. Eso sí, en modo reposo, sobre todo cuando está descargando contenido, sí que hay un pequeño silbido, casi imperceptible de nuevo, pero que está ahí.

Ventilador tipo turbina de PS5. Imagen: SONY

En cuanto a usar la consola con discos, efectivamente es más ruidosa que sin ellos, pero no tiene que ver con la refrigeración si no con el propio movimiento del disco óptico, como es lógico. En términos generales, es muy pronto para hablar de calor: ni los juegos disponibles ponen su hardware al máximo, ni la consola tiene tanto tiempo a sus espaldas como para acumular polvo que afecte a la refrigeración, aunque hemos de decir que la consola tiene “vaciaderos de polvo” para poder aspirar el exceso acumulado en su interior una vez retirada la tapa, mismo procedimiento para ampliar el almacenamiento.

En todos los casos la consola está fresca e incluso poniendo la mano en las zonas más calientes, la temperatura es la normal de funcionamiento.

Configuración y primer encendido

El proceso de primer encendido es idéntico al de PS4, pero con algunos cambios para simplificar el inicio a los usuarios de PlayStation Network. La consola pide conectar el DualSense por cable y pulsar el botón PS, idéntico a PS4, una vez hecho esto esto y seleccionado el idioma de la consola, se solicitará conectar a la red, bien por Wi-Fi o por cable. Y aquí es donde llega el primer cambio, una vez conectada la consola a la red, podremos configurar el usuario de forma manual o escanear un QR desde la app para móviles de iOS.

Si optamos por esta opción, nuestro usuario hará login dentro de la consola y pasaremos a seleccionar las opciones energéticas de la consola, como la funciones en modo reposo o el activado a través de la red. Hecho esto, todo estará listo para empezar a disfrutar de PlayStation. Además, el usuario quedará vinculado a la consola y podremos realizar ciertas acciones a distancia desde el móvil de las que hablaremos más adelante.

Si tu versión de la consola es con disco, también te dará la opción de meter el de un juego y se vaya instalado en segundo plano mientras la configura, algo que por cierto es bastante más rápido que la instalación desde el disco en PS4 por las bondades del SSD. Pero tampoco es un salto cualitativo de gigante al seguir limitado por las velocidades de lectura de los discos ópticos.

Almacenamiento

Una vez la consola configurada por primera vez, y sin cargar ningún juego, tendremos disponibles un total de 667,2 GB para nuestros juegos y aplicaciones. La consola se reserva el resto del espacio para su cosas, y los únicos elementos que hay precargados en la misma son el Astro’s Playroom y Remix 2, la app para editar vídeos rápidos con nuestras partidas. Ambos se pueden eliminar de la consola, pero siempre estarán disponibles si la restauramos, por lo que no ganamos almacenamiento extra eliminando ambas opciones de la consola.

Aquí el primer pero de la consola para muchos: el almacenamiento interno es algo limitado, y la consola pide a gritos la instalación de un SSD M2 para ampliarlo, algo que de momento no se puede hacer. Si bien esto no es un problema ahora mismo dado que los juegos de PS4 se puede almacenar en disco externo USB como en la PS4, decir que yo he llenado la consola con apenas 6 juegos, incluyendo Miles Morales, Warzone, The Last of US II, Assassin's Creed y RDR2, entre los que más ocupan, el resto del espacio se ha llenado rápidamente con capturas de pantalla y de vídeo de la consola.

Espacio para la ampliación del almacenamiento. SONY

Sin lugar a dudas, el almacenamiento disponible, dado el tamaño actual de los juegos (algo que solventará en el futuro los desarrolladores, esperemos), no da para tener una biblioteca de juegos gigantes instalados directamente en la propia consola. La opción del almacenamiento USB y el espacio para M.2 es suficiente para tener muchos juegos, sí, muchos de los títulos que llegarán en el futuro para PS5 requerirán espacio interno, por lo que será una cuestión que en épocas de muchos lanzamientos habrá que hacer ciertos malabares si queremos tener todo instalado a la vez con acceso inmediato.

Interfaz gráfica

Otro de los grandes cambios introducidos con PS5 es el diseño de la interfaz de usuario. Al igual que el aspecto estético del hardware, la compañía ha renovado por completo todos y cada uno de los elementos de la interfaz gráfica y ha cambiado la funcionalidad de muchos de sus aspectos simplificando enormemente el uso de la misma, dando más herramientas para tener acceso rápido a las acciones más comunes que realiza el jugador.

Se acabaron (de momento) los temas y la personalización. En estos momentos, la PS5 no permite cambiar el tema de la consola ni hacer carpetas con juegos. Esto tiene que ver con que la interfaz gráfica se integra con el contenido y va cambiando conforme nos desplazamos por la lista de juegos. Aunque los juegos se siguen mostrando en forma de cuadrícula, sus iconos han cambiado su tamaño y ahora son imágenes predefinidas del juego las que ocupan toda la pantalla a modo de fondo, muy vistoso y elegante, con un botón para jugar de forma directa y con información adicional de cada título de forma separado y -lo mejor todo- no intrusiva. Esto lógicamente ha dado al traste, como decimos, con el sistema de fondos de pantalla personalizados, así como la carpetas para agrupar contenido, que en PS5 han pasado a mejor vida. Al igual que en PS5, la disposición de los iconos es dinámica, y va cambiando poniendo en primera posición los juegos más recientes.

Además se incluye información in-game del contenido del juego, como desafíos, trofeos, etc, incluyendo un tracking para los mismos. Lógicamente requiere que el juego sea compatible con esta funcionalidad, que en los de PS4 es algo básica y solo muestra los trofeos pendientes de conseguir:

También ha desaparecido la barra lateral al pulsar el botón home, y ahora con un solo toque tenemos acceso al centro de control, desde el que podremos cambiar de juego con un toque, acceder a las antiguas parties con amigos que ahora se llama Game Base, cambiar la música, control de volumen, o tener acceso a las opciones de reposo, apagado o reinicio de la consola:

El resto de los elementos de la interfaz se han simplificado, ahora todas las opciones de perfil están centradas en el icono de usuario, desde el que podremos acceder a todas las opciones de trofeos, elogios, amigos, etc. Además, permite ver de un vistazo las horas de que llevamos jugadas a un título concreto:

El resto de opciones se mantienen intactas, un acceso directo a las galería multimedia con todas nuestras capturas de pantalla y de vídeo, así como un acceso directo a la biblioteca con todos nuestros juegos, DLCs, etc, centralizados en un mismo sitio independiente de su fuente.

Hay opciones de la interfaz de las que todavía no podemos hablar, pero que lo haremos conforme se acerque el lanzamiento de la consola.

El funcionamiento de la interfaz es rapidísimo, independientemente que haya juegos en segundo plano como con la consola recién encendida, lo que permite realizar acciones de forma rapidísima como crear grupos o acceder a notificaciones, sin necesidad de cerrar nada, algo que no era tan fluido en PS4 y que en las versiones no Pro resultaba un suplicio tras las últimas actualizaciones de software.

PS5: títulos nativos y retrocompatibilidad con PS4

Una de las opciones que más nos ha gustado de PS5 es sin duda su total retrocompatibilidad con PS4. De hecho, todo está pensado para formar un todo, la consola no diferencia los juegos de una plataforma a otra excepto por la etiqueta que incluye cada uno para avisarnos en qué plataforma se lanzó, pero todo lo demás, funciona de forma exquisita. De hecho, se mantienen las opciones para los datos de juegos guardados de PS4, todas las que estaban disponibles en la consola anterior, y que además están diferenciadas de las de PS5, por lo que la transición entre una y otra es transparente.

Además, de todos los juegos de nuestra biblioteca, tanto digitales como físicas, unos 240 en total, solo hay uno que muestra incompatibilidad con PS5, Call of Duty WWII en su versión digital, algo que no entendemos del todo en tanto el resto de juegos de la franquicia son compatibles, por lo que debe ser una cuestión temporal, que volveremos a revisar más adelante. Todos los demás juegos comprados de nuestra biblioteca se han descargado sin problema, incluyendo los DLCs, por lo que en este aspecto nada que objetar.

Hay que tener en cuenta que los juegos de PS4 no disfrutarán de nuevas opciones respecto a las que había en dicha consola cuando se ejecutan en PS5, puesto que necesitan un parche para ello. No obstante, el funcionamiento general de todos los que hemos probado es mucho mejor en esta consola de Sony, de nuevo, sin parche de optimización de por medio. Hablamos de mejoras generales en todos y cada uno de ellos, con mejoras en la tasa de frames en juego como RDR2, y con mejoras significativas en todos tiempos de carga; por lo que cuando los desarrolladores los actualicen, el cambio puede ser brutal respecto a jugar en la generación anterior a los mismos juegos, y cualquier jugador que dé el salto podrá disfrutar de todo su catálogo en mejores condiciones y además anticiparse a los títulos que llegarán próximamente.

Marvel's Spider-Man Miles Morales para PS5 en modo Fidelidad (4K, Ray Tracing, 30fps)

Respecto a las mejoras que aportan cuestiones como el audio espacial o las funcionalidades del DualSense, los títulos no optimizados para sacar provecho de ello no incluyen ninguna de estas opciones, y de toda nuestra biblioteca de PS4, solo The Last of US II parece hacer uso tímidamente de las nuevas opciones de vibración del mando, por lo que en este apartado sí que necesitará más cariño por parte de los desarrolladores que quieran poner al día sus juegos de cara a aprovechar mejor las opciones disponibles.

La otra cara de la moneda son los juegos de PS4 con tasa de frames bloqueadas y sin mejoras. En estos casos, no hay mejoras de ningún tipo salvo los tiempos de carga. Casos como el de Bloodborne, que sigue en sus 30 fps siendo una pena que no se aproveche de las ventajas que ofrece la PS5 para dar un subidón a su framerate, aunque eso sí, los tiempos de carga si que se ven beneficiados por el tipo de almacenamiento de la consola, y en general las caídas de frames de las las consolas no pro de la generación anterior han desaparecido por completo en PS5. Lo mismo sucede con RDR2, que pese a no incluir mejoras significativas al no estar optimizado en específico para PS5, la experiencia de juego es mejor en todos y cada uno de los sentidos. Otro digno de mencionar y que se beneficia en parte de las mejoras en los tiempos de carga sin parche de por medio es God of War, cuyas transiciones por ese espacio onírico que servía como escaparate para los tiempos de carga son mucho más cortas, pero de nuevo, tiene más que ver con lo rápido de la carga en el SSD que por sacar provecho de las opciones nuevas que ofrece PS5 o por una optimización por parte de su desarrolladora.

Aquí, por tanto, habrá que esperar para ver si los desarrolladores se lanzan a actualizar juegos con varios años en sus espaldas para beneficiarse de las opciones de PS5, sobre todo aquellos sin multijugador o que no están enfocados al juego como servicio, centrados en su mayoría en experiencia single-player, que serán los menos.

Sobre los juegos nativos de PS5, tampoco hay mucho (ahora mismo) donde elegir. Por una lado tenemos el Astro’s Playroom, que como hemos mencionado en el análisis del DualSense, funciona más como una forma de mostrar las posibilidades del mando que como un título serio, aunque es un juego más que divertido con una duración más que aceptable para ser totalmente gratuito, un plataformas 3D que a muchos recordará a los juegos de Nintendo.

Análisis del DualSense: la verdadera revolución de la nueva generación URL

Por otro lado, Spider-Man: Miles Morales es el primer juego que está optimizado específicamente para PS5. La sensación que deja, y que podéis leer en nuestro análisis, es sobresaliente, pero es que también lo era Spider-Man de PS4. Lógicamente, jugarlo en PS5 es una auténtica gozada, no ya por hacerlo a 4K, también porque tenemos la posibilidad de elegir entre un 4K nativo a 30fps con Ray Tracing o a un 4K dinámico a 60fps, en nuestra opinión la forma más exquisita de jugarlo.

Análisis de Spider-Man: Miles Morales, así es disfrutar del primer título 100% optimizado para PS5

Lo interesante aquí es ver cómo Spider-Man: Miles Morales sí que sabe sacar provecho de las especificaciones de PS5: el juego no tiene, literalmente, tiempos de carga. Del menú principal con la consola totalmente apagada, la carga es de unos pocos segundos, y el viaje rápido es instantáneo. Esto además permite que las transiciones entre el CGI renderizado y el gameplay sean transparentes, sin transiciones artificiales, instantáneas: pasar de una escena prerenderizada al juego en sí en tiempo real sin artificios, es un espectáculo en sí mismo, verlo además en 4K y 60fps, con el HDR activado y los rayos de sol fusionándose con la nieve de la tormenta a través de los edificios es increíble y un pequeño punto de partida de lo que acontecerá en la nueva generación.

Otra cuestión interesante es que el título incluye integración con el nuevo Control Center de PS5 y al pulsar el botón PS del DualSense se desplegará información adicional sobre el juego, como la progresión en una misión, el nivel de juego que estamos en ese momento, los trofeos -y los requisitos de los mismo-, o las capturas de pantalla reciente, algo que se actualiza en tiempo real según vamos avanzando y que hará las delicias de aquellos que buscan exprimir un juego al 100%.

En general, Spider-Man: Miles Morales es sin duda una primera referencia de lo que supondrá el salto de PS5 para los jugadores, pero como decimos es solo un pequeño vistazo a las posibilidades de la consola, que además de ser muy grandes, deja impresiones muy positivas sobre lo que está por venir.

Plataforma

En esta ocasión, Sony no solo ha renovado su consola, también ha puesto al día su aplicación móvil, la de juego remoto y ha integrado totalmente sus servicios tanto con la consola como con sus apps. Junto con el reciente rediseño de app para iOS y Android, la PS5 ahora forma parte fundamental de dicha aplicación.

Podremos acceder a toda nuestra biblioteca digital desde la aplicación para móviles y poner a descargar los juegos en la consola de forma remota. Funciona fenomenal, pero requiere que la consola tenga activada las opciones de descarga de juegos y acceso remoto en las opciones de energía de la propia consola. Además, la aplicación sincroniza las notificaciones con la PS5, por lo que nos avisa cuando un juego se ha descargado para ejecutarlo directamente en la consola.

Además, el apartado de galería también ha recibido una puesta a punto y la PS5 ofrece más opciones de personalización en la forma en la que se realizan las capturas, tanto el formato como la opción de HDR o la grabación de vídeo cuando obtenemos un trofeo.

Sobre los servicios asociados en PS5 de Sony no podemos adelantar nada todavía.

PS5: ¿merece la pena?

La PS5 es un salto evolutivo respecto a PS4 en muchos sentidos. Dar el salto, como en la mayoría de las ocasiones dependerá del punto de partida del jugador y de su situación personal.

No obstante, e independientemente de la plataforma previa de la que venga el jugador, las mejoras incluidas en PS5, junto con un catálogo interesante de lanzamiento, incluyendo el genial Miles Morales y el Demon 's Souls son una buena baza para dar el salto a la nueva generación. Las mejoras de hardware -y por extensión en los juegos- respecto a PS4 y PS4 Pro justifican por sí mismas renovar la consola y pasarse a PS5, pero es quizás, en la nueva plataforma, el lavado de cara a la propia funcionalidad del sistema y la llegada de DualSense la que acaben por decantar la balanza de la nueva generación.

Sony ha construido con PS5 una base tremendamente sólida y prometedora no solo para el futuro, también para el corto plazo inmediato. Sí, dos títulos puros AAA de lanzamiento puede parecer poco, pero lo cierto es que el bagaje de la compañía en exclusivos y los juegos ya anunciados para principios de 2021, tanto de Sony como de terceros, ponen sobre la mesa una serie de aspiraciones que coparán las expectativas de todos los jugadores.

DualSense por sí mismo es una revolución que va cambiar conceptualmente la interacción con los videojuegos, y dado el entusiasmo de Sony respecto a integrar todas estas funcionalidades en sus juegos, y la confirmación de muchos estudios de terceros de beneficiarse de estas características, plantean un panorama tremendamente entusiasta para optar por la plataforma de los japoneses. No nos vamos a equivocar que si decimos que pasar de PS4 a PS5 solo trae aparejados una serie de beneficios que incluso los jugadores casuales encontrarán más que sobresalientes.

Conclusión

9
10

Sony entra en la nueva generación con una renovación completa de su plataforma y con un hardware que permitirá, sin ningún género de dudas, volver a llevarnos a algunas de las historias más interesantes de la industria de los videojuegos, pero a un nuevo nivel.

La compañía japonesa ha conformado un ecosistema sobresaliente integrando todos los aspectos de su nueva consola en los juegos, propios y de terceros, ofreciendo una propuesta que rebosa detalle y atención en todos los rincones de su sistema, mejorando lo que ya era excepcional y refinando los aspectos de que estaban desfasados. A la vez, conserva una experiencia de usuario en la que los auténticos protagonistas son los juegos.

No solo la consola se siente nueva, potente, fluida, también el sistema que la gobierna y lo que ofrece y experimenta el usuario.

Y lo ha hecho además poniendo en manos de los usuarios el mejor mando del mercado, sin medias tintas. DualSense es por sí mismo un motivo más que justificado para dar el salto a PS5, una innovación repleta de pequeños detalles que permite interactuar con los juegos a un plano muy por encima de cualquier experiencia en la industria, y cuyo único contra


Pros

  • Rendimiento excelente, tanto en el único título disponible en PS5 como en todos los los de PS4.
  • Mejora enormemente los juegos retrocompatibles en todos los campos, incluyendo algunos que resistía en PS4 Pro.
  • Muy bien integrada con las apps móviles como plataforma.
  • La nueva interfaz de usuario es limpia, fluida y enfocada en los juegos.
  • Es la consola más silenciosa que ha fabricado Sony en las últimas generaciones.
  • El DualSense es una auténtica delicia.

Contras

  • La poca capacidad del almacenamiento interno es un problema importante.
  • Su enorme tamaño unido a los característico de su diseño hacen complicado que encaje en los clásicos muebles de TV.
  • Los LEDs de estado son algo más molestos que la generación pasada.