Moto Z2 Force
análisis

Moto Z2 Force

Por 3/11/17 - 18:15

Ficha técnica

  • SoC: Snapdragon 835.
  • RAM 6 GB.
  • Memoria interna: 64 GB.
  • Cámara principal: 12 megapixeles + 12 megapixeles. f/2.0.
  • Cámara secundaria: 8 megapixeles, f/2.0.
  • Batería: 2.730 mAh.
  • Pantalla: 5,5 2K IPS.
  • Dimensiones: 76 x 155,8 x 6,1 mm.
  • Peso: 143 gramos.

Analizamos el Moto Z2 Force, la plasmación de lo que Lenovo y el talento restante de la vieja Motorola creen que debe ser un terminal de gama alta ultrarresistente, que puede ser mejorado mediante módulos externos y que a todo esto, por si fuera poco, añade doble cámara para adecuarse a la exigente realidad del mercado. Una buena fórmula, ¿cierto? Eso pensamos, pero estos terminales son totalmente impredecibles. Veamos qué ocurre tras más de dos semanas de uso.

Para entender la gama alta Moto by Lenovo actual hay que remontarse al Moto X 2013, un terminal que, si bien enamoró, ya dejó muy claro que los sacrificios, a costa de prácticamente ningún beneficio obtenido por ellos, serían la tónica de la familia. Cámaras mediocres donde ya había otras que enamoraban y exprimían las posibilidades al máximo, autonomías muy regulares y, eso sí, un agarre en mano y una experiando Android “pura” que enamoraron a todos junto a las actualizaciones más rápidas que se recuerdan gracias al amparo de Google.

Desgraciadamente, ese fue el pico máximo de los Moto en esta travesía que va para los 5 años. En paralelo había otro gran referente en la gama media, el Moto G, que por suerte para Lenovo continúa siendo el terminal más recomendable del segmento, aunque más por la inacción de los competidores que por méritos propios. El Moto X 2014 mantenía y ampliaba algunas cosas de su predecesor, brindando una de las mejores experiencias Android que se recuerdan. Kit Kat 4.4 volaba en aquello, tanto que, pese a ser lanzado en paralelo al iPhone 6, no estaba muy claro que fuera peor representante de su sistema que el terminal de Apple. Sin embargo, ese amor de fanboy no se veía correspondido con una pantalla decente o una cámara que superase a lo esperable en gama media, con una autonomía muy mediocre solo salvada por la carga rápida.

Y ahí acabó definitivamente el sueño, logrando un punto máximo de satisfacción con demasiados claroscuros como para considerar que había algo que hacer a medio/largo plazo. Con un decepcionate paso por los X Performance y X Play llegamos al Moto Z, donde pese a volver a esperar algo diferente con los Mods, la realidad nos golpeó y sentenciamos “parece que el hueco en la gama alta para los Moto de Lenovo se ha cerrado definitivamente”.

Este año, sin esperanzas pero sin prejuicios, y con ganas de pasar tiempo con el dispositivo, queremos empezar de cero, disfrutando la posibilidad de tener un Force entre nuestras manos, un apellido que en Lenovo significa resistencia a golpes y caídas por encima de todo.

Hardware

Comenzando por el diseño, el terminal recuerda enormemente al Moto Z, con un frontal bastante limpio que, eso sí, integra un lector de huellas mucho más grande que ya no requerirá botones en pantalla, pues sobre él se pueden accionar todas las funciones necesarias en el sistema operativo de Google a nivel de navegación, algo que nos dará un extra de pantalla, aunque perderemos espacio del frontal, quedándonos en una ratio del 70% de aprovechamiento, muy alejado del 82% que están logrando todos sus competidores y que ya se demanda incondicionalmente. En esa zona también se ubica el único altavoz, que tiene buen volumen pero distorsiona al máximo, sin ofrecer además un buen grado de graves.

La construcción continúa en muy buen nivel, y es algo que se nota en sus redondeados marcos laterales, que con un recubrimiento negro, alojan los botones de volumen y encendido, que se diferencian con un tanto rugoso por parte de este último, como también presentaba el modelo anterior. Llegando aquí cabe mencionar una mejoría: el terminal ha engordado, y eso lo hace más cómodo, pero sobre todo, ya no tiene unas líneas traseras cortantes que hagan obligatorio llevar el terminal con la tapa magnética incluida. Eso sí, si se la ponemos ganaremos comodidad.

En ese sentido, el escaso grosor de 6.1 mm sigue sin sentirse tan bien en mano como terminales de más de 7 mm, y si pensamos en los recortes que aplica a la batería y a cómo hace sobresalir a la cámara, las decisiones de diseño vuelven a no entenderse más que para que el acoplar un Mod no sea demasiado dramático en cuanto a volumen total. Por detrás tampoco cambia demasiado. Donde antes había una cámara ahora hay dos, con un anodizado cómodo al tacto pero estéticamente poco reseñable si comparamos con cristal o aluminios con aspectos más refinados. Los conectores magnéticos de los Mods tampoco ayudan. Por tapar todo eso y ganar agarre, volvemos a decir que es mejor acoplar la tapa.

Volviendo al frontal, encontramos una pantalla de 5.5" P-OLED que por el nombre parece estar fabricada por LG, pero no presenta los problemas de uniformidad o variación del color de los LG V30 y Google Pixel 2 XL. Saliendo de ahí, y pese a tener resolución QHD, queda lejos en varios puntos de la pantalla de terminales estrella del año, como el Galaxy S8 o el Note. En primer lugar, aunque el brillo es alto, no deslumbra como sí hacen los últimos SuperAMOLED de Samsung.

Además, a nivel de ángulos la capa del polarizador sigue generando tonos rosáceos y verdosos al inclinarlo, cosas que ya no se percibe en esos paneles más modernos. Por último, hay que decir que para quien quiera colores muy saturados la pantalla estará bien calibrada, pero yo no puedo considerarlos más que exagerados. Si elegimos el modo de color más preciso (Estándar en lugar de Intenso), todo se apaga inexplicablemente hasta un punto que tampoco es cómodo.

La parte mala del panel es su recubrimiento ShatterShield, que aunque le da mucha resistencia a golpes, no es buena frente a arañazos, pues no es más que plástico. Aunque se siente bien, debería poder cambiarse, como la compañía ofrecía en otros Force, ya que con poco tiempo de uso, los arañazos se perciben, sobre todo al sol.

Debajo encontramos el lector de huellas, que como ocurría con el del año pasado y el del Moto G5 Plus, es rapidísimo y muy preciso. Eso sí, al hacer uso de gestos laterales sobre él, con demasiada frecuencia registraba un toque en vez de un deslizamiento, por lo que sin querer acababa en el launcher teniendo luego que volver a las apps recientes para seguir por donde íbamos. Es algo que molesta y que no me ocurría en la gama inferior.

Si bajamos al marco interior encontraremos únicamente el puerto de carga, echando de menos al jack de audio, y como nada ha cambiado respecto al año pasado, dejo mis palabras. “La conclusión es muy clara, el futuro va por el paso lo inalámbrico. El adaptador incluido en la caja está muy bien, pero es frecuente olvidarlo al salir a la calle cuando se separa de los altavoces o cuando se quiere cargar el terminal a la vez que escuchar música (por ejemplo, usando una batería externa). Lo dicho, Bluetooth o nada.”

En cuanto a autonomía, lo más reseñable vuelve a ser que el puerto USB-C soporta la carga rápida Turbo Power, pero ya no diferencia como antes, ahora es un estándar cuya presencia únicamente se agradece. En el día a día, la batería, que se queda en 2730 mAh, rinde muy bien teniendo en cuenta su escasa capacidad. La media que hemos logrado en las dos semanas que lo hemos probado ha sido de 5 horas de pantalla. Días más moderados han dado para más y días muy exigentes en cuanto a cámara han dado para algo menos, pero en general no es algo que reste.

¿La pega? El terminal es absurdamente fino y es fácil asumir que casi cualquier usuario preferiría tener algo más grosor y una capacidad más en la línea de sus competidores, de 3500 mAh o algo así. Si saca mucho provecho de lo poco que tiene, con algo así hablaríamos de una de las mejores autonomías del mercado. Pero por segundo año consecutivo no podremos hablar de eso, porque no es cierto.

Sobre la cámara es a priori lo que menos cabe esperar junto al rendimiento. Estamos acostumbrados a que la primera sea muy mala para la gama alta y el segundo esté al nivel de lo mejor del mercado, y centrándonos en ella diremos que sí, que un año más Lenovo no puede competir con la gama alta de este curso y quizá tampoco con la de hace un par de años. Lo primero que contamina la experiencia son malas decisiones de hardware. Tenemos doble cámara, de acuerdo, pero la principal nunca debe sacrificarse, y lo han hecho.

El sensor en en las dos cámaras es el IMX 386, que podemos encontrar en otros terminales como el Huawei Mate 10 Pro o el Mi 6, llega aquí con una apertura f/2.0, lo que le hace perder luminosidad y profundidad de campo respecto al modelo del año pasado. Además, no es especialmente grande, por lo que su tamaño de pixel tampoco es ninguna maravilla. Sin embargo, no todo acaba ahí, sino que frente al año pasado han quitado la estabilización óptica, hecho que se nota en el vídeo y en baja luz. El rango dinámico tampoco es ninguna maravilla, pero ha dejado de ser el del año pasado, que no se corregía ni con un modo HDR, que más que aportar, restaba. Aquí sólo resta de noche, con tomas que aparecen trepidadas sin sentido.

¿La buena noticia de la cámara? Lenovo ha dado un enorme paso adelante en procesado y pese a que la captación de luz es pobre, el detalle final y el tratamiento del ruido me han gustado más que por ejemplo el del Samsung Galaxy S8, que no está a la altura de la luminosidad que recoge y del hardware tan bueno que montan los coreanos. Como decía, el asunto del procesado no es menor, Motorola lleva años produciendo resultados desastrosos en ese sentido aunque también dista de ser perfecto, como se aprecia muchas veces en un exceso de nitidez en los bordes de los objetos.

La visión que Lenovo tiene para la doble cámara es similar a la de Huawei, sin el zoom híbrido. Es decir, contamos con el mencionado sensor de 12 MP en cada lente. Comparten distancia focal y difieren en que la cámara normal es RGB y la segunda es monocromo. Combinadas permiten el deseado y aclamado efecto de profundidad, que en ocasiones queda bastante natural pero en muchas no acierta con los bordes. Con el modo en blanco y negro se pueden tomar grandes fotografías, pero en este punto creo que es más conveniente equipar a los terminales con zoom 2X o con lente de ultra gran angular como las de LG, porque son usos más pretendidos por parte de los usuarios. Con buenos filtros de blanco y negro probablemente no consigamos tan buenos resultados, pero si tan decentes como para no querer sacrificar una lente por eso.

Software y rendimiento

Para finalizar, la mejor sección de cualquier Motorola, software y rendimiento. No hay mucho que decir, los que vemos en este Moto Z2 Force es Android Nougat 7.1.1 relativamente puro con algunas aportaciones clásicas de Motorola, como son los gestos para lanzar la cámara volteando el terminal y otro similar para lanzar la linterna. También encontramos los mencionados gestos sobre el lector de huellas, que pueden ser desactivados en favor de botones por software, y Moto Display, el clásico modo con el que tener algo parecido a una pantalla "Always on", que respira y detecta movimientos. El problema de esto es que las opciones sobre notificaciones son muy limitadas (al igual que ocurre en los Samsung), y personalmente desactivo esta clase de opciones.

En el día a día no se experimentan lags o ralentizaciones achacables a mala optimización. Sin embargo, cabe decir lo de siempre, hay opciones mejores que algunas apps predeterminadas, con Chrome siendo el mejor ejemplo. Para notar de verdad la potencia de este Snapdragon 835 y la multitarea que permiten sus 6 GB de RAM, lo mejor es instalar Samsung Browser junto al bloqueador Crystal. Se nota mucho a nivel de renderización y scroll, situándose en un rendimiento cercano al referente, Safari.

Cuando se le exige mucho, el Moto Z2 Force tampoco se despeina. Ya sea editando fotos en formato RAW, uniendo clips de vídeo o jugando a juegos como Asphalt 8, el Snapdragon 835 no baja las frecuencias por calor. Sólo en días muy soleados en Sevilla se ha calentado, pero le ocurre a cualquier terminal. En conclusión, estamos ante el único apartado donde el Moto Z2 Force podría ser considerado un auténtico gama alta y referente, junto a otros como el Pixel 2 o el OnePlus 5.

Conclusión

7
10

El año pasado me di por vencido con Lenovo. Pensé que ya había gastado todas las oportunidades en la gama alta, que ya no tenían potencial para subir más, y con el Moto Z2 Force se han confirmado mis sospechas. No estamos ante un mal terminal, por supuesto, pero de esos hay pocos desde que ellos democratizaran el smartphone en 2013. Lo que nos queda es un terminal de gama alta muy normalito, con una cámara algo mejorada pero muy alejada de cualquier cámara brillante de los dos últimos años. Si a eso sumamos sacrificios como el de la batería, nos queda Android puro como única baza, salvo que el usuario esté interesado en algún Mod en concreto.

Aun así, la sensación que dejan los Mods es que casi todo lo que solucionan ya podría ir incluido en el propio terminal. Es decir, no tiene un altavoz brillante, y podría tener uno mucho mejor. No tiene una batería gigante, y podría tener una de 3500 mAh con la que no echar de menos nada. Y por ejemplo, podría tener carga inalámbrica integrada si la trasera fuese de otro material. Cuando te das cuenta, los Mods más populares pierden sentido.


Pros

  • Rendimiento: Como siempre acostumbra Lenovo, el rendimiento con la capa "pura" de Android es magnífico.
  • Biometría: apostar por el magnífico lector delantero con los gestos integrado es una buena noticia para aprovechar la pantalla.
  • Resistencia: Si algo caracteriza a los Force es sus fortaleza ante golpes. De 10.

Contras

  • Autonomía: aunque es más que aceptable, se echa de menos más grosor en el dispositivo para alojar más capacidad.
  • Cámara: Se pueden lograr buenas tomas, pero en general hablamos de una cámara que no puede competir de tú a tú en su gama.
  • Resistencia al agua: en un terminal enfocado a la resistencia, que sólo aguante salpicaduras no es demasiado tranquilizador, más en 2017.
  • Diseño: a Lenovo le pasa un poco como a Sony, no sabe salir de su buen diseño pasado. Es grave porque 2017 demanda quitar marcos excepto si te llamas iPhone 8.