análisis

IKEA+Sonos Symfonisk

- Ago 13, 2019 - 12:30 (CET)

Ficha técnica

  • Medidas: 21,6cm de fondo, 21,6 de ancho, 40cm de alto
  • Controles: Botones de volumen y reproducir/pausa en la base
  • Bombilla: Máximo 7W

IKEA se caracteriza por hacer muebles muy atractivos a precios extremadamente competitivos. En su primera colaboración con Sonos, ¿logran ofrecer lo mismo con un altavoz inteligente en forma de lámpara o balda?

Sobre el papel es una unión casi perfecta: el diseño simple y económico de IKEA junto al sonido y tecnología de Sonos. Los Symfonisk son dos altavoces que pretenden hacer más inteligente y útil dos accesorios básicos de una casa: las lámparas y las baldas.

En la práctica, esta unión no es del todo perfecta, pero sí es una grandiosa primera aproximación a lo que podría ser una de las colaboraciones más prolíficas de la tecnología en últimos años.

El altavoz que hace de balda si se instala de forma horizontal, con un precio de 99 euros, es bastante atractivo, aunque el sonido se queda algo corto. Una historia diferente, sin embargo, es la lámpara, que por 179 euros, ofrece una muy buena relación calidad/precio.

Calidad de sonido

El sonido de la lámpara Symfonisk sorprende. El volumen es suficientemente alto y la calidad, considerando que la mayor parte del tiempo reproducirá canciones procedentes de servicios de streaming como Spotify o Apple Music, da la talla.

Tengo la costumbre de probar los altavoces con una misma playlist de temas, los cuales se caracterizan por ser técnicamente superiores en la grabación y masterización. En la lámpara, la mayoría de las canciones sonaron bien, aunque en algunos momentos, especialmente con los graves, fue incapaz de sostener la buena calidad y marcó los límites de lo que puede hacer, aunque es entendible considerando su precio.

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Sospecho que para la gran mayoría de personas que se encuentren con el producto dentro de un IKEA será mucho más que suficiente. Llegarán a casa, lo instalarán y se encontrará con una buena sorpresa. El altavoz va a llenar una habitación mediana de sonido.

Las pruebas con el altavoz que actúa como balda son otra historia. Los graves los maneja un tanto mal y la separación de instrumentos es bastante complicada de notar, a diferencia de la lámpara. Para aquellos que alguna vez hayan probado un Play:1 o un Sonos One, el sonido es similar, diría que un poco mejor, considerando que han tenido un par de años iterar el hardware.

La tecnología detrás de los altavoces

Los Symfonisk, a diferencia de los altavoces más recientes de Sonos, no tienen soporte para Alexa o Google Assistant, algo que muchos quisieran tener en sus casas, aunque, a mi parecer, esto es una ventaja, pues ambos sistemas representan un compromiso para la privacidad de los usuarios —tanto Amazon como Google aceptaron que un porcentaje de las grabaciones hechas con estos dispositivos son escuchadas por humanos—.

Los dos dispositivos soportan AirPlay 2, lo que permite conectar dispositivos de Apple y escuchar música directamente desde el dispositivo sin tener que abrir la app de Sonos.

También tienen soporte para Spotify Connect, que funciona de forma similar: desde la propia app del servicio de streaming aparecerán los altavoces y se pueden seleccionar directamente.

Al igual que cualquier otro altavoz inteligente de Sonos, se puede activar una serie de servicios de streaming como Apple Music, Spotify, Amazon Music, Soundcloud, Deezer, Google Play Music, Mixcloud, Hype Machine, Naspter, y muchos más.

En cuanto a la función de lámpara, el sistema es sumamente básico. En el lateral hay una perilla con la que se puede encender y apagar la bombilla, y poco más. Esa parte del dispositivo tampoco es inteligente, es decir, no aparece como un accesorio en HomeKit, Google o Alexa.

Cualquier Symfonisk puede emparejarse con otro para crear sonido estéreo en una misma habitación, pero es importante aclarar que ambos debed ser del mismo tipo. Es decir: una lámpara debe ser con otra lámpara; no se pueden unir altavoces con baldas o viceversa.

En el pasado algunos dispositivos de Sonos han adquirido nuevas funciones, como por ejemplo AirPlay 2, por lo que tal vez en el futuro activen la posibilidad de controlar la bombilla desde la app, aunque sospecho que eso llegará en una futura versión del dispositivo.

¿Un precio acertado?

No nos gusta juzgar un producto por su precio, salvo que sea desproporcionado, pero en este caso es justo lo contrario: ambos altavoces son sumamente baratos por lo que ofrecen, especialmente si se comparan con la competencia. Además de ser altavoces con una calidad bastante decente de audio, son elementos decorativos que a muchos les gustará tener como accesorio para su casa u oficina.

Conclusión

8.5
10

La primera colaboración entre IKEA y Sonos es bastante interesante, atractiva y, sobre todo, con una relación de calidad/precio sorprendente. Evidentemente, aquellos que busquen la mejor calidad de sonido posible deberían mirar otras opciones, como un Play:5 o un HomePod.

Sin embargo, la idea de tener altavoces de buena calidad, totalmente invisibles, que se integran con la decoración de casa y que además son inteligentes, es la siguiente frontera para compañías dedicadas al sonido, y, en este caso, tanto Sonos como IKEA han dado en el clavo.

Me parece muy interesante que muchas personas encontrarán estos altavoces en el IKEA y lo comprarán porque les parecerá práctico, pero, tal vez sin saberlo, se llevarán a casa un producto Sonos con muy buena calidad de sonido, con muchas opciones para escuchar música y que se actualizará durante años –de hecho, los Play:5 que tengo en casa, comprados en 2011, siguen recibiendo actualizaciones 8 años más tarde–.


Pros

  • El precio
  • La calidad de sonido del Symfonisk lámpara
  • Es "invisible"

Contras

  • La calidad de sonido del Symfonisk balda
  • No a todos les parecerá bonito el diseño de la lámpara
  • No se puede controlar la bombilla desde una app