análisis

Huawei P8

- May 5, 2015 - 20:20 (CET)

Ficha técnica

  • Pantalla: panel IPS de 5.2 pulgadas
  • Resolución: FullHD a 424 ppp
  • Procesador: HiSilicon Kirin 930 octa-core
  • Memoria RAM: 3 GB
  • Almacenamiento: 16/64 GB + ranura para microSD
  • Cámara: trasera de 13 megapíxeles con OIS / delantera de 8 megapíxeles
  • Software: Android 5.0 + Emotion UI
  • Batería: 2680 mAh
  • Conectividad: 3G, 4G LTE, Bluetooth 4.1 LE, GPS, GLONASS
  • Medidas: 144.9 x 72.1 x 6.4 mm
  • Peso: 144 g

Tras las buenas críticas en el último cuatrimestre por el Huawei Ascend Mate 7 a pesar de su descomunal tamaño, la compañía china nos trae para este 2015 el Huawei P8, la nueva iteración de su gama P y con la que buscará abrirse hueco entre el resto de smartphones de gama alta en Android. Veamos en nuestro análisis si el P8 cuenta con méritos para pertenecer a esta selecta categoría.

Hacerse notar en un mercado tan competitivo y con tan poco margen de error como el de los smartphone supone una tarea hercúlea, y más cuando buscas una expansión global. No todos tienen los medios para alcanzar todo los países y muchos, bien por centralizar sus recursos o por posibles problemas legales en Occidente, prefieren jugar en casa y hacerse fuertes allí, como es el caso de Xiaomi, Meizu o la española bq.

Por ello, cuando una compañía que llega de China como Huawei aparece en escena vendiendo smartphones a nivel global, hay que reconocer el mérito que hay detrás de ello. Sin embargo, que lo intentes no significa que vayas a triunfar especialmente si tienes un smartphone como el Huawei Ascend P7 que, pese a ser un smartphone de buena calidad, languidecía si lo comparábamos con smartphones de compañías más curtidas en la industria.

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No obstante, la evolución es innegable, y ya pudimos ver la mejora en el Ascend Mate 7 con unos materiales de calidad y un excelente rendimiento, por lo que la gran mayoría esperábamos que Huawei siguiera esa senda para el Huawei P8. Veamos si todos los cambios que han introducido con respecto al Ascend P7 son suficientes para considerar al P8 uno de los macho alfa o sigue perteneciendo al rebaño.

Diseño

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Comencemos por las buenas noticias. Tras utilizar cristal para la cubierta trasera del Huawei P7, con el consecuente problema de fragilidad que han tenido todos aquellos terminales que apostado por este camino, en Huawei han elegido para el P8 aluminio como material primordial, manteniendo el aspecto premium y mejorando al mismo tiempo la resistencia del mismo, especialmente ante aspectos más cotidianos como arañazos y pequeñas marcas. Este movimiento hacia mejores materiales era la opción más lógica, y el excelente aspecto final del Huawei P8 habla por sí sólo.

En el resto de aspectos de diseño, el Huawei P8 no supone un cambio dramático con respecto al P7: se mantienen los bordes metálicos a lo largo del terminal, el grosor disminuye ligeramente de 6.5 a 6.4mm, el tamaño de pantalla así como el tamaño general aumenta ligeramente y el frontal de la pantalla sigue teniendo como protagonista la pantalla con más de un 71% de superficie ocupado. También podemos ver un homenaje al P7 y al P6 en su lateral derecho, con sus bandejitas para microSD y microSIM junto con el botón de encendido y volumen, algo que se está convirtiendo en una de sus señas de identidad para identificar un Huawei como tal.

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No obstante, si nos preocupa (y es aquí dónde nos topamos con las malas noticias) la facilidad con la que el Huawei P8 se resbala de la mano al igual que su predecesor, propiciado en esta ocasión por el uso de aluminio, el ligero aumento de tamaño y el reducido grosor del P8. Es un terminal que puedes manejar a una sola mano, pero cuidado si no tienes una mano grande o te suda la palma de la mano: podrías llevarte algún susto.

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Tampoco me entusiasma la posición del altavoz en el borde inferior junto al puerto de carga y uno de los dos micrófonos que tiene, ya que puedes cubrirlo fácilmente con un dedo o con la palma tu mano, a pesar de que se oye de forma excelente excelente. Aparte de esto, el Huawei P8 cuenta con un excelente diseño, y detalles como el deshacerse del logotipo delantero para dejarlo solamente en la parte trasera me parecen excelentes, dejando un frontal limpio con la pantalla, el LED de notificaciones, el auricular y la cámara delantera. Todos los que me han visto con el P8 han remarcado lo bonito que es el terminal, y hay que coincidir en este aspecto.

Pantalla

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2015 parece que iba a ser el año de la resolución 2K, especialmente si prestábamos atención al escalado en este aspecto que habíamos visto en los últimos años. Sin embargo, compañías como HTC o Huawei parecen haberse resistido a dar el salto, bien porque no contaban con una pantalla con calidad suficiente a esa resolución o meramente para evitar una escalada en los costes y en el precio final del terminal. En cualquier caso, la conclusión es la misma: si la pantalla es de buena calidad, la resolución no es algo que nos deba preocupar en exceso.

Afortunadamente, la decisión de la compañía china de mantener la resolución en el Huawei P8 ha sido la decisión correcta: el panel IPS de 5.2 pulgadas y una densidad de píxeles por pulgada de 440 es excelente y, como pasó con el P7, mostrará las imágenes y colores con muy buena calidad. Su visibilidad en exteriores, sin ser la mejor de todas las que hemos visto, es muy buena y no tendremos demasiados problemas para ver la pantalla incluso con luz directa, gracias también al cristal que lo recubre y su baja reflectividad.

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También cuenta con unos ángulos de visión muy buenos, por lo que sólo en ángulos extremos veremos algo de degradación de color. No obstante, también hay que mencionar dos problemas importantes de esta pantalla: los scanlines que seguimos encontrando en la pantalla del P8, y aunque no considero esto un defecto demasiado preocupante, sigue estando ahí. Tampoco me ha gustado sus niveles de brillo mínimo y máximo: no son terribles, pero podrían ser más bajos y altos respectivamente, especialmente si tenemos en cuenta que estamos hablando de un gama alta.

Cámara

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Uno de los puntos en los que Huawei insistió más durante la presentación del P8 fue su cámara, destinando casi la mitad de la misma a explicar las diversas novedades. Nos explicó como su nuevo sensor de 13 megapíxeles con estabilizador óptico proporcionado por Sony competiría con las principales cámaras de los smartphones actuales, destacando en sus ejemplos al Galaxy S6 y al iPhone 6, y afirmando que incluso en algunos aspectos igualaría a una DSLR actual. El problema de las promesas es que si haces demasiadas promesas, éstas vuelven para cazarte.

El mayor problema de la cámara no es la cámara en sí. Son las promesas que se quedan sin cumplir.La mejora en la cámara desde el P7 es evidente, dado que han tenido doce meses para evolucionar y los han aprovechado. Las imágenes durante el día tienen un gran nivel de detalle y maneja el rango dinámico de forma adecuada, escapando sólo con cierto ruido en los bordes. También maneja bien las macro, con un enfoque rápido y preciso hacia lo que quieres destacar, así como un gran nivel de detalle para los primeros planos que tomes. Además, sorprende que hayan sido capaces de incorporar un estabilizador óptico en la cámara y además hacer el Huawei P8 0.1mm más delgado que su predecesor.

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El problema viene en imágenes nocturnas, donde las promesas de Huawei se rompen en pedazos y vemos imágenes poco iluminadas en interiores y unos exteriores nocturnos con mucho ruido a pesar del estabilizador óptico, y su relativa buena luminosidad y buena reproducción de colores no logra compensar el resultado final. Al final del día, la cámara del P8 queda como una cámara normal y sin imágenes inolvidables, cumpliendo pero no sorprendiendo. Como apunte final, la cámara frontal: sin ser una mejora demasiado importante con respecto al P7, sigue aportando selfies de bastante calidad con mucha luminosidad y detalle.

Software

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Aquellos que me lean a menudo conocerán de sobra mi opinión sobre las capas de personalización. Para aquellos que no, permitan que se lo resuma: aunque no son santo de mi devoción y prefiero Android stock, me gusta mantener una mente abierta para ver que incluyen los fabricantes tanto en personalización como en atributos extra para Android. Cada vez que me llega un terminal nuevo, antes que eliminar la capa con un launcher third-party, prefiero sumergirme durante tres o cuatro días seguidos en la capa para ver sus pros y sus contras.

Una vez dicho esto, lo diré sin rodeos: Emotion UI resta más que suma. A pesar de estar en Android 5.0, alguien podría haberme dicho que estaba en 4.3 o 4.4 y me habría percatado: no hay ninguna directriz de diseño de Material Design que la gente en Huawei haya incluido en EMUI 3.1, la última versión de su interfaz. A priori, esto no debería molestarnos, pero es que EMUI 3.1 se aleja tanto de lo que caracteriza a Android, como el cajón de aplicaciones o los iconos más serios y acordes con una interfaz madura, que llegar desde cualquier otro Android es una experiencia difícil para cualquier usuario medio, especialmente con la curva de aprendizaje.

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Sin embargo, lo peor de Emotion UI no es la interfaz en sí, porque mis gustos particulares no tienen por qué aplicarse a todos los usuarios, sino la dificultad de cambiar el launcher por defecto por otro de tu elección. Lo que en cualquier otro smartphone sería dos toques, en el Huawei P8 significa bucear entre los ajustes y buscar una opción que será prácticamente invisible para el usuario novato y medio. Muy mal Huawei en el aspecto de libertad de personalización.

Pero no todo van a ser malas noticias: Emotion UI también incluye algunas funciones dignas de mención como el reconocimiento de voz para localizarlo en caso de que lo pierdas en tu casa, un control de red para permitir aplicaciones acceder a internet, ya sea a través de Wi-Fi o datos móviles, poder adoptar la interfaz a una sola mano para cuando no puedas manejarlo apropiadamente y Wi-Fi+, que es básicamente un servicio inteligente que conectará a Wi-Fi o datos móviles dependiendo de la calidad de cada una para que nunca te quedes sin Internet. Unas funcionalidades interesantes que no terminan de compensar el apartado visual de su interfaz.

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Rendimiento y autonomía

Con su nuevo procesador Kirin 930 octa-core de fabricación propia, Huawei ha vuelto a intentarlo con un procesador de casa en lugar de apostar por uno de fuera, como MediaTek o Qualcomm (descartamos Exynos de la ecuación porque Samsung no ha cedido sus procesadores a nadie). Y la mejora es evidente desde el 910 del año pasado, pero aún es insuficiente por varios aspectos. Primero de todo, el rendimiento: la apertura de aplicaciones y especialmente aquellas que necesitan mucha potencia como Google Earth o juegos exigentes es lenta si lo comparamos con el resto de terminales. Una diferencia muy pequeña, pero notable al cabo de un tiempo o si venimos de otro terminal.

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El otro motivo es la autonomía. Con una batería de 2680 mAh, en el Huawei P8 hemos podido sacar entre 3 horas y media y 4 horas y media de pantalla en una sola carga, unas cifras normales pero insuficientes para un uso intensivo. Además, hemos de tener en cuenta algo clave: durante mi uso fui desactivando aplicaciones para que no trabajaran con la pantalla apagada. Es decir, dejaba aplicaciones como Twitter, WhatsApp o Telegram trabajando en segundo plano mientras que utilizaba con menos frecuencia las desactivaba. Esto me hizo pasar de unas mediocres 2 horas y media de pantalla por día a las cifras anteriormente descritas, una diferencia bastante importante y algo que los futuros usuarios del P8 deberán tener en cuenta.

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Afortunadamente, la multitarea sí es rápida, especialmente debido al incremento de 2 a 3 GB en la memoria RAM, una cifra estandarizada en este aspecto por los fabricantes, pero que no logra compensar al Kirin 930. No obstante, sigo a favor en la apuesta de Huawei de seguir trabajando en sus propios procesadores (ya hemos visto que en Samsung con su último Exynos ha dado resultado) y creo que en el futuro les saldrá muy rentable, pero a día de hoy el Kirin 930 sigue estando un paso por detrás de sus principales competidores, y eso se nota.

Huawei TalkBand B2

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Junto al Huawei P8, tuvimos la oportunidad de probar también la Huawei TalkBand B2, una pulsera cuantificadora que también hace las veces de manos libres. Sin entrar demasiados en detalles dado que haremos un análisis más exhaustivo en un artículo aparte, podemos resumir la funcionalidad de la TalkBand B2 en una frase: uso sólo apto en interiores. La pantalla es terriblemente mala en exteriores, y no se puede ver nada si tenemos algo de luz solar. Está mucho más orientada a ser un manos libres que sacas de su correa cuando es necesario, y una pulsera cuantificadora que consultaremos al final del día para ver nuestras estadísticas a lo largo de la jornada.

Sin embargo, muchos usuarios (incluido yo) nos gusta consultar cómo vamos en ese día, e incluso consultar la hora. Mal en este aspecto Huawei, aunque compensa con una autonomía impresionante: de cuatro a cinco días de uso normal entre carga y carga, y mucho más (obviamente) si no la consultamos tan a menudo. Lástima que sólo sirva para atender llamadas y hablar a través de él: un control de notificaciones, aunque sólo fueran algunas importantes como emails o notificaciones de llamadas perdidas hubiera sido la guinda que le ha faltado.

Conclusión

7
10

Comentaba mi compañero Antonio Sabán hace poco menos de un año que Huawei estaba llevando a cabo un esfuerzo considerable en mejorar por ser uno de los grandes en Android, y que la evolución del P6 al P7 era muestra de ello. Pues bien, prueba de ello es que, diez meses después y con el Mate 7 y el P8 como nuevos miembros de su familia, Huawei sigue mejorando, y el resto de competidores serían sabios en tenerla en cuenta de aquí a uno o dos años.

Sin embargo, también decía Antonio que el P7 aún no podía ser considerado aún uno más en la gama alta de Android, y tras usar el P8 el sentimiento es similar aunque se esté acercando poco a poco a su objetivo final. El Huawei P8 es un terminal fantástico a un precio muy atractivo para los consumidores, pero es ahí donde quizás esté su defecto más importante: el hecho de que quiere considerarse un gama alta sin tener todos y cada uno de los atributos que caracterizan a este tipo de terminales, precio incluido.

Y no, no digo que un gama alta deba ser caro para que tenga tal etiqueta. Digo que el resto de compañías exprimen hasta el límite su I+D y lo vuelcan en sus dispositivos, y tras usar el P8 nos queda la sensación de que Huawei no ha puesto toda la carne en el asador, ya sea porque aún no están preparados o porque prefieren ser atractivos en precio para los consumidores antes que otra cosa. El lanzamiento del P8 ha servido para poner a Huawei más cerca de los competidores de lo que nunca había estado, pero aunque sea un paso hacia adelante, sigue siendo sólo un paso.


Pros

  • Diseño y materiales: Combina estos dos y tendrás un aspecto premium que es el mejor atributo del P8.
  • Pantalla: Una pantalla a la altura de lo que habíamos visto con Huawei. Excelente.
  • Precio: A 450€ el modelo básico, un precio muy atractivo para usuarios que quieren un buen terminal pero no quieren uno de 700€ o más.

Contras

  • Software: Emotion UI resta muchísimos puntos al P8 no sólo por la apariencia en sí, sino por lo complicado que es elegir otra según las preferencias del usuario.
  • Procesador: El Kirin 930 es una gran mejora, pero sigue siendo insuficiente para contrarrestar a los Exynos o los Snapdragon, tanto en rendimiento como en consumo.
  • Autonomía: Tienes que estar pendientes de los procesos individuales para mejorar sus cifras, y aun así no termina de ser satisfactoria.