análisis

Honor View 20

- Feb 4, 2019 - 16:03 (CET)

Ficha técnica

  • Pantalla: LCD IPS 6,4 pulgadas
  • Almacenamiento/RAM: 256 GB / 8 GB
  • Procesador: HiSilicon Kirin 980
  • Cámara trasera: 48 MP f/1.8
  • Cámara frontal: 25 MP f/2.0

Honor comienza el año apuntando alto con el que es su smartphone más ambicioso hasta la fecha. Con él, la firma subsidiaria de Huawei abandona la concepción de versiones "baratas" y recicladas del anterior y da el salto hacia una categoría más premium para un público que busca contar con las últimas especificaciones e innovaciones del mercado en su bolsillo. El View 20 es, al mismo tiempo, uno de los terminales más característicos de 2019 por ser el primero en introducir la cámara perforada en la pantalla, algo que fabricantes como Samsung harán próximamente, dejando claro desde un primer momento su afán por acaparar la atención y por presentar batalla en un mercado en el que la innovación cada vez cuesta más.

La apuesta de Honor con este terminal es, por estas y otras razones que trataremos más adelante, la más interesante que hayamos visto por parte de la firma en todo este tiempo, y lo es de igual manera por sus especificaciones y por su precio, que juntos consiguen ofrecer un desempeño y una experiencia de una gama que coquetea con el rango alto del mercado sin que el bolsillo se vea afectado de manera severa. Supone así un paso de consolidación para la firma en la tarea por ofrecer un catálogo amplio en el cual los consumidores puedan abrazar otros dispositivos que vayan más allá de la pugna por la gama media en la que se ven sumidos los principales fabricantes asiáticos.

Un idilio, el de la cifra de venta y las especificaciones que sería de ensueño en este caso de no ser por los compromisos existentes, aunque estos no son tantos ni tan graves como para desechar la idea de adquirir este terminal.

Todo lo contrario, en realidad. El Honor View 20, vaya por delante, es indudablemente el mejor teléfono que la compañía ha puesto en el mercado, y si eso es o no suficiente para los estándares de cada uno es ya una decisión particular.

Hasta la vista, 'notch'

Hablar del Honor View 20 pasa, de forma inevitable, por destacar el aspecto estético más llamativo y singular de este dispositivo, que a su vez es lo que lo convierte en tan peculiar: la ausencia de notch en favor de la cámara integrada, perforada, incrusta –o comoquiera que uno tenga a bien denominarla– en la pantalla. Porque cuando uno ve este smartphone es imposible no desviar la atención hacia ese pequeño círculo ubicado en la parte superior izquierda que, como un vórtice que absorbe todas las críticas vertidas hacia "la ceja", símbolo común, salvo honrosas excepciones, de todos los teléfonos comercializados el pasado año desde que Apple lo emplazara en su iPhone X, reclama su propio protagonismo.

Pese a que la innovación y el atractivo están claros, no hay que perder de vista una de las principales contrapartidas de esta decisión: la condena permanente a un peor reconocimiento facial. Pese a que este continúa siendo posible, el nivel de profundidad en el escaneo y fiabilidad se quedan únicamente en la superficie –como tantos otros– ante la imposibilidad de incluir sensores adicionales.

La cámara perforada en el panel delantero será, como mencionaba antes, una de las señas de identidad de muchos de los terminales Android que lleguen al mercado este año, y la decisión, pese a los sentimientos encontrados que pueda provocar, parece acertada. No sin cierta reticencia inicial hacia este aspecto comencé utilizando el Honor View 20, y no sin menos sorpresa esta se esfumó al comprender que, en efecto, la lente ubicada en esta posición es menos molesta y menos intrusiva que el notch. A este último es fácil acostumbrarse tras un tiempo de uso, pero es que la cámara individual situada en esta zona se vuelve prácticamente invisible buena parte del tiempo.

Para los que esta pueda suponer un problema, existen varias soluciones, tanto estéticas como diametralmente opuestas a dicho concepto. Entre las que uno puede utilizar para camuflar sobriamente dicha cámara se encuentran la de utilizar la opción incluida en el sistema para ocultarla por software, rellenando para ello la parte de superior de color negro, como ya ocurría en smartphones con notch tradicional, o la utilizar un fondo de pantalla con tonalidades oscuras en su parte superior. La creatividad, sin embargo, abre todo un gran abanico de alternativas.

Más allá de esto, y si continuamos con el aspecto exterior del dispositivo, encontramos una parte trasera de cristal acabada, como viene siendo ya seña de la casa, en diferentes y llamativos colores. Esta vez se incluye también un patrón en la misma que, al incidir la luz, crea diferentes reflejos en forma de "V". El marco del terminal no se suma a materiales premium como el acero, presenten en smartphones más caros, y continúa apostando por el aluminio, interrumpido en la zona inferior por el puerto de carga USB de tipo C y en la superior por un jack de audio de 3,5 milímetros.

Un día a día sin visitar el enchufe

A pesar de que las especificaciones sobre el papel ya lo avalaban –procesador Kirin 980, 8 GB de RAM, 4.000 mAh de batería, cámara de 48 megapixeles–, es inevitable sorprenderse por la consistente experiencia que ofrece el Honor View 20 de manera generalizada en prácticamente todos los niveles. El desempeño del terminal, por ejemplo, se puede medir con los buques insignia de Huawei y determinados terminales de otras casas, realizando con excelencia cualquier trabajo encomendado y siendo complicado buscarle las cosquillas en este punto.

Así mismo, hay que destacar de manera muy especial la batería de 4.000 mAh, que permitirá no solo vivir despreocupado de encontrarse cerca de un enchufe a lo largo del día, sino que garantiza llegar a las últimas horas de cada jornada con una buena cantidad de autonomía restante. En el caso de hacer falta o enfrentarse a una emergencia, esta dispone de carga rápida para rellenar aproximadamente la mitad del tanque en apenas media hora.

Entre los aspectos interesantes del terminal se encuentra cámara trasera, sus mencionados 48 megapíxeles, sus diferentes modos de disparo y la inteligencia artificial de la misma. La impresión tras unos días probando esta en distintas situaciones es encontrada, pues a pesar de que el trabajo realizado por Honor en este aspecto es notable y ofrece resultados que en ocasiones son muy buenos, queda una conocida sensación de inestabilidad propiciada por el hecho de tener que repetir la misma toma en varias ocasiones hasta obtener una toma óptima.

No obstante, si se dan unas buenas condiciones para ello, el Honor View 20 consigue recompensar al usuario con unas instantáneas bien calibradas y con riqueza en el detalle. Aquí ayuda el citado sensor IMX586 de Sony, que en colaboración con lo que provee la firma en el apartado de la cámara consigue recoger una buena cantidad de información para trabajar acorde al modo escogido. El problema aquí es, precisamente, que el usuario tiene que estar muy pendiente de qué es lo que quiere fotografiar en cada ocasión para ajustar de manera manual una opción de disparo.

Puedes ver estas y otras fotografías tomadas con el Honor View 20 en este álbum.

Si bien es cierto que Honor implementa aquí la inteligencia artificial y reconocimiento de escenas propio de la marca, no lo es menos que esto no supone una función de autorregulado para ir cambiando entre los mencionados modos. Por ejemplo, si uno quiere hacer uso del disparo de 48 megapíxeles –o su modo Ultranitidez inteligente, separado del mismo– tiene que escogerlo manualmente. Si tras una toma con este se quiere capturar una escena con el zoom 2x sin pérdida, habrá que volver a cambiar al modo de 12 MP, pues el anterior no permite este aumento. Si se quiere disparar con el modo noche –en ocasiones la única manera para una fotografía en condiciones de baja luminosidad sea aceptable-, también habrá que seleccionarlo previamente. Una serie de condicionales que son trabas constantes en la experiencia de la cámara y rompen la fluidez.

Otros aspectos a considerar

Además de lo más notorio y relevante del dispositivo, es necesario tener presentes algunos detalles adicionales del Honor View 20. Uno de los más importantes es la comodidad del dispositivo en la mano, propiciado por una trasera y unos bordes que se ajustan bien a la mano y eliminan en parte la complejidad intrínseca que supone el manejo de una pantalla de 6,4 megapíxeles.

A destacar encontramos también que la pantalla es LCD y no OLED como en algunos de sus rivales, aunque no es un aspecto que deba preocupar a nadie a menos que se valore de manera específica este aspecto. Igual de reseñable es, teniendo en cuenta que el consumo de contenido audiovisual es uno de los usos principales de todo smartphones, que no exista una configuración en estéreo y el sonido provenga únicamente del altavoz inferior. No es insuficiente, pero ciertamente se echa de menos.

Igualmente, es legítimo lamentarse de que no encontremos aspectos como la carga inalámbrica –pese a tener la trasera de cristal– o resistencia al agua. Uno perdona esto en la gama media, pero si Honor quiere aspirar a seducir a un público más exigente debe considerar inclusiones de esta índole. Como ya viene siendo costumbre, el bloatware está presente desde el primer minuto de uso del terminal, viendo con una cierta cantidad de aplicaciones instaladas que, nuevamente, resulta impropio para su gama.

Conclusión

8
10

El Honor View 20 es un teléfono apetecible en su cáscara y en su interior. Con un rendimiento que despunta y una enorme batería, se antoja como el terminal perfecto para llevar un día a día con una experiencia por encima de la media. Lo será aún más cuando baje de precio en unos meses.

Aspectos como la ausencia de 'notch' son también sin duda interesantes, además de disponer de un diseño en general llamativo y realizado con buen gusto. Queda lastrado, no obstante, por la irregular experiencia con la cámara, EMUI y su bloatware, y la ausencia de carga inalámbrica, altavoces estéreo o resistencia al agua.

Si todo esto no supone un problema, y se prima por encima de todo una consistencia general, la experiencia resultante es probable que compense con creces lo que uno espera.


Pros

  • Autonomía soberbia

  • Cámara muy versátil donde destacan Ultranitidez inteligente y el modo noche

  • Desempeño férreo y sin fisuras

  • Apuesta por la cámara perforada en lugar del 'notch'

Contras

  • Sin resistencia al agua

  • Sin altavoces estéreo

  • Sin carga inalámbrica

  • Mucho 'bloatware'