Honor continúa siendo fiel a su calendario de lanzamientos, y otro año más, después de anunciar la versión Lite, la compañía ha presentado, por fin, los Honor 400 y 400 Pro. Estos dos nuevos modelos llegan para mejorar a los Honor 200 en varios puntos clave, como son el diseño, la cámara y, por supuesto, la IA. Y lo hacen, además, sin escatimar en áreas como la pantalla, o el rendimiento.
Como cada año, el modelo base y el Pro de los móviles de Honor se diferencian en varios puntos clave. Ambos smartphones cuentan con un tamaño de pantalla diferente, aunque tienen la misma tecnología y especificaciones. También tienen sensores diferentes, aunque con la misma resolución. Y si bien los dos modelos incluyen la misma batería de 5.300 mAh, tienen un procesador distinto.
Esto quiere decir que, más allá del diseño y la cámara, la diferencia real entre uno y otro no es tan drástica, y todo dependerá de si el usuario prefiere pagar algo más por un mejor diseño y un teleobjetivo. De hecho, el Honor 400 está disponible a partir de 499 euros, mientras que el modelo Pro se puede comprar por 799 euros. Ahora bien, ¿qué tienen que ofrecer en cuanto a cámara, potencia e IA frente a a la gama alta de marcas como Xiaomi?
Tal y como pude comprobar con el Galaxy S25 Ultra de Samsung, la mejor forma de probar a fondo un teléfono y ver todo lo que es capaz de hacer y si realmente cumple en apartados como la cámara, la pantalla o la batería, es saliendo de mi zona de confort y mi rutina. Y que mejor forma de hacerlo que visitando una de las ciudades más bonitas de España: Granada.
En granada, de hecho, se juntan las condiciones perfectas para analizar un móvil como este: es una ciudad en la que prácticamente cada esquina es “fotografiable”; hay monumentos, casas con fachadas geniales decoradas, está la Alhambra o, incluso, Sierra Nevada. Es, además, una ciudad con mucho sol; algo que también puede ser útil no solo para comprobar la cámara, sino también la pantalla en exteriores, el rendimiento término del dispositivo o la duración de la batería. Tras realizar diferentes pruebas, esta es la conclusión que he sacado.
¿Cómo es manejarse con el Honor 400 Pro?

Soy muy fan de los móviles compactos, y ni el Honor 400 ni el Honor 400 Pro realmente cumplen esta condición. Si bien hay una ligera diferencia de tamaño entre ambos, siendo el modelo base algo más compacto, ninguno de los dos es tan pequeño como mi iPhone 15 Pro, que desde hace casi dos años es mi principal compañero de viajes. Por lo que realmente no sabía cómo iba a ser manejarse con un móvil que mide hasta 160,8 mm de largo.
Al tener que probar ambos dispositivos al mismo tiempo, en mi cabeza pensé que para un viaje de este estilo lo mejor sería optar por el Honor 400 como móvil principal, y dejar el 400 Pro en la mochila para sacarlo en momentos puntuales —como para utilizar el teleobjetivo—. Finalmente, no tomé esa decisión. La diferencia de tamaño no es tanta, y el diseño modelo Pro, además, ofrece una serie de ventajas frente a la versión base, incluyendo una trasera ligeramente curvada y marcos de aluminio también algo redondeados que dan la sensación de que son algo más delgados.
De hecho, he estado probando ambos modelos más allá ve la escapada a Granada, y si bien ambos son bastante resistentes, el Honor 400 Pro da una mayor sensación de durabilidad y se siente mucho más “premium”. Esto, en parte, también es gracias a su frontal.
El Honor 400 Pro cuenta con un panel AMOLED de 6,7 pulgadas con una resolución de 1280 x 2800 píxeles. El Honor 400, en cambio, tiene 6,55 pulgadas; también es un panel OLED, con una resolución de 2736 x 1264 píxeles y comparte una tasa de refresco de 120 Hz y con picos de brillo de hasta 5.000 nits con el modelo Pro cuando se reproduce . La diferencia de calidad, por tanto, es ínfima, y ambas pantallas ofrecen una nitidez excelente, con una muy buena interpretación de los colores y una respuesta táctil muy buena.
No obstante, es importante mencionar que el Honor 400 Pro cuenta con un frontal curvado en los extremos, y si bien la curva en la pantalla ya no es tan pronunciada, ¡por fin!, tiende a generar más reflejos. Por tanto, puede ser algo incómodo en condiciones en las que la luz incide directamente sobre el panel.
Rendimiento y autonomía

En el área del rendimiento, Honor ha apostado por procesadores Qualcomm para ambos modelos, aunque con alguna que otra diferencia. El Honor 400 monta un SoC Snapdragon 7 Gen 3, un chip de ocho núcleos que está acompañado con 8 GB de RAM y versiones de 256 o 512 GB de almacenamiento interno. El Honor 400 Pro, en cambio, incluye un chip Snapdragon 8 Gen 3, en este caso con una configuración de 12 GB de RAM y 512 GB de memoria interna.
Lo cierto es que no hay diferencias notables en cuanto al rendimiento general. Ambos smartphones funcionan de maravilla, y pueden ejecutar cualquier aplicación sin ningún problema. Los dos, además, mantienen las mismas funciones de IA. Aunque, eso sí, tal vez el Honor 400 Pro esté preparado para tareas más exigentes, como una edición de imágenes o vídeo más avanzada o la posibilidad de correr juegos con más gráficos.
¿Y qué hay de la batería? Los dos modelos comparten una de 5.300 mAh de capacidad que son más que suficientes para el día a día. De hecho, durante el viaje a Granada, y con el Honor 400 cargado al 100 %, finalicé el día con un 30 % aproximadamente después de estar constantemente haciendo fotos, grabando vídeo, utilizando redes sociales y haciendo uso de algunas características de IA aplicadas a la cámara. Por cierto, el Honor 400 Pro tiene una potencia de carga de 100 W y es compatible con la carga inalámbrica, mientras que la del Honor 400 es de 66 W, y no cuenta con carga inalámbrica.
Las cámaras de los Honor 400, a prueba en Granada

Vamos con uno de los puntos más importantes y, sin duda, de los que he exprimido más en mi viaje a Granada: las cámaras. Como comentaba al principio de este análisis, los dos teléfonos comparten cámara principal de 200 megapíxeles y tienen la misma apertura focal f/1.9. No obstante, no comparten exactamente el mismo sensor. De hecho, durante las pruebas, he notado una muy pequeña diferencia en la calidad de imagen a favor del Honor 400 Pro que se deba, muy probablemente, al procesado manejado por el Snapdragon 8 que incluye el modelo superior.
En cualquier caso, ambos dispositivos ofrecen unos resultados excelentes, que destacan por tener una muy buena luminosidad, un muy buen detalle y una interpretación de los colores más que correcta. He de decir, eso sí, que en algunos casos, sobre todo en escenas con paisajes, los colores suelen salir algo saturados para mi gusto, algo que se soluciona en muchos casos desactivando el HDR y el modo de IA que optimiza la escena dependiendo de lo que esté viendo la cámara.
Estos buenos resultados también se reflejan en el sensor ultra gran angular de ambos dispositivos, que tiene una resolución de 12 megapíxeles, con el inconveniente de que su apertura no es tan amplia, lo que hace que en condiciones de poca luz veamos algo más de ruido. Eso sí, no es nada alarmante.









Además del procesador, otra de las diferencias principales entre los Honor 400 y los Honor 400 Pro, es el teleobjetivo del modelo más potente. En este caso nos encontramos con una cámara de 50 megapíxeles que puede capturar imágenes con un zoom óptico 3x. Y, de nuevo, los resultados son muy buenos, con un muy buen detalle y muy buena interpretación de las sombras, aunque con el mismo pequeño problema de los tonos saturados en algunos escenarios concretos.
En cualquier caso, la cámara de los Honor 400 y Honor 400 Pro también destacan por sus funciones de IA, que son varias, y lo cierto es que funcionan muy bien. Una de ellas permite mejorar la calidad en aquellas imágenes capturadas con un zoom digital. Honor, por supuesto, también incluye un modo que permite eliminar elementos no deseados de una imagen, así como redimensionar la fotografía y rellenar la parte sobrante a través de IA generativa.
Otra función interesante es una que permite generar un pequeño clip de vídeo a través de una imagen estática, y que también funciona muy bien en algunos casos. En otros, sin embargo, simplemente genera un efecto de movimiento simple. Eso sí, no esperes un realismo tan detallado como IAs como Sora o Veo.
¿Merecen la pena los Honor 400?
Decantarse entre comprar un Honor 400 o un Honor 400 Pro, es tarea fácil. La diferencia de precio entre ambos smartphones es de 250 euros si comparamos las mismas versiones de almacenamiento, y sus similitudes en muchas de sus prestaciones hacen que cada modelo tenga un público objetivo bastante claro.
- El Honor 400 Pro es ideal para aquellos que quieren priorizar en el apartado fotográfico (por su teleobjetivo) y en el diseño, que está algo más cuidado que en el modelo base.
- El Honor 400, en cambio, es perfecto para los que buscan un móvil equilibrado, potente, con buena pantalla y una buena cámara (aunque no tan versátil).
Ahora bien, ¿realmente merecen la pena? Después de varias semanas de prueba, y durante varios días sacando fotos en Granada, la respuesta es sí: los Honor 400 son una muy buena opción si lo que buscas es un móvil con una buena cámara que, además, no sacrifique en áreas como la pantalla, la batería o el diseño. La compañía, además, ha mejorado alguno de los puntos flacos de su antecesor, como esa tediosa y pronunciada curvatura en la pantalla en el caso del modelo Pro, y siempre se agradecen estos cambios.
En mi opinión, el Honor 400 ofrece una mejor relación calidad precio que su hermano mayor y tiene, además, poca competencia. Tal vez una alternativa interesante a este modelo sea el Pixel 9a, que también ofrece prestaciones de IA muy interesantes.
El Honor 400 Pro, aunque también es un móvil redondo, tiene una mayor competencia. Están los recién anunciados Realme GT 7 y GT 7T, o móviles de Xiaomi como el Poco F7 Ultra, o el Galaxy S25 de Samsung.
