Es complicado definir Death Stranding 2, al igual que era complicado hacerlo con el primero. Para muchos, un walking simulator con ínfulas varias. Para otros, un juego de acción en forma de sandbox con una historia enrevesada y complicada, pero un soplo de aire fresco para la industria. Yo me alineo más con el segundo grupo. De lo que no hay duda es que Death Stranding 2 es una continuación, en todos los sentidos de la palabra, del primer juego: mismas mecánicas, algún que otro aporte de la versión del director, misma estructura narrativa... y mismos altibajos, a los que Kojima pone el broche de oro con un final y un aparato narrativo espectacular que recordarás para siempre… si terminas el juego.

Es una barrera complicada, lo de terminal el juego, porque como sucedía con el primero, Death Stranding 2 pone mucha confianza en la paciencia del jugador, y le pone a prueba durante toda la aventura. No tanto en dificultad, sino en convencerle en un enorme valle de entregas para aquí y para allá, en el que no pasa absolutamente nada durante horas, en continuar. Porque, precisamente, de eso va Death Stranding 2, de continuar y seguir adelante. De conectar, con el juego y su narrativa, y si lo consigues, como con el viaje de Sam por México y luego por Australia, Death Stranding 2 te recompensará con uno de los momentos más aleatorios, desternillantes que se recuerdan de un videojuego Y también con uno de los finales más redondos y emotivos que se recuerdan.

Una sucesión de cinemáticas, que pone punto y final a horas y horas de ir de aquí para allá, superando obstáculos que, sin duda, quedará presente para siempre en tu memoria. Death Stranding 2 no es solo el mejor juego de Kojima hasta la fecha (y sí, incluyendo MGS/MGS2), es también uno de los juegos más espectaculares de la generación actual y un espectáculo visual sin parangón que pone de manifiesto, esta vez sí, las posibilidades de la PS5.

A simple vista, la propuesta jugable de Death Stranding 2 es calcada al primer juego. Todas y cada unas de las mecánicas están presentes, aunque tiene, como es lógico, algunas novedades que, en esencia, simplifican muchísimo el reparto de paquetes o salvar los obstáculos que el juego pone ante ti. También los componentes sociales asíncronos del juego, por lo que aquellos que busquen repetir la experiencia quedarán muy contentos, y lo mismo sucederá con aquellos que, por lo que sea, no acabaron de encajar con el gameplay del primer juego, aquí tampoco encontrarán el título con el que pasarte el verano enganchado a la PS5.

Algo más de acción, pero aquí hemos venido por la historia

No obstante, Kojima ha querido hacer de DS2 una experiencia algo más activa. El juego no solo ofrece más herramientas, también tiene mucha más acción. Si bien no es un shooter en tercera persona, hay muchos más combates con bosses, tanto principales como opcionales, mucho más espectaculares, pero que todos repiten fórmula, y en realidad el juego te ofrece todo tipo de herramientas no solo para simplificar el combate, que tampoco es que sea muy profundo, también para saltarte directamente cualquier enfrentamiento.

Esto no es ni bueno ni malo, y en realidad el combate en el juego es bastante mediocre dentro de su conjunto, por lo que desde el principio no es el punto fundamental del mismo. Incluso si se te atraganta el juego puedes "invocar EVs" tras capturarlos para que te ayuden en el combate, o pedir fuego remoto para reducir el boss a cenizas (o cristales).

Es más, Death Stranding 2 incluso te ofrece la posibilidad de reducir el número de enemigos, tanto EVs, como los robots fantasma (un nuevo tipo de enemigo relacionado con la historia del juego del que no vamos a comentar nada para evitar spoilers), a través de una opción una vez terminada la historia principal, y verás como los indicadores de enemigos desaparecen de un plumazo del mapa. La realidad es que, estén o no están, los enemigos de este juego no representan una gran amenaza, incluso en las dificultades más elevadas.

Nuevas mecánicas, mismo gameplay

Al final, como decíamos al principio, Death Stranding 2 va de conectar y repetir, es su mecánica principal, y aquí lo hace excepcionalmente bien. Como en el primero, el juego tiene una enorme variedad de biomas, desde el desértico México, hasta frondosos bosques y montañas nevadas en Australia (también desierto, claro), e introduce una mecánica que modifica temporalmente los escenarios con terremotos, aludes, crecidas de ríos, tormentas de arena, etc. Lo que ofrece un dinamismo espectacular a la hora de completar las misiones, tanto principales como secundarias que, dejando de lado los encargos estándar, son bastante variadas.

Hay cosas que simplifican el juego un montón y hacen de los repartos en zonas complicadas un suspiro, aunque lógicamente requieren tiempo: el monoraíl permite conectar las minas, un nuevo tipo de instalación, y mover grandes cantidades de carga entre dos puntos muy distantes, pero deberá ser el usuario, o el componente social asíncrono, el que invierta tiempo y materiales en crearlos. Lo mismo con las carreteras, ya presentes en el anterior, o las tirolinas.

Death Stranding 2 introduce el viaje rápido a través de dos mecánicas diferentes: las dos primeras, el sistema de portales que puede crear el usuario y viajar hasta otro punto cualquier donde haya otro, generado por el propio jugador o por otro jugador (o instalaciones que lo permitan), las fuentes termales, que permiten viaje rápido de fuente termal a fuente termal. En ambos casos, la penalización es que no puede viajar con ningún tipo de equipamiento o carga, todo se queda en origen.

El segundo método, el DHV Magellan, que la nave que se mueve por la brea y relacionada con la historia (de la que no vamos a contar nada) permite moverte con carga, toda la que quieras, entre instalaciones del juego. Su único límite es que tengas desbloqueada la instalación o lo permita la historia en punto en el que estés. En ese caso es ilimitado, podrás mover toda la carga que quieras, pero lógicamente tendrás una penalización en las entregas.

También hay una tabla de surf/snow/ataúd que requiere progresar en la historia y que hace de los desplazamientos algo muy muy sencillo. En general, aunque el mapa tiene muchos accidentes geográficos, el juego ofrece muchas herramientas, además de vehículos, para moverse de forma muy sencilla por el mismo. Y viaje rápido, sí.

La realidad es que, con el apartado jugable de Death Stranding 2 solo hay dos opciones: o conectas con él y lo llevas al límite, o lo detestas. No hay término medio. Con lo que sí lo hay es que con su historia: igual de completa y enrevesada que la anterior, continuación directa, pero con algunos de los momentos más increíbles de las narrativas de videojuego de la última década.

Death Stranding 2 es el mejor juego de Kojima y una de las grandes estrellas de PS5

Kojima ha conseguido con Death Stranding 2, y sobre todo con su cierre, ser una de las mejoras experiencias en una industria, la del videojuego, repleta de contenido mediocre y propuestas con poco riesgo. Todo con un apartado narrativo que, con su sello de cinemáticas interminable, ofrece una historia que se recordará durante los años y generaciones (de consolas) venideras. Un conjunto que hace de Death Stranding 2 no solo el mejor juego del japonés hasta la fecha, también una de las experiencias más increíbles de las que se pueden disfrutar en PS5, tanto en su apartado gráfico impresionante con una distancia de dibujado y renderizado sin parangón, como en los inexistentes tiempos de carga.

Un título obligado no solo para los fans de Kojima, también para cualquier aficionado a los videojuegos. Y, sin duda, una historia espectacular de la que solo se le puede reprochar los mismos altibajos de la entrega anterior, propios de la forma en la que tiene de desarrollarse a lo largo del gameplay; y un villano cuyas motivaciones no casan con la dimensión de la historia que quiere contar.

Todo ello aderezado con cameos de todo tipo de caras conocidas, una banda sonora que irá directa a tu lista de reproducción de Spotify, y una escena final que augura el posible nacimiento de una nueva franquicia para los años venideros. [9/10]