análisis

Dead Rising 4

- Dic 15, 2016 - 22:10 (CET)

Ficha técnica

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  • Desarrollador: Capcom Vancouver
  • Publisher: Capcom
  • Plataforma: Xbox One
  • Género: Sandbox

Dead Rising 4 llega para conmemorar el décimo aniversario de la primera aventura del carismático Frank West. Con un estudio diferente a los mandos, Capcom Vancouver, la idea detrás de esta entrega era traer de vuelta a Frank West y Willamette en un homenaje al videojuego de 2006. ¿Lo consiguen?

Es llamativa, cuanto menos, la actitud del equipo creativo tras Dead Rising 4. Muchos de los integrantes de Capcom Vancouver dedicados a desarrollar esta cuarta entrega no han trabajado previamente en la franquicia pero, al mismo tiempo, no han dejado de repetir, a modo de mantra, que Dead Rising 4 era una vuelta a las raíces de la franquicia.

Faltaría más, no haber trabajado previamente en la franquicia no impide hacer un gran trabajo al respecto pero sí que, de algún modo, no deja de sorprender que la comunicación haya estado tan exageradamente enfocada en hablar de aquello que "querían los fans de la saga" y en homenajear a la saga que cumple diez años mediante esta vuelta a los orígenes. El problema de Dead Rising 4 llega cuando empieza a ser evidente que en Capcom Vancouver no tenían tan claro el concepto de "vuelta a las raíces".

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El primer Dead Rising, lanzado en 2006, fue desarrollado por la división japonesa de Capcom, con Keiji Inafune a la cabeza. Y, entonces, supo aprovechar la no tan explotada y exprimida moda de los zombis y aportar un punto de vista único en la industria del videojuego. A un planteamiento muy semejante al del filme 'Dawn of the Dead', donde casi todo transcurre en un gran centro comercial, se le unían características esenciales como el límite de tiempo, la importancia de los supervivientes o los encuentros con psicópatas, la carismática reinterpretación de la clásica figura del jefe final en un videojuego.

Todo ello de la mano de Frank West, un personaje ordinario en tanto en cuanto hablamos de un fotógrafo cuya misión era desentrañar lo que parecía ser una conspiración relacionada con laboratorios y posibles mutaciones. Y sí, Frank West ha vuelto tres entregas después pero, y esto es un buen indicativo de los problemas de Dead Rising 4, lo ha hecho con un aspecto físico realmente cambiado, un carácter que no encaja del todo con el que vimos en el primer Dead Rising y un actor de doblaje distinto.

O, lo que es lo mismo, sabemos que es Frank West por su nombre y porque la cámara de fotos vuelve a tener algo de relevancia en el desarrollo del videojuego (repiten aquí los selfies que GTA V o Watch Dogs 2 pusieron de moda). Más allá, la identidad del personaje se emborrona, al tiempo que lo hace la de la franquicia y la de esta entrega.

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Y es que pese a que el personaje y el centro comercial repiten, Dead Rising 4 bebe muchísimo más de la tercera entrega, desarrollada también por Capcom Vancouver y lanzada hace tres años, y termina siendo una ligera evolución de lo que vimos por aquel entonces. Es meritorio que se supiera ver que era en el lado narrativo y en la concepción de los personajes y sus historias donde más cojeó la tercera entrega pero esto no se solucionaba simplemente por volver al pasado. En el proceso, reinterpretar todo aquello que caracterizaba la franquicia hubiera sido lo ideal.

Así, Dead Rising 4 hereda esa concepción de sandbox en el más puro sentido del término; en videojuegos, se denomina así a ese videojuego que pone un mundo o grupo de posibilidades a nuestra disposición para que hagamos y deshagamos a nuestro antojo. Y Dead Rising 4 se siente, desde el mismo inicio, como un juego de mundo abierto cuyo núcleo reside en matar y matar zombis de las formas más alocadas, surrealistas y divertidas posibles. Y ahí, diseñando situaciones, armas y vehículos, Capcom Vancouver sabe brillar y divertirnos, riéndonos a carcajadas, por los absurdos disfraces con los que podemos vestir o las mil y una formas que tenemos de acabar con nuestros enemigos.

Olvidaos de cualquier sensación de agobio, estrés o reto. Desde el minuto uno, Dead Rising 4 nos pone en las manos armas de potencia desproporcionada con las que arrasar con hordas de centenares de zombis sin pestañear. Además, el decir adiós al límite del tiempo o la pérdida de los fantásticos e interesantes psicópatas, esta sensación de trayectoria plácida y sin piedras en el camino no hace más que acrecentarse. Lo mismo ocurre con la eliminación de los puntos de guardado (baños y sala de seguridad en el Dead Rising original) y el haber añadido múltiples puntos de control.

Sin ir más lejos, aquellos enemigos que intentan suplir el hueco de los jefes finales de la primera entrega, aquí bautizados como maníacos, apenas suponen reto alguno. De hecho, cierta pereza en el diseño de nuestros enfrentamientos (casi siempre cargados de humor, eso sí) hará que nos sea posible acabar con ellos sin que ni siquiera se acerquen o, como en el caso de ese perturbado imitador de Papá Noel, imposibilitando que nos haga un rasguño mediante la simple acción de no dejar de golpearle. Dead Rising 4 es un juego extremedamente sencillo que lo juega todo a convertirse en un parque de atracciones de temática zombi (de hecho, el centro comercial tiene su zona navideña, el área medieval, la deportiva, etc.).

Y, como tal, si uno se olvida de los prejuicios y la presunta intención de rememorar lo mejor de la franquicia, puede funcionar y divertir durante muchas horas. Este Frank West no es nuestro Frank West pero sí es un tipo que, pese a tener cincuenta y dos años, es un auténtico deslenguado, blasfemo e inconsciente; la trama principal vuelve a girar en torno a conspiraciones y zombis, faltaría más, pero en esencia somos un personaje salido de Jackass intentando encontrar la forma más demencial de acabar con nuestros enemigos.

Ahí es, como ocurriera con Dead Rising 3, donde residen la mayoría de novedades: ya sea en forma de nuevas armas o impresionantes vehículos o con la adición de algo muy de moda en la industria, un exoesqueleto con un poder destructivo tremendo y que también puede ser modificado. Como mención honorífica, el efecto y la efectividad de la espada de hielo, congelando decenas de zombis de un solo golpe, me sigue pareciendo espectacular tras más de veinte horas de juego. Y, para sacar el máximo partido a este nuevo Frank West, nos encontramos con árboles de habilidades centrados en distintos aspectos del juego (Pelea, Fortaleza, Disparos y Supervivencia) y que nos permiten adaptar distintas formas de juego o desbloquear nuevos ataques y movimientos mientras subimos de nivel (algo que se consigue muy a menudo).

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Para ganar la experiencia necesaria para ello nos encontramos con un videojuego plagado de actividades que cumplir; Frank West sabe de sobra lo que es el 'mal del recadero' en Dead Rising 4 porque serán decenas de misiones de ir de un punto a otro las que acometeremos pero, también, nos toparemos con misiones de investigación y zonas secretas que alcanzar que aportan interés y gracia al desarrollo. Cierto es que, con el paso de las horas, Dead Rising 4 termina cayendo de forma exagerada en la repetición de mecánicas jugables pero, al menos, intenta aportar contenido variado para el que quiera picotear aquí y allí sin aburrirse.

Conclusión

6.5
10

Puede parecer un tanto injusto (pese a que han pasado diez años) tomar el primer Dead Rising como una permanente vara de medir a la hora de valorar este Dead Rising 4. Somos de la opinión de que cada juego debe valorarse por sí mismo, por sus méritos e imperfecciones, pero ha sido la propia Capcom Vancouver la que se ha empeñado en tal cosa. Es casi imposible no haber escuchado o leído eslóganes como los de la "vuelta a las raíces", "todo lo que hizo grande a Dead Rising está de vuelta" o "Dead Rising 4 es un homenaje al primer juego".

¿Se puede homenajear algo perdiendo por el camino todas y cada una de sus señas de identidad? Sí, aquí están Frank West y Willamette pero no son los mismos, en ningún sentido, que los del primer juego. Más allá de ellos y de un humor más certero y gamberro, Dead Rising 4 es una evolución lógica y comedida con respecto a la tercera entrega, dejando de lado todo lo que huela a las dos primeras. Si buscas una experiencia desestresante centrada en acribillar miles de zombis de las formas más imaginativas y cruentas posibles, entre chascarrillos y una trama de conspiración, Dead Rising 4 puede convertirse en un videojuego muy recomendable. Si tienes la intención de rememorar lo que supuso el Dead Rising original, siento decirte que no vas a tener tal suerte.


Pros

  • Ciertas armas y vehículos son tremendamente imaginativas, sorprendentes y divertidas de usar.
  • Algunos de los secretos y contenidos secundarios son añadidos muy acertados.
  • El guión y el humor están algo mejor medidos que en la entrega anterior.

Contras

  • Se han perdido multitud de señas de identidad de la franquicia.
  • No supone reto alguno. Dificultad cero.
  • A la larga, se torna excesivamente repetitivo y pierde el interés.