Black Shark 2 con el Pro Kit
análisis

Black Shark 2

- Jun 17, 2019 - 9:00 (CET)

Ficha técnica

Black Shark 2 hero

  • Pantalla: 6,4" OLED, Full HD+

  • Procesador: Snapdragon 855, 7 nm

  • Memoria: 8/128 o 12/256 GB

  • Cámaras principales: 48 MP f/1,8 y telefoto 2x 12 MP f/2,2

  • Batería: 4.000 mAh, carga rápida de 27 W

Cada vez es más evidente que los smartphones no son simples herramientas para la productividad en día a día. Con este mercado retrocediendo, algunos fabricantes ya miran hacia algunos nichos sin dueño dentro del mismo. El precio a pagar: la especialización. Es el caso de Black Shark –participada fuertemente por Xiaomi– y su última apuesta por el móvil para juegos definitivo. O eso intenta.

Sin ser la primera línea de teléfonos dedicada a los más jugones –ese mérito es para los de Razer– tampoco es ya el producto de un recién llegado. Son ya varios los fabricantes que intentan en 2019 justificar un teléfono especialmente diseñado con los juegos en mente, y el Black Shark 2 llega redoblando las excusas de su antecesor.

En su base, se trata de un smartphone como cualquier otro en la gama alta y cargado hasta los ejes. Con el mejor procesador disponible, generosas cantidades de memoria, una cámara doble que llega con altísima resolución y acompañada un segundo sensor con zoom e, incluso, altavoces frontales en estéreo. Más allá de eso, completa la experiencia con algunos de los trucos favoritos del sector gamer: luces por doquier, ajuste específico de las frecuencias de funcionamiento y un sistema de refrigeración interna lo más grande y robusto posible.

Pero lo más determinante de este teléfono es, sin duda para mí y probablemente también para muchos, la capacidad de encajar un par de pads y convertirlo rápidamente en una consola portátil, al más puro estilo de la Nintendo Switch. Incluso aunque estos no vengan incluidos en el paquete básico, por lo que sigue siendo en su origen un teléfono al uso.

Hay además dos opciones en cuanto a cantidades de memoria –entre las más generosas de la industria–, con 8/128 GB y 12/256 GB, que llegan respectivamente por 549 y 649 euros. Estos precios se acogen muy de cerca al precedente que sientan los últimos teléfonos de Xiaomi –como el Mi 9, si ajustamos que este tiene mayor capacidad–. Recordemos que Black Shark es una marca que, a diferencia de Redmi o Poco, no depende completamente de ellos sino más bien tienen lazos comerciales.

Para hacernos con sus pad hemos de acudir a su tienda online y bien elegir el Rookie Kit, que por unos 40 euros nos proporciona el mando izquierdo, que es el que añade un joystick y la cruceta típica. Para hacernos con el segundo mando tendremos que optar por el Pro Kit, que sube a 90 euros y fija una carcasa al móvil. Este añade un touchpad muy del estilo del que vemos en el Steam Controller, y una botonera con los típicos A, B, X e Y. Además, cada uno de los pad incluye un par de gatillos.

Touchpad en el Black Shark 2

Black Shark 2, el móvil consola

Esta segunda edición aterriza repitiendo en su diseño lo que llevamos ya un par de años viendo en prácticamente todas las gamas de teléfonos bajo renovación. Formatos más alargados de pantalla diciendo adiós a todo elemento prescindible en el frontal de la misma. En el caso de este Black Shark mantiene todavía algunos bordes arriba y abajo, pero pierde el botón Home, manteniendo a cambio un altavoz frontal en estéreo –que, dicho sea, tiene unos graves bastante intensos (bien) pero muy poco compensados con el resto de frecuencias (mal)–.

Como dispositivo gamer, el Black Shark 2 recibe unas cuantas características enfocadas a la mejora de la experiencia. La más grande es su disipador interno –a diferencia del Rog Phone de Asus o algún experimento más–, formado por varias capas y que ayuda a dispersar el calor generado en el procesador. Con su Luidicrous Mode –que es posible activar desde el Gamer Studio, una pequeña suite de ajuste específico del rendimiento–, podemos mejorar ligeramente el desempeño a costa de un mayor consumo de batería y calor generado.

Luces del Black Shark 2

Black Shark añade LEDs de iluminación en los laterales del terminal y en su logo en la parte trasera. Estos son RGB y pueden ser programados de diferentes formas, también para cuando estamos cargando el teléfono o este recibe notificaciones. Resulta algo confusa la distribución de los diferentes ajustes en apartados diferenciados:

  • Shark Space es el entorno de juegos que se activa con un botón deslizante dedicado, justo arriba del botón de bloqueo del móvil. Es el que transforma el móvil en una consola en cualquier momento, desactivando las notificaciones y liberando memoria cada vez que entramos en él. Partiendo de 8 GB de RAM, probablemente esto último sea innecesario.

  • Game Dock es una pestaña superior que podemos deslizar cuando ejecutemos en cualquier juego, ya estemos en el Shark Space o no, y permite configurar opciones como la conexión a internet o los mandos. A través de él podemos acceder al Gamer Studio.

  • Gamer Studio es finalmente el rincón donde ajustar el rendimiento del dispositivo de varias formas. Cuenta con niveles, que al ajustar permiten elegir qué nucleos de la CPU entrarán en funcionamiento en según qué juegos, y a qué frecuencia. Jugando con esto podemos mejorar la vida de la batería, pero también empeorarla, por lo que quizá interese saber que puede funcionar en automático. Algunas de sus opciones están en chino. Entre ellas se encuentran capas de ajuste visual, táctil, de sonido y de red.

  • Ajustes generales del terminal es donde podemos ajustar los efectos de iluminación del terminal en respuesta a notificaciones, alarmas, llamadas entrantes e incluso al reproducir música o cargarlo. También aquí podemos acceder a algunos de los ajustes del Game Dock.

Black Shark 2 con los mandos, por detrás

Continuando con mejoras en los juegos, Black Shark añade una implementación en su pantalla muy interesante para jugar, con un control mejorado incluso antes antes de hacernos con los pads. En los FPS móviles es habitual encontrar la pantalla saturada de opciones a las que acceder únicamente con los dos pulgares. Con Magic Touch esta responde también a la presión –aunque la estima, más que medirla– y activa una vibración cuando sobrepasa un umbral que podemos regular al gusto.

La acción de esta presión habilita dos grandes zonas a izquierda y derecha, y las enlaza con dos pulsaciones programables. Un ejemplo: en la mano izquierda está el joystick de movimiento, al que podemos asignar la mirilla, y la derecha el control visual, al que podemos asignar el disparo. Así, sin levantar los pulgares, tenemos toda la acción de movimiento-disparo básica cubierta y con una latencia de reacción muy buena. Ciertamente, la respuesta de esto sorprende, incluso teniendo en cuenta que no es una medición mecánica sino estimada mediante machine learning.

Los que desatan la experiencia completa de juego son estos Kits con mandos dedicados y botones físicos. Son estos los que equiparan el Black Shark 2 a una consola, pero también los que la diferencian de ella, por múltiples razones:

  • Con los dos pads tenemos un mayor control, y eso en los juegos móviles significa ventaja sobre el adversario. Normalmente te enfrentas a gente que está evidentemente más limitada y, probablemente también, juega con un teléfono menos competente. La experiencia mejora bastante según te vas acostumbrando.

  • El control no es inmediato, no hay un botón "para disparar" y otro "para saltar". Hay que realizar un mapeo de los mismos, hay que hacerlo a mano y modificarlo cada vez que cambiemos de juego. Es una de las partes que menos me convence: Black Shark podría establecer perfiles predeterminados para, al menos, los juegos principale. E ir incluso más allá: un botón, una acción.

  • Hay que llevarlos encima, junto a una funda algo tosca si anclamos los dos que mitiga parte del efecto del panel de refrigeración interno y que puede afectar en las sesiones de juego más largas, al añadir una capa extra. Para quienes utilicen además una funda protectora puede suponer un trámite extra.

Joystick en el Black Shark 2

  • La sensibilidad del panel derecho es buena, pero no tanto como la de la propia pantalla cuando se intenta afinar. Si tuviera que elegir, por este y todos los puntos anteriores, combinaría el mando izquierdo disponible en el Kit más barato, con el uso de la sensibilidad a la presión en el lado derecho.

  • El sistema, bastante más estrecho que una Switch, pone algo cerca de más los botones de ambos lados, haciéndolos algo difíciles de alcanzar. Al estar marcados en negro, también cuesta ver cuál es cual –su distribución es la de Xbox–.

  • Esperaba el sistema en conjunto más robusto. Con la carcasa y los mandos, al sujetarlo desde uno de los lados la carcasa soporta toda la tensión y peso. Los mandos tienen buena construcción, pero podría mejorar.

Black Shark 2 con el Pro Kit por detrás

  • Se pueden usar sin enganchar, por lo que podemos dejar el smartphone encima de la mesa y echar una partida a un juego más casual.

  • El peso del móvil como tal es bastante elevado con sus 210 gramos. Sumándole el resto de accesorios, nos plantamos en un total de 225 gramos. Al no estar conectados, cuentan con baterías independientes y se recargan mediante USB C. Su batería dura bastante: los sin estar cargados al máximo y tras usarlos durante unas cuantas horas todavía siguen con más de la mitad de autonomía disponible.

Si tuviera que elegir un starter pack para este Black Shark 2, sería probablemente con el mando izquierdo y completando con la sensibilidad a presión del lado derecho de la pantalla.

El Black Shark 2 como smartphone

Black Shark 2 usado como smartphone

Durante una parte importante de nuestra prueba con el teléfono no contábamos con los mandos dedicados de juego. Sin ellos, es mucho más directo valorar sus capacidades en el día a día. El terminal trabaja generalmente de forma correcta, con algunas matizaciones. Recuerdo que estamos frente a un smartphone que tanto por especificaciones como por precio –no ya en diseño– compite ya de tú a tú con algunos de los jugadores más relevantes del sector, entre los que se encuentra el propio Mi 9 de Xiaomi o el OnePlus 7 básico.

Fácilmente, cualquiera de esos dos es en general un teléfono más agradable de usar de forma continua. Más compactos y mucho más ligeros, con un software mejor hilado a estas alturas, y con el resto de características que son, al margen de los juegos, igualmente o más competentes.

  • Su pantalla no es de 120 Hz como el Razer Phone 2 ni de 90 Hz como el OnePlus 7 Pro, lo cual no importa en la mayoría de juegos ambiciosos –el PUBG se mueve a 30 fps, 40 si aumentas sus gráficos; Fortnite da a elegir entre 20 y 30–. Aun así, esta mejora se agradece en el día a día. El OLED se agradece en interiores, pero su brillo máximo es bastante pobre –Black Shark habla de 430 nits–. Además, le cuesta ajustarlo e insiste constantemente en luminosidades muy bajas: probablemente lo acabes haciendo a mano.

  • Su gran batería aguanta mucho problema un día de uso, aunque esto dependerá fuertemente de las horas de juego que le echemos encima. Si no son demasiadas llegará a la noche.

  • No cuenta con conector de auriculares, y esto es algo a tener en cuenta si queremos jugar en serio: necesitarás o bien unos por Bluetooth u otros que se conecten vía el USB C de carga. En su web venden unos básicos por 20 euros, pero si optas por esta solución olvídate del ajustar los dos mandos.

El software de Black Shark es muy básico, muy similar a lo que veríamos en un teléfono de Google –aunque en algunos rincones todavía se huele el rastro a Xiaomi–, pero no termina de integrar ciertos aspectos al completo:

  • Su sensor de huellas en pantalla no está bien adaptado al resto de la interfaz: si abres la cámara desde el la pantalla de bloqueo, no podrás usarla sino que te pedirá la clave; si intentas ampliar una notificación sin entrar en ella, pedirá la clave; si intentas activar la linterna, bueno, eso. Además, es bastante más lento que los últimos de este tipo que hemos visto, haciendo que en una porción no despreciable de veces arrepentirnos de estar introduciendo el código directamente.

  • No tiene ninguna dificultad para mover juegos en alta resolución, pero es habitual que se le atragante el teclado. Algunas veces tiene incluso tearing al hacer scroll en distintas aplicaciones. Probablemente ocurre cuando está más caliente: en los juegos aumenta la tolerancia, fuera no.

  • La gestión del formato horizontal o vertical deja mucho que desear, algunos menús no son compatibles en apaisado, lo cual te lleva a estar girando constantemente el teléfono en algunas ocasiones, confundiendo bastante.

  • Casi todo está en español, pero algunas partes del sistema, como la aplicación de cámara, permanecen en inglés. Otras, como el Gamer Studio, tienen algunas frases en chino.

Por último, en su cámara vemos dos sensores que, aunque no sean probablemente ni ella ni sus resultados los mejores de la industria, sí me ha parecido una experiencia bastante correcta. Sencilla –lo cual siempre se agradece– y con un procesado relativamente natural y que destaca pasando desapercibido. Aparentemente, integra el modo de mejora de la captura por IA de Xiaomi, así como su algoritmo de desenfoque. Qué mejor que ver algunas muestras para hacernos a la idea de esto.

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IMG_20190525_083552_1.jpg Sensor principal

IMG_20190525_083555_1.jpg Zoom 2x

IMG_20190525_054711.jpg Modo retrato

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Como podéis ver, no se trata de una de las mejores cámaras del mercado ni mucho menos, lo que se hace patente especialmente en la toma nocturna, pero sí que cumple para un uso normal en la mayoría de escenarios.

Puedes ver todas las imágenes a su máxima resolución en esta galería.

Luz trasera con el logo en el Black Shark 2

Conclusión

8
10

Al mundo de los juegos en Android todavía le queda mucho camino por explorar. Ser el mejor móvil-consola no te garantiza entre los mejores móviles, ni dar la mejor experiencia de consola portátil. Por suerte, el mercado móvil –aunque estancado– es ya muy grande y permite excursiones al sector del videojuegos de gran calidad como esta.

Me da la sensación de que las principales marcas podrían igualar la oferta de este Black Shark 2 simplemente ajustando unos mandos de calidad a una funda compatible. O podríamos nosotros recurrir a un terminal no tan mediocre en el día a día, e irnos a por unos mandos compatibles como accesorio. Pese a ello, sí creo que la predicción de la presión es lo suficientemente precisa como para mejorar la experiencia, e incluso para echar poco de menos esos mandos en la buena parte de los mismos.

Obviamente, el Black Shark 2 no es un móvil para todos y ha sido valorado como el móvil-consola que aspira a ser. Esto le cuesta ciertos compromisos en el día a día que hay que tener presentes. Algunos como el software son salvables; otros como el diseño, su pantalla y su gran peso, hasta que no haya un relevo, no tanto.


Pros

  • El mejor control de los FPS y battle royale en el móvil, a tu alcance. Buena sensibilidad a presión y reacción rápida.

  • Su batería cumple sobradamente, y cuenta con modos para aprovecharla.

  • Su precio no es excesivo para el hardware que integra.

Contras

  • Si quieres la mejor experiencia de juego portátil, consolas como la Switch existen por una razón. Podría integrar los mandos de serie o tener una mayor integración de los mismos.

  • Le falta un hervor como móvil, a nivel de diseño y funcional: más optimización y corregir algunos fallos.

  • Su pantalla tiene un brillo máximo reducido y su gestión automática no es la mejor. Tiende a reducirlo de más.

  • Es muy pesado.