Desde que la compañía de Elon Musk comenzó la fase de pruebas de su segunda generación de naves Starship, no resulta nada raro oír hablar de una explosión en SpaceX. De momento, de 3 lanzamientos han explotado 3. Pero lo de la cuarta ha sido aún más grave, pues ha explotado en tierra, durante un proceso rutinario, días antes del lanzamiento programado.

Ocurrió el miércoles, 18 de junio, cuando se estaban cargando los propelentes previos a una prueba de encendido estático. Si esta prueba iba bien, el lanzamiento estaba previsto para finales de junio. Sin embargo, no habrá lanzamiento. Ya se había cargado el oxígeno líquido en la Starship 36 y se estaba comenzando a cargar el metano líquido cuando se produjo una explosión que hizo vibrar las ventanas de toda el área metropolitana de Brownsville, en Texas.

La explosión de SpaceX dio lugar a una bola de fuego inmensa, tras la cual no quedaba ni rastro de la nave. Visto lo visto, podría haber ocurrido una desgracia. Pero, por suerte, ninguno de los trabajadores de la compañía se hallaba en las inmediaciones en ese momento. Además, el depósito de combustible estaba solo al 10 %, por lo que la explosión fue mucho menor de lo que podría haber sido. No ha habido heridos y desde la compañía de Elon Musk insisten en que no hay riesgo para las personas que viven en zonas cercanas. Después de inaugurar la ciudad propia de SpaceX, este hubiese sido un duro revés. ¿Quién querría vivir allí si hubiese habido daños graves que lamentar?

¿Qué estaban haciendo cuando ocurrió todo?

Las pruebas de encendido estático son pruebas rutinarias en las que se analiza el funcionamiento de la nave mientras se mantiene fija en la zona de pruebas. Se encienden los motores con el objetivo de analizar su rendimiento, así como la capacidad de empuje de la nave y la funcionalidad de otros sistemas clave. Pero algo salió mal. 

Tras la gran explosión de SpaceX que dio lugar a la bola de fuego, se sucedieron otras explosiones más pequeñas y un incendio del que se han encargado los bomberos de Brownsville. No ha habido daños que lamentar, más allá de los importantes daños materiales que supone para la compañía de Elon Musk. Ahora, además de averiguar qué ocurrió anoche, el empresario y sus trabajadores deben poner la vista en el siguiente punto de su calendario. 

¿Qué ocurrirá tras esta explosión de SpaceX?

Elon Musk ha insistido en muchas ocasiones en que su sistema se basa en el ensayo y el error. Realiza muchísimos lanzamientos para refinar todo lo posible las necesidades de las naves y, si algo va mal, no pasa nada. Hay dinero para más.

Muchos expertos han alertado en el pasado que, si se tratase de otra empresa, el Gobierno de los Estados Unidos no concedería permiso para tantos lanzamientos. Tratándose de un buen amigo del presidente, parecía que podría hacer lanzamientos infinitos, pero después del conflicto actual entre Elon Musk y Donald Trump esto se antoja más complicado.

De cualquier modo, el plan diseñado, en principio, sigue en marcha. Y decimos en principio porque ahora habrá que comprobar los daños en la zona de pruebas de Starbase. En el comunicado emitido tras la explosión de SpaceX se señala que están trabajando para asegurar el sitio de pruebas, pero no indican si se han detectado daños. Después de que la nave quedase fulminada, no sería raro que el lugar en el que explotó también estuviese dañado.

Por ahora, la Starship 37 está ya ensamblada y en fase de integración de motores. No habrá lanzamiento de la Starship 36, pero la atención ya está puesta en la siguiente. ¿Será posible seguir en fecha? No lo sabemos. La realidad es que, si SpaceX tenía fecha para las pruebas con Starship 37, aún no la habían hecho pública. De cualquier modo, es más que esperable que haya retrasos. Esperemos que no haya también más explosiones.