Te estás masturbando mal. Pero no por hacerlo mucho o demasiado poco. Tampoco por no usar los juguetes adecuados o por tardar más o menos que la media. Te estás masturbando mal por pensar que algunos de esos factores pueden influir en tu disfrute. Y es que, por lo general, si hablamos de errores en la masturbación, estos consisten en pensar que hay unos 10 mandamientos del orgasmo o un manual de buenas prácticas.
La masturbación es tan variada como las personas. Que no lo hagamos todo igual que la mayoría no significa que lo estemos haciendo mal. Pero si has llegado a este artículo es porque posiblemente te estabas preguntando cuáles son los principales errores en la masturbación. No te preocupes, pues no te vas a quedar sin respuesta.
Para responder a ella, en Hipertextual nos hemos puesto en contacto con la psicóloga, sexóloga y educadora sexual Laura Marcilla, quien nos ha dado algunas directrices en este sentido. Toma nota. Estos son los errores en la masturbación que no sabías que estabas cometiendo.
El más importante de los errores en la masturbación: no somos una mente colmena
Para Marcilla, uno de los mayores errores en la masturbación que existen es seguir esos tutoriales de internet que nos enseñan cómo masturbarnos o masturbar a nuestra pareja como si fuese “un libro de recetas”. “En las redes sociales se ven tutoriales en los que parece que las personas somos una mente colmena y que a todas nos gusta lo mismo”. La sexóloga recuerda que en el sexo no hay una receta para todo el mundo, por lo que es imposible hacer un tutorial que sea válido para cualquiera. Lo mejor es que nos dejemos guiar nosotros mismos por lo que nos gusta y lo que no, a base de prueba y error. Nadie nos conoce mejor que nosotros. Y si la masturbación es para tu pareja, olvida los tutoriales y recurre a la comunicación. En el sexo, comunicarse es de lo más sexy.

No copies el porno
Tanto en el sexo en compañía como con la masturbación se suele cometer el error de intentar imitar lo que vemos en el porno. Marcilla recuerda que el porno no deja de ser ficción y, como tal, no debemos imitarlo. Si no intentamos volar como Superman, tampoco tenemos que intentar replicar todo lo que vemos en el porno.
De hecho, la sexóloga nos pone un ejemplo que se ha encontrado alguna vez en alguna consulta. “Yo a veces me he encontrado a personas que me han preguntado si para masturbarse hay que introducirse los dedos”. Piensan que, si no lo haces, estás cometiendo uno de esos temidos errores en la masturbación. Pero no es así. “Al final la masturbación es todo aquel tipo de estímulo que nos dé placer, no tiene que ser ni siquiera en los genitales y si es en los genitales no tiene que ser en una zona en concreto de una manera determinada”.
Intenta no hacerlo siempre igual
Este no es uno de los grandes errores de la masturbación, pero sí puede ser un problema para algunas personas. Y es que si nos masturbamos siempre exactamente de la misma manera puede que nuestro cerebro se acostumbre y no nos aporte el mismo placer cuando cambiemos el método. Marcilla insiste en que si una personas no tiene ningún problema en masturbarse siempre de la misma manera no pasa nada. Sin embargo, sí que está bien que sepamos que, si lo hacemos, puede que nos cueste un poco cuando decidamos cambiar.
Esto se refiere, por ejemplo, a si siempre nos masturbamos con un juguete determinado o si siempre lo hacemos viendo porno o si usamos la mano exactamente igual, a una velocidad determinada. “Puede pasar que a la hora de buscar el orgasmo con otros estímulos nos cueste más”.
Pero ojo, uno de los grandes errores de la masturbación es buscar siempre el orgasmo
Con la masturbación, como con el sexo en general, muchas personas conciben que el objetivo debe ser siempre el orgasmo. Lo ven como una meta a la que se debe llegar siempre que se inicia una relación sexual. Pero eso no es cierto. Además, cuanto más nos obsesionamos con alcanzar el orgasmo, más puede que nos cueste llegar hasta él.

En el caso de la masturbación, además, puede haber otros muchos objetivos. “La masturbación puede servirnos para estar a gusto y tranquilos o para conocer mejor nuestro cuerpo”. No siempre es necesario que termine en orgasmo. Obsesionarnos con alcanzarlo puede hacer que no disfrutemos de la experiencia y ese sí que es uno de los grandes errores de la masturbación.
