La Inteligencia Artificial ha llegado a nuestras vidas para revolucionarias. No hay más que ver que los premios Nobel tanto de física como de química de este 2024 fueron a parar a investigadores de este ámbito. Puede traernos muchos beneficios. Pero, si no tenemos cuidado, también habrá muchos problemas. Al hablar de peligros de la IA pensamos rápidamente en la posibilidad de que nos quite el trabajo o de que se haga con el control y se revuelva contra nosotros. También, desde un punto de vista medioambiental, se han señalado riesgos relacionados con el consumo de energía y las emisiones contaminantes. Sin embargo, se habla poco de los residuos físicos que se generan con ella.
Por eso, un equipo de científicos de la Academia China de Ciencias y la Universidad Reichman de Israel ha realizado una simulación con diferentes escenarios dirigida a comprobar la cantidad de residuos que se generarán con la IA para finales de esta década.
No se trata de basura sin más. Los residuos electrónicos contienen sustancias muy contaminantes para el medio ambiente. Por eso, estos peligros de la IA no se deben perder de vista. Es importante tomar medidas antes de que sea demasiado tarde. Si no se hace, las cifras que se pueden alcanzar son abrumadoras.
Los peligros de la IA que no se han contemplado
Aunque la IA pueda parecernos algo intangible, para programarla se necesita muchísimo hardware. Es decir, esos elementos físicos que componen los sistemas informáticos. También implica muchísimos chips y circuitos que, llegado un momento, deben desecharse.
Solo en 2023 se descartaron 2,6 mil toneladas de residuos electrónicos derivados del uso de la IA. Dado que estas herramientas son cada vez más accesibles, es esperable que su uso aumente muchísimo y, con ello, los residuos que generan.
Los autores de esta investigación desarrollaron un modelo con tres escenarios distintos para ver los peligros de la IA en lo que a residuos se refiere. En todos ellos se tuvo en cuenta solo la IA generativa. Es decir, esa que aprende de las creaciones humanas para generar sus propias imágenes, ideas, textos o sonidos nuevos. Es, por ejemplo, lo que hacen los chatbots como Chat GPT.

Los diferentes escenarios se establecieron con diferentes niveles de producción. En el más conservador no aumentaba mucho el uso de IA, mientras que en el más extremo este aumentaba muchísimo con respecto a años anteriores. Este último no se puede descartar, puesto que los usos de la IA generativa son cada vez más amplios y accesibles.
Por lo tanto, si tenemos en cuenta este escenario, estos científicos calcularon un aumento de hasta 5 millones de toneladas métricas de 2023 a 2030. Equivaldría más o menos a que cada persona del planeta deseche un smartphone.
¿Qué se puede hacer?
El descarte de todos estos residuos electrónicos supondría la liberación al medio ambiente de cantidades muy elevadas de sustancias tóxicas, como el plomo, el mercurio o el cromo.
Sería interesante estudiar sistemas electrónicos que no empleen estas sustancias. Es algo que ya se está investigando; pero que, lógicamente, llevará su tiempo. Por eso, mientras tanto, si se quieren reducir estos peligros de la IA lo más recomendable es abogar por la reutilización.
Los autores de este nuevo estudio consideran que las estrategias de economía circular en este ámbito podrían reducir la cantidad de desechos electrónicos de la IA hasta en un 86%. Vale la pena ponerse manos a la obra.
