En 2014, unos científicos se encontraban tomando grabaciones en la fosa de las Marianas cuando detectaron unos misteriosos gemidos que se han seguido grabando esporádicamente desde entonces. Año tras año. Parecía la bocina de un barco, pero el sonido venía de una gran profundidad. ¿Acaso era un submarino? ¿Por qué nadie lo había identificado? La conclusión más plausible era que se tratase de una ballena. Sin embargo, los gemidos no parecían concordar con ninguna de las que normalmente se han captado navegando por la zona. El misterio estaba servido y han sido necesarios 10 años y un algoritmo de inteligencia artificial para resolverlo.
El algoritmo en cuestión es una especie de Shazam para ballenas. Unos científicos de Google estaban trabajando en una herramienta de IA capaz de captar sonidos de ballenas e identificarlos. Para ello, previamente la habían entrenado con infinidad de grabaciones de estos mamíferos marinos en distintas partes del mundo.
Los científicos que grabaron los gemidos de la fosa de las Marianas querían saber si realmente se trataba de una ballena, por lo que se pusieron en contacto con los investigadores de Google. Finalmente, juntos resolvieron el misterio. Y no, no se trataba de un barco ni tampoco un submarino.
Los misterios de la fosa de las Marianas
Con una profundidad de 11.050 metros, la fosa de las Marianas se considera el lugar más profundo de nuestro planeta. La luz del Sol solo llega hasta los 1.000 metros de profundidad. Por eso, es hasta ahí donde se encuentra la mayor parte de la vida acuática. Se sabe que hay formas de vida que habitan zonas mucho más profundas. ¿Pero podría haber vida a 11 km por debajo del nivel del mar?

Las condiciones son de 1.000 atmósferas de presión, una temperatura bajísima y completa oscuridad. No parece el lugar más cómodo para vivir. Por eso, durante mucho tiempo la vida en la fosa de las Marianas ha sido un misterio. No obstante, en los últimos años se han descubierto muchas especies que habitan en estas condiciones. Ha sido gracias a los estudios en los que se incluyen muchas mediciones. Entre ellas, la grabación de sonidos.
Fue así como descubrieron un nuevo misterio en la fosa de las Marianas. Una serie de gemidos desconocidos para los científicos que los investigaron.
Una ballena escurridiza
Por suerte, este misterio ya se ha resuelto. Cuando se le introdujeron las grabaciones de los gemidos de la fosa de las Marianas, el algoritmo de Google encontró una coincidencia. Se trata de la ballena de Bryde, (Balaenoptera brydei), una especie de aguas tropicales que se ha avistado desde África Occidental hasta Japón, pasando por Sudáfrica, Madagascar, Seychelles, Australia Occidental, Fiji, Perú, Hawai, el Golfo de California y Filipinas. A pesar de todos esos avistamientos, es una ballena bastante escurridiza y muy poco estudiada.

Se considera una de las especies de ballena de la que menos información hay disponible. De hecho, hay tantas dudas en torno a ella que no se sabe con seguridad si hay una o dos especies de ballena de Bryde.
Hasta ahora no se sabía que durante sus viajes pasa por la fosa de las Marianas. Sin embargo, la frecuencia de los gemidos indica que posiblemente lo haga de forma periódica durante sus migraciones.
Lo han explicado los científicos del estudio en declaraciones a Science Alert:
“La ocurrencia estacional de Biotwangs (el nombre con el que bautizaron los gemidos) es consistente con las ballenas de Bryde que migran entre latitudes bajas y medias, con un pequeño pico de llamadas entre febrero y abril y un pico más grande entre agosto y noviembre a medida que las ballenas viajan más allá de los sitios de grabación”.
En definitiva, el misterio de la fosa de las Marianas está resuelto y ahora los científicos saben un poco más sobre la escurridiza ballena de Bryde. Sin duda, es todo un win win.
