Los beneficios de la cafeína para aumentar el rendimiento y mejorar la recuperación tras el ejercicio están más que estudiados. También se sabe muy bien cómo contribuye a mejorar la atención y el estado de alerta para aumentar la productividad laboral. Algunas personas quieren exprimir tanto estos beneficios que optan por la cafeína en pastillas. Esto es más peligroso, pues está mucho más concentrada, pero se puede controlar la dosis. Sin embargo, la nueva moda de esnifar cafeína es mucho más peligrosa.

Se está haciendo en muchos ámbitos, pero sobre todo está de moda en los gimnasios. La consumen personas de todas las edades, pero parece estar pegando fuerte entre los más jóvenes. Todo esto, lógicamente, es preocupante y ya ha hecho a muchos científicos dar la voz de alarma. Primero fue en Estados Unidos, donde comenzó a hacerse popular la acción de esnifar cafeína. Después, esta costumbre fue avanzando poco a poco por otros países y hace varios meses que está en España.

De hecho, el pasado mes de agosto la Asociación de Consumidores en Acción (FACUA) publicó un mensaje de alarma y solicitó al Ministerio de Sanidad que tome las medidas pertinentes para evitar que se siga vendiendo este formato de la cafeína prácticamente sin control. De momento, no se ha hecho mucho al respecto, pues en realidad cumple toda la legislación vigente. Pero eso no descarta que pueda haber accidentes.

Esnifar cafeína está de moda

En Estados Unidos hay varias marcas que venden este tipo de productos en polvo. No obstante, la que puso de moda esnifar cafeína fue Want a bump? En su página web venden la cafeína en polvo como un suplemento. De hecho, cumple la legislación necesaria para venderse de este modo. Sin embargo, en sus inicios intentó utilizar la polémica como forma de márketing, vendiendo el producto junto a rollos de billetes falsos para facilitar el gesto de inhalar. El parecido con la cocaína no era pura coincidencia.

esnifar cafeína
Una de las marcas vendía la cafeína en polvo con billetes falsos para que fuese más fácil inhalar.

Actualmente han rebajado un poco el tono, pero eso no ha hecho que la demanda decaiga. El producto se vende en viales de un gramo, con un contenido de 400 mg de cafeína. Lo demás es inositol, un azúcar que también ayuda con ese chute de energía tan buscado al esnifar cafeína.

En España, en cambio, la marca de moda es Energy Sniff. Esta señala en sus instrucciones de uso que se debe inhalar la cantidad de un guisante y que se puede repetir el proceso cada 1-2 horas. Solo se advierte que no se debe superar 1 gramo de cafeína al día y que no se debe esnifar más de 10 veces con cada fosa nasal. El poco está tan concentrado que una cucharada equivale a 28 cafés, por lo que es muy fácil pasarse. Al fin y al cabo, un guisante tampoco es una medida muy exacta.

¿Cuáles son los riesgos?

Al esnifar cafeína los efectos de esta sustancia son mucho mayores que cuando la tomamos por vía oral. Esto se debe a que la administración nasal es una de las que se conocen como vías de administración parenteral, en las que la sustancia en cuestión llega directamente a la sangre, sin pasar por el sistema digestivo.

Por ese motivo, los efectos son mucho más rápidos. Y también más intensos. Al esnifar cafeína, se multiplican los efectos de esta sustancia, cuyo consumo excesivo puede producir nerviosismo, ansiedad o un aumento de la presión arterial entre otros síntomas.

olor a café
Con el café es mucho más fácil controlar la cantidad. Crédito: Battlecreek Coffee Roasters (Unsplash)

Cada persona tiene una tolerancia distinta a la cafeína. Por eso, por mucho que se advierta de que no se debe consumir más de un gramo, puede que haya personas que empiecen a experimentar estos efectos mucho antes. Con las tazas de café es más sencillo subir progresivamente hasta encontrar la dosis perfecta para cada persona. Pero al esnifar cafeína es más fácil pasarse.

El aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial pueden ser peligrosos cuando la dosis es especialmente alta. Y eso es más fácil que ocurra por vía nasal. Pero este no es el único riesgo de esnifar cafeína.

Los expertos advierten que el consumo regular de este polvo inhalado podría dañar las fosas nasales. Exactamente igual que la cocaína. Además, dado que la forma de administración es la misma, se estaría haciendo apología de la droga y pudiendo despertar curiosidad entre los más jóvenes por el consumo de ese otro polvito blanco.

Las marcas que venden esta cafeína se escudan en que los suplementos no tienen los mismos requisitos legales que los fármacos. Hay muchos vacíos legales por los cuales un hábito dañino puede considerarse perfectamente legal. Por eso, solo queda apelar al sentido común. Un cambio de hábitos puede aumentar nuestra energía casi tanto como una taza de café. Si eso tampoco funciona, el café no es una mala opción. Si no, cualquiera de las mil opciones mejores que esnifar cafeína. Piénsalo, en realidad desde el principio ha sonado a ser una malísima idea.