Los atletas que compiten en los Juegos Olímpicos de París corren sobre conchas de almejas y mejillones. Esta afirmación, totalmente cierta, puede parecernos algo relacionado con una espartana (y disparatada) forma de entrenamiento, pero en realidad hace referencia ni más ni menos que a la pista morada en la que se están desarrollando las competiciones de atletismo. En vez de estar fabricada a base de caucho, como en las últimas ediciones, la mitad de su composición procede de polvo de conchas de bivalvos recicladas.
De este modo, se consiguen dos retos muy importantes. Por un lado, reciclar buena parte de esas conchas derivadas de la industria pesquera, que de otro modo acabarían acumuladas en vertederos. Y, por otro lado, disminuir muchísimo la huella de carbono que supone la fabricación de pistas de atletismo convencionales. De hecho, se calcula que se ahorra el equivalente a las emisiones de 60.000 km de trayecto en un coche diésel Euro 4.
La pista morada de los Juegos Olímpicos de París había llamado la atención por su color, muy diferente también al convencional. Pero lo que no intuíamos es que sus materiales también eran totalmente innovadores. Eso sí, ambas cuestiones no tienen nada que ver la una con la otra.
El papel de las conchas trituradas
El caucho es un material con propiedades muy beneficiosas para la fabricación de pistas de atletismo. Es capaz de absorber los impactos de la zancada de los corredores, y a la vez neutralizar el rebote, aumentando la eficiencia en sus movimientos y permitiendo que corran más deprisa. Además, es un material suave, pero firme, de manera que las posibles caídas sean menos traumáticas.
Son todo ventajas, pero hay un grandísimo inconveniente. El caucho natural es un material muy caro y, además, su obtención, a partir del tronco de los árboles, es una de las principales causas industriales de la deforestación de los bosques. Por todo esto, hace tiempo que se empezó a usar caucho relleno de otras sustancias, de manera que no fuese necesario obtener tanta cantidad de este material. El relleno más empleado es el carbonato cálcico, ya que aumenta su volumen a la vez que proporciona resistencia a los desgarros y la abrasión.

Pero de nuevo hay un problema. La obtención de carbonato cálcico suele realizarse mediante minería, con procesos que suponen una gran huella de carbono y perturban los ecosistemas locales. ¿Qué se puede hacer al respecto?
Esta pregunta se la hicieron desde Mondo, la compañía que ha fabricado las pistas de atletismo olímpicas desde los años 70. Tras una tormenta de ideas, decidieron ponerse en contacto con la cooperativa pesquera italiana Niedditas, para que les proporcionasen conchas de mejillones y almejas. Estas están compuestas principalmente de carbonato de calcio. Por eso, al triturarlas, se obtenía un polvo perfecto para utilizar como relleno de la famosa pista morada de los Juegos Olímpicos de París.

¿Por qué han colocado una pista morada en estos Juegos Olímpicos?
El color de la pista no tiene nada que ver con los materiales empleados en estos Juegos Olímpicos. Podría haberse hecho con polvo de conchas y haberse teñido del mismo color que siempre.
No obstante, este año se ha decidido utilizar una pista morada por cuestiones meramente estéticas. Se pensó que este color quedaría mucho más llamativo en las retransmisiones. Y así está siendo. El público parece contento con la nueva estética de la pista de atlestismo. Lo más importante no está en lo que se ve, pero al menos también sabemos que en su interior hay algo que ayuda a cuidar del medio ambiente. Son todo ventajas.
