Los plotwists son la razón por la cual los spoilers son un pecado capital para los cinéfilos. Existen pocas cosas más satisfactorias que disfrutar de una obra maestra del cine como es debido. Ya que una narrativa bien construida acompañada por un inesperado giro en la trama causa un fuerte sentimiento de asombro que suele ser bastante memorable.
Muchos cineastas mediocres, en el intento de emular a los grandes maestros, graban películas que dependen por completo de un plotwist (Te estoy mirando a ti The Usual Suspects). Esa no es la manera de hacerlo. Un gran giro en la trama suele ser la cereza sobre un delicioso pastel. Si el pastel apesta, la cereza poco importa.
Las siguientes cinco películas cumplen con esta regla a la perfección. Cada una de ellas ya era un excelente película, los plotwists solamente complementan sus excelentes narrativas, volviéndolas inolvidables.
Memento

Christopher Nolan es uno de los mejores cineastas de toda la historia. Lo cual se convirtió en un hecho indiscutible gracias a su obra maestra, Oppenheimer. Veintitrés años antes, Nolan ya estaba demostrando su colosal potencial como artista. Memento se estrenó en el año 2000, maravillando a las audiencias con su narrativa poco convencional. Cuenta la historia a partir de la última escena de la película, la cronología está invertida. En ese orden se nos va revelando el origen del personaje principal. Y esto corre en paralelo con escenas en blanco y negro que sí están ordenadas cronológicamente, todo para que ambas narrativas coincidan al final.
Leonard Shelby (interpretado por Guy Pearce) se encuentra desorientado, ya que perdió la capacidad de formar nuevos recuerdos a causa de un golpe en la cabeza producto de un asalto. Su esposa murió en el enfrentamiento, por eso ahora busca venganza. La narrativa de la película busca emular ese sentimiento en la audiencia. Como el protagonista no sabe dónde está ni qué está haciendo la mayoría del tiempo, la audiencia debe sentirse igual hasta el final. Esa es la razón por la que el cuerpo de Leonard está lleno de tatuajes, constantemente anota palabras clave en su piel en un intento de acordarse de los hechos a los que hacen referencia.
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El plotwist llega al final. Leonard descubre la verdadera identidad del único hombre en quien podía confiar, Teddy, quien supuestamente lo estaba ayudando a rastrear al asesino de su esposa. La verdad es que Teddy era uno de los policías asignados al caso del asesinato. Ayudó a Leonard a rastrear al culpable, al cual mató, pero como la memoria de Leonard se reinicia cada quince minutos, su deseo de venganza nunca podía ser saciado. Desde entonces lo ha estado usando como su sicario personal, dándole pistas falsas para que asesinara a cualquier hombre que Teddy señalara como sospechoso.
Es maravilloso ver cómo las dos narrativas convergen al final para dejarnos boquiabiertos. Al mismo tiempo se implica que Leonard se ha inventado una nueva identidad para lidiar con la verdad de que fue él mismo quien mató a su esposa, producto de su memoria defectuosa. Como el narrador no es confiable al final no sabemos nada, los plotwists nos meten en la psicología del personaje principal.
Fight Club

Cuando pienso en plotwists, Fight Club me viene a la mente de inmediato. Desde su estreno, la revelación de que el protagonista ha estado alucinando a otro personaje se ha reproducido miles de veces, pero ninguna ha logrado recrear el shock que sentimos cuando se revela que Tyler Durden es solo una proyección del personaje principal.
Durante toda la película vemos como el narrador admira a Tyler. Él es todo lo que el protagonista desearía ser: rebelde, despreocupado, confiado, masculino, atractivo, dice mucho sobre el personaje principal que este demente sea su modelo a seguir. Llega un momento en que la admiración de transforma en preocupación, cuando Durden se convierte en líder de un grupo terrorista. El sentido común del personaje de Edward Norton por fin despierta. El personaje de Brad Pitt de repente desaparece, por lo que el protagonista comienza a volar por todos los Estados Unidos en su búsqueda.
Su mundo se pone de cabeza cuando comprende que todo este tiempo se ha estado buscando a sí mismo (suena cliché pero sí resulta profundo). Había estado alternando personalidades, organizando células terroristas por doquier. Sus seguidores no parecen comprender cuando el narrador les dice que anda buscando a Tyler Durden. Le dicen: "Señor, usted es Tyler Durden".
Así es como de repente todo tiene sentido. Cada pieza del rompecabezas encaja con la otra. Experimentamos una placentera revelación cuando comprendemos que Tyler Durden es solo otro lado del protagonista. Y es emocionante ver cómo David Fincher ilustra el acto de un hombre luchando consigo mismo. Psicología proyectada en una pantalla.
The Planet of the Apes

De todos los plotwists de esta apasionante lista, este es el más icónico de todos. Ya que es un ejemplo perfecto del poder de los giros de trama. The Planet of the Apes es una película buena antes de la revelación, que ocurre justo al final. Luego de ella es convertida en un excelente clásico del cine mundial.
Cuenta la historia de tres astronautas que se quedan varados en un planeta remoto, luego de viajar en animación suspendida por más de dos mil años. Al explorar se dan cuenta de que en ese mundo los simios están en el tope de la cadena alimenticia, mientras que los humanos son esclavizados por ellos y no poseen la habilidad de hablar. El protagonista, interpretado por Charlton Heston, es juzgado por representar una abominación, ya que es un ser humano con el don de la palabra, lo cual es imposible según el canon religioso de los simios. Más tarde logra escapar, acompañado por la mujer con la que compartió celda.
Feliz por haber escapado de una vida de esclavitud o incluso a la ejecución, el protagonista cabalga tranquilamente por la playa junto con su mujer, hasta que ve algo horroroso. Reconoce un monumento de su planeta, la Estatua de la Libertad se encuentra medio enterrada frente a él. En ese momento lo comprende todo: él y sus compañeros no llegaron a ningún sitio, algún fallo técnico los llevó al mismo lugar de donde habían partido, solo que miles de años después. Su esperanza de volver a la Tierra queda destruída, ya se encuentra en ella y su civilización es historia.
Este magnífico giro le da un nuevo significado a todo lo que habíamos visto, ya que implica un apocalipsis. La civilización avanzada que envió a esos tres astronautas a explorar el espacio exterior fue arrasada por algo, lo que le permitió a los simios evolucionar y convertirse en la especie dominante. El personaje de Charlton Heston se mostraba alegre al principio. Porque nunca había sentido mucho afecto por el planeta Tierra y sus habitantes, deseaba encontrar algo mejor en algún lugar de la galaxia. De un momento a otro pensó que había alcanzado su sueño, solo para comprender el verdadero horror de lo que había sucedido.
Oldboy

Cuando alguien recomienda la obra maestra, la película más icónica de todo el cine coreano, Oldboy, suele añadir una advertencia: "Tienes que saber que es muy perturbadora". Esto se debe a su impactante plotwist. Tan retorcido que muchas personas sienten nauseas al recordarlo.
Oldboy cuenta la historia de Oh Dae-su, un hombre terrible que es secuestrado y obligado a vivir encerrado en un motel durante quince tortuosos años, solo para ser liberado sin ninguna explicación. El deseo de venganza corre por sus venas, pero no sabe hacia donde dirigirlo. La historia nos enreda la menta por hora y media, hasta que por fin se revela la última perversión. El villano encerró al personaje principal para castigarlo por haber iniciado un rumor que resultaba ser verdad: que él tenía relaciones sexuales con su hermana. La verguenza llevo a dicha muchacha a tomar su propia vida. No contento con ese primer castigo, manipuló los acontecimientos para que el protagonista terminara teniendo sexo con su propia hija, solo que sin saberlo.
La revelación resulta tan horrorosa para Oh Dae-su que le implora al villano que no se lo cuente a su hija, en un acto patético en donde corta su propia lengua con unas tijeras. Al final él mismo logra olvidarlo, a través de la hipnosis.
La atmósfera de Oldboy es muy singular. Te sumerge en un mundo cruel, en el que castigar personas a través de encerrarlas por años en un hotel es un negocio lucrativo. En el que la sed de venganza es el sentimiento más fuerte que existe. Y en el que la violencia brutal es la respuesta a cualquier problema. Al final, el protagonista, con su inteligencia detectivesca y su don para la violencia, no puede evitar caer en la trampa más grotesca jamás inventada.
Psycho

Psycho es considerada una película revolucionaria, ya que introdujo varios conceptos inauditos para 1960. La combinación de escenas de una violencia implícita pero de alguna manera visceral, junto con tonos sexuales considerados pornográficos para la época, causó un frenesí tan poderoso en las salas de cine que algunas personas salían corriendo mientras otras se desmayaban en un ambiente lleno de gritos y risas. La cosa llegó a tal extremo en un cine de Nueva York que los encargados llamaron a la policía, otros pedían que la película fuera censurada. Fue prohibida en varios países, incluyendo Irlanda, mientras que en Gran Bretaña varias escenas tuvieron que ser sustraídas del metraje.
Durante la famosa escena de la ducha, una anciana asesina a la que se suponía que era la protagonista. Algo totalmente inaudito, ya que se supone que el personaje principal siempre llega vivo hasta el final de la película. Esto impactó profundamente a las audiencias. Todos esperaban que la mujer abriera los ojos, sobreviviendo a pesar de haber sido apuñalada. Pero no, en verdad murió justo a la mitad del filme.
Luego llega el segundo giro en la trama, el responsable por los asesinatos no era ninguna anciana, sino su hijo vestido de mujer. Resulta que Norman Bates había asesinado a su madre y a su amante. Incapaz de cargar con la culpa preservó el cadaver de su madre, pretendiendo que seguía viva. Su personalidad se fragmentó, alternando entre la suya y la de su difunta madre. Cada vez que se siente atraído por una mujer, su "madre" despierta dentro de él y lo lleva a asesinar al objeto de su deseo.
Este par de plotwists destrozaron emocionalmente a los espectadores que vieron Psycho en 1960. Ya fue un shock ver como la protagonista es asesinada de manera horrible. El asesino se deshace del cadáver, el dinero (que hasta ese momento había sido el factor determinante de la película) y el auto como si no fuera nada. El segundo impacto nace cuando se revelan los espeluznantes problemas mentales de Norman Bates. Por supuesto, el marketing de la película hacía énfasis en que la novela en la que se basó Psycho fue inspirada por una historia real. Sin duda una de las películas que más ha impactado a las audiencias incluso hasta el día de hoy.

