El mundo se divide en dos tipos de personas: las que aborrecen el pomelo y las que lo adoran. Lo cierto es que esta fruta tiene un sabor bastante más difícil de tolerar que el de otros cítricos, como la naranja o la mandarina. Sin embargo, hay personas que disfrutan mucho de su consumo, ya sea directamente, con algo de azúcar o exprimido. Pero lo cierto es que, más allá de su complicado sabor, la interacción del pomelo con los medicamentos es otro motivo por el que algunas personas deberían rechazar esta fruta.
Existe una larguísima lista de fármacos que no deberían tomarse junto al pomelo, ya sea entero o en forma de zumo. Esto se debe a que contiene sustancias que pueden afectar a cómo llegan a la sangre los medicamentos. En la mayoría de casos, provoca que pase una mayor cantidad, de modo que se produciría el mismo efecto que con una sobredosis. Con otros pocos medicamentos, en cambio, ocurre todo lo contrario. Se reduce la absorción de sus principios activos, por lo que no llegan a hacer efecto.
Por todo esto, es necesario conocer estas interacciones del pomelo con los medicamentos y tener en cuenta con cuáles no se debe mezclar. Generalmente, esto se avisa en el prospecto. A veces leemos la posología, para saber cómo tomar el fármaco, y ya está. Pero toda la información del prospecto es útil, por lo que debemos leerla entera. De cualquier modo, ante la duda, si tomamos regularmente un fármaco y nos gusta el sabor del pomelo deberíamos preguntar a nuestro médico o farmacéutico si es correcto mezclarlos. Por supuesto, quienes están en esa mitad de la población que odia esta fruta pueden seguir circulando. Para ellos no hay ningún problema.
¿A qué se debe la interacción del pomelo con los medicamentos?
Para que un fármaco pueda eliminarse de organismo primero debe metabolizarse. Es decir, las células lo descomponen y pasa a la sangre en una dosis adecuada para tratar la afección o síntoma en cuestión sin llegar a causar daños. Esas dosis se calculan previamente con los ensayos clínicos. Pero se calculan en condiciones normales y puede haber situaciones extraordinarias que las alteren.

Una de ellas es el consumo de pomelo, ya que esta fruta contiene sustancias que bloquean a la enzima CYP3A4. Esta es una proteína que participa en la descomposición de los medicamentos en el intestino delgado. Por lo tanto, si no puede descomponerlos, una mayor cantidad del fármaco se queda en la sangre, produciendo un efecto similar al de una sobredosis.
Por otro lado, hay una interacción del pomelo con los medicamentos que es totalmente opuesta. En unos pocos casos, puede también bloquear las proteínas transportadoras de drogas, que se encargan de llevar estos fármacos a las distintas células en las que ejercen su función. Si se quedan sin vehículo para su transporte, sus efectos no aumentan, sino que se disminuyen, por lo que el fármaco no funciona.
Cuidado si tomas estos fármacos

La lista de fármacos que interaccionan con el pomelo es muy extensa. Vamos a ver algunos de los ejemplos más relevantes, pero, ante la duda, lo mejor siempre será consultar con un profesional.
Uno de los primeros grupos en los que se produce esa interacción del pomelo con los medicamentos es el de las estatinas, que se utilizan para reducir los niveles de colesterol. Es especialmente delicado el caso de la simvastatina. Con la atorvastatina los efectos solo se producen cuando se consumen grandes cantidades de pomelo. De cualquier modo, siempre será mejor prevenir que curar, por lo que lo idóneo es no tomarlo.
Por otro lado, los bloqueadores de canales de calcio también interaccionan con el pomelo. Se trata de medicamentos que relajan los músculos de las paredes arteriales, por lo que se utilizan para tratar la hipertensión y las enfermedades coronarias.
Algunos de los bloqueadores de canales de calcio que no se deben mezclar con pomelo son la amlodipina, la lacidipina o el verapamil. El único aparentemente seguro es el diltiazem. Pero, de nuevo, ante la duda, habría que mirar el prospecto y consultar con un profesional.
Igualmente, hay que tener cuidado tanto con los anticoagulantes como los antiagregantes, empleados para prevenir coágulos. En el primer caso, es especialmente peligroso mezclar el pomelo con la warfarina. De los antiagregantes, nunca se debe mezclar con clopidogrel o ticagrelor. Con la aspirina sí se podría mezclar siempre que se tomen dosis bajas del fármaco. Pero, de nuevo, habría que tener cuidado. No todas las personas tienen los mismos niveles de CYP3A4, por lo que las dosis que son seguras para una personas pueden no serlo para otra.
También los inmunosupresores, como las ciclosporinas, con incompatibles con este cítrico. Y pasa lo mismo con la budesonida, empleada para tratar la enfermedad de Crohn.
En cuanto a la interacción del pomelo con los medicamentos en la que se reducen los efectos, es especialmente conocido el caso del antihistamínico fexofenadina, comercializado como Telfast o Allegra.
Otros ejemplos
Muchos citotóxicos usados en quimioterapia, así como algunos antibióticos, ansiolíticos o incluso sustitutos hormonales pueden interaccionar con el pomelo.
Si vamos a tomar cualquier medicamento de forma puntual, la mejor opción es no tomar pomelo esos días. En cambio, si se trata de un tratamiento que se alargue en el tiempo, habría que consultar adecuadamente si puede interaccionar con esta fruta.
No es el único cítrico
Aunque la más conocida es la interacción del pomelo con los medicamentos, otros cítricos pueden producir un efecto parecido. Es el caso de las naranjas de Sevilla, especialmente amargas, que a menudo se usan para preparar mermelada, y del tangelo, una fruta resultante del cruce entre mandarina y pomelo.
Por lo tanto, si eres de las personas que disfrutan del peculiar sabor del pomelo, no te preocupes si no tomas ningún fármaco, pues es una fruta de lo más sana. Pero si te medicas por algún motivo, asegúrate antes de seguir consumiéndolo.
