Si existen algoritmos de inteligencia artificial capaces de detectar enfermedades respiratorias a partir de la tos, ¿por qué no hacer lo mismo con las infecciones intestinales? Lógicamente, no sería la tos lo que habría que grabar, sino las defecaciones. Vamos, que habría que instalar una grabadora en el baño para distinguir entre diarrea y una consistencia normal. Todo esto puede parecer broma, pero en realidad es el propósito de una investigación del Instituto de Tecnología de Georgia, que se acaba de presentar en la 183ª Reunión de la Sociedad Acústica de América.

Concretamente, el objetivo de estos científicos es detectar enfermedades como el cólera. Se trata de una enfermedad habitual en lugares en los que las condiciones de saneamiento del agua son deficientes. Puede ocurrir por tratarse de zonas con pocos recursos económicos o en las que ha tenido lugar recientemente algún desastre natural.

Gracias a este algoritmo de inteligencia artificial, los autores del estudio creen que se podrían rastrear estas zonas para detectar los brotes antes de que lleguen a convertirse en un problema grave de salud pública. Y es que no es una simple diarrea. Se trata de una enfermedad que puede llegar a ser muy grave, incluso mortal, sobre todo por ocurrir precisamente en lugares en los que el acceso a fármacos adecuados es más complicado. A falta de medicamentos, cortar los brotes de raíz es algo vital. 

¿Qué es el cólera?

El cólera es una enfermedad intestinal transmitida por la bacteria Vibrio cholerae. Se transmite principalmente por el consumo de agua no potable o alimentos contaminados con materia fecal. 

Su síntoma principal es una diarrea muy acuosa, que causa rápidamente la deshidratación de las personas afectadas. Por eso, en lugares con difícil acceso a los antibióticos, que son precisamente los más afectados, la mortalidad puede llegar a ser muy alta.

Detectar la diarrea mediante inteligencia artificial

Los autores de esta nueva investigación han propuesto el uso de un algoritmo de inteligencia artificial capaz de detectar un posible brote de cólera mediante el reconocimiento de los diferentes tipos de deposiciones.

Para ello, el primer paso es colocar una grabadora que capta el sonido de una forma no invasiva para los usuarios. Después, dichos sonidos se transforman en imágenes a través de una técnica conocida como espectrograma. Esto permite captar patrones asociados a los diferentes tipos de deposiciones. Por ejemplo, el sonido de la orina es más continuo, mientras que el de las heces habitualmente es mucho más conciso. Sin embargo, cuando hay diarrea, este es más aleatorio y da lugar a unos patrones heterogéneos, pero reconocibles. 

Esos espectrogramas se pasan por un algoritmo de inteligencia artificial, que previamente fue capacitado por los investigadores con grabaciones de situaciones conocidas. Se utilizaron grabaciones con o sin ruido de fondo, para asegurar que el algoritmo pudiese quedarse concretamente con la información deseada.

Maia Gatlin

¿Para qué sirve todo esto?

El objetivo de estos investigadores es colocar su dispositivo en los baños de lugares en los que los problemas de saneamiento provocan brotes habituales de cólera. También en zonas en las que ha habido recientemente desastres naturales o que, por cualquier motivo, tengan una mayor propensión puntual. Así, podrían detectarse los lugares en los que empieza a aparecer un brote y cortarlo antes ni siquiera de que los pacientes empiecen a buscar ayuda.

Ese sería el objetivo principal. No obstante, estos científicos no descartan que en un futuro pudiese incluso añadirse a las funciones de cualquier smartphone, básicamente para controlar el tránsito intestinal de una forma de lo más curiosa. Eso sería un poco más innecesario, pues como usuarios podemos saber si tenemos diarrea o no, pero nos ahorraríamos tener que introducir los datos y el propio teléfono confeccionaría una gráfica de seguimiento. El futuro ya está aquí, hasta en la más escatológica de sus versiones. 

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