James Cameron está llevando a cabo una interesante y prolífica campaña de promoción para el estreno de Avatar 2: el sentido del agua. Lo que supone, además de algunos detalles de interés sobre la esperadísima secuela, una perspectiva más amplia sobre la expansión del universo central.  Entre ellos, la respuesta a una pregunta insistente: ¿Podría Avatar dar el salto a la televisión?

La respuesta es una negativa rotunda del director. Lo cual, además, deja claro sus ambiciones con respecto a la franquicia cinematográfica. En una reciente entrevista con The Hollywood Reporter, el cineasta descartó por completo la posibilidad una serie de televisión. Un punto en el que se ha especulado durante meses, pero que al final no parece ser del interés de Cameron. Según su perspectiva, una serie podría ser viable en diez años o un lapso de tiempo semejante. Pero, por ahora, no hay planes para nada semejante ni tiene el menor inclinación hacia el tema. 

Las declaraciones causaron sorpresa porque el universo de Avatar parece extenderse en docenas de direcciones distintas. Desde la forma en que Cameron planea explorar lugares nuevos de su franquicia, hasta todos los medios que permitirán un recorrido más profundo a través de Pandora. Las nuevas fronteras de la saga incluyen todo tipo de recursos novedosos para la exploración de la historia.

Por un lado, el pasado noviembre se publicaron las novelas gráficas Avatar: The High Ground y Avatar: Frontiers of Pandora. Ambos volúmenes analizarán el mundo imaginado por Cameron desde su fauna y flora. También, habrá un videojuego desarrollado por Ubisoft, que permitirá al jugador recorrer el universo cinematográfico a detalle.

No obstante, para Cameron, la televisión no es un espacio ideal para profundizar en su creación argumental más querida. Lo cual, además, deja en evidencia el nivel de compromiso del realizador con la solidez de su obra.

Una razón de peso para evitar la televisión

Avatar 2, Avatar: La forma del agua, Avatar 2: El sentido del agua

“El problema con estos personajes generados por computadora es que son tan costosos y laboriosos que realmente no funcionan para la televisión”, explicó James Cameron. “Ahora, podríamos regresar dentro de 10 años, con mucho aprendizaje profundo. Con varias lecciones sobre cómo lograr insertar el concepto en la televisión. Sin duda, podríamos llegar la TV. Sin embargo, no me interesa en este momento”, concluyó.

Se trata de una declaración que cierra el debate acerca de una posible visión para las plataformas de vídeo streaming o el cable del mundo de Avatar. Con la franquicia disfrutando de un apreciable revival y a punto de convertirse en un suceso cinematográfico mayor, la idea se debatió en foros especializados. Pero, al final, Cameron ha dejado claro que insistirá en la integridad visual y argumental de su trabajo, tal y como la imaginó desde su origen. 

Avatar y su poder cinematográfico

Por supuesto, las razones esgrimidas por Cameron para evitar que Avatar se convierta en un producto televisivo son comprensibles. Avatar se basa en gran medida en un sistema de CGI realista para dar vida a sus personajes. 

En específico, un mundo con una multitud de plantas y criaturas únicas que conforman un sistema ecológico realista. Uno de los puntos que convirtieron a Avatar en un triunfo de taquilla y de crítica del 2009, fue su experiencia inmersiva. Más allá del uso apropiado de la tecnología 3D, el nivel de detalle del ecosistema de Pandora deslumbró al público. 

Por lo que llevar esa visión sobre un universo de semejante magnitud a la pantalla chica tendría todo tipo de inconvenientes. Comenzando por el nivel de inversión que requeriría un proyecto semejante. Según trascendió, los costos de producción de Avatar 2: el sentido del agua superan los $400 millones de dólares. De hacerse un programa de televisión, que aspirara al nivel de detalle y pulcritud del resultado en el cine, lo más probable es que tendría que disponer de una cifra aún mayor. Al estar dividida en capítulos, aumentaría el costo a niveles extraordinarios. 

Por si eso no fuera suficiente, el argumento de Avatar requiere de la solidez de un guion hecho para el cine. Uno que permita analizar las complejas relaciones entre sus personajes con cuidado y, en particular, con un punto de vista novedoso. Algo que, quizá, podría perder su impacto en una producción serializada con el objetivo de contar una historia concreta a lo largo de una temporada. 

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