Con el permiso de toda la atención que Elon Musk ha atraído durante y tras su compra de Twitter, hablar de los verdaderos gigantes tecnológicos de nuestra era en su repaso a este año que toca a su fin supone hacer en clave de cambio, de desenamoramiento definitivo y de cierto peligro.

Cambio porque fenómenos como la Inteligencia Artificial son cada vez más presentes, con varias de ellas apostando fuerte (Microsoft es el inversor principal de OpenAI, creadores de ChatGPT o DALL-E) y otras que la miran con cierta lejanía (Apple, al menos, en las aplicaciones que nos han sorprendido este año).

También, por los que se han impuesto ellas mismas como reacción a sus propias dinámicas y la del mercado. Del salto con pinta de fallido de Facebook hacia el Metaverso y transformarse en Meta —aunque lo anunció en octubre de 2021, este año ha empezado a tocar tierra— o el traslado de parte de su producción de China a India de Apple.

Desenamoramiento por la pérdida total de esa aura que antaño parecían tener. El escándalo de Cambridge Analytica ya en 2018 empezó a dejar caer el manto de empresas que teníamos completamente ligadas a la innovación. Y no solo por el engaño de aquel caso. Google, Apple, Amazon o Microsoft han enfrentado a lo largo de este año diversos pleitos antimonopolio que han hecho ante la opinión pública más evidente su inmenso poder.

Y, por último, peligro. Todas las acciones de las grandes tecnológicas han caído este año a raíz del contexto económico. Los despidos de las que ya han realizado planes de ajuste han sido masivos, y también está por ver cómo sobrevuelan en 2023 los posibles problemas que puedan llegar.

Este es un repaso, a un 2022 no demasiado bueno para las Big Tech:

Cambios de modelo, enfrentamientos… y despidos

Meta es sin lugar a dudas la que ha salido más trastocada de este 2022. Su apuesta por el Metaverso no parece estar saliendo bien, y los ajusten llegaron hace unos meses con el despido de 11.000 de sus empleados, el 13% de su plantilla, cifra solo equiparable a la anunciada por Amazon (10.000), pero que solo supone el 1%.

El cambio en las políticas de privacidad de Apple ha afectado sobremanera al que era el modelo de negocio de la antigua Facebook, que parece estar intentando copar un nuevo mercado todavía no existente.

A Google y su empresa matriz, Alphabet, les fue mejor que a Meta en 2022, pero tampoco para tirar cohetes. Hay rumores de que Google también va a sufrir despidos en breve, empezando por X, su empresa de proyectos extraordinarios como Loon, que intentaba utilizar globos meteorológicos para transportar Internet a zonas remotas y se cerró en 2021.

El Pixelbook, el intento de Google de fabricar un Chromebook caro, se ha dejado de fabricar. Hay grandes recortes en el equipo de Google Assistant. Y Stadia, el servicio de juegos en la nube de Google, cerrará en unas semanas. 

Pero el mayor temor de Google en las últimas semanas ha sido la aparición de ChatGPT, la inteligencia artificial que, según algunas fuentes, ha activado cierto temor dentro de la compañía al verlo como un posible competidor a futuro.

Amazon, Apple o Microsoft: las mayores parecen las más protegidas

Y luego están Apple y Microsoft. Llevan más tiempo en el mercado y, por tanto, tienen más experiencia con las recesiones económicas, lo que podría explicar por qué a ambas les va mejor que a sus rivales. 

Microsoft, desde la llegada la frente de Nadella, parece gozar de buena salud y su inversión en OpenAI les augura también un buen posicionamiento en lo que pueda venir a futuro. La espera para ver si sale adelante o no su adquisición de Activision Blizzard es seguramente el gran hito de este año. Una decisión que, cuando se desatasque en 2023, marcará su camino y crecimiento en los próximos años.

Apple, en este contexto, si se le puede achacar algo frente a su solidez en la falta de innovación. Sus gafas de Realidad Aumentada siguen a la espera, y los mayores cambios de este año tienen que ver con su adaptación ante las críticas por sus comisiones en la Apple Store y los problemas o ajustes que pueda tener su cadena de suministro en la venta de productos. Problemas menores, podría decirse, frente a la incertidumbre de los demás.

Amazon, para cerrar las denominadas también GAFAM (ahora con Meta deberían ser las GAMAM😄), se enfrenta a una temporada de despidos especialmente expuesta si el consumo se ralentiza debido a la inflación y la posible crisis, pero la diversificación que ha llevado en los últimos años, con AWS al frente, parece otorgarle una buena base como empresa, aunque quizá no para sus trabajadores.

Así pues, no ha sido un gran año para las grandes empresas tecnológicas, como para casi ningún actor económico. Las palabras de moda que prometían ser el futuro del sector a principios de año, como Web3, metaverso o cripto, parecen haberse cuanto menos congelado. 

Eso sí, la llegada de la Inteligencia Artificial de forma abierta, y los muchos pleitos antimonopolio que han arrancado este 2022 prometen un 2023 movido.

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