Nothing desembarcó hace aproximadamente 18 meses con unos auriculares, los Ear (1), que supusieron toda una declaración de intenciones: una estética bastante llamativa, un producto honesto tanto en pretensiones como en precio y una estrategia de comunicación basada en gran expectación.

Esa misma filosofía se vio plasmada meses después en el Nothing Phone (1), un teléfono que, francamente, incluiría entre los que más me han gustado del 2022. Y ahora, la marca quiere llevar esa misma filosofía a un tercer producto: los Nothing Ear (Stick). 

Se trata de unos auriculares de botón –es decir, no entran en el pabellón auditivo– que ponen el foco en el diseño, como el resto de productos de Nothing, pero también tratan de ofrecer una buena experiencia de uso. Estos no reemplazan a los Nothing Ear (1), que, por cierto, han subido de precio en la tienda oficial de la marca. La idea, al igual que hace Apple con los AirPods, es ofrecer diferentes opciones a los consumidores: una in-ear, con cancelación de ruido activa y un precio algo superior; otra de botón, menos intrusiva en los oídos y con un precio más ajustado.

Y sí, existen personas a las que no les gustan los auriculares in-ear. Por cómo encajan con su oreja, por el uso que hacen de los mismos, etc. Yo no me incluiría en ese grupo. Siempre que pueda escogeré unos auriculares in-ear con cancelación de ruido. Más aún si tiene un modo transparencia o ambiente que me permite escuchar con naturalidad lo que sucede a mi alrededor cuando lo necesito. De esa forma, you get the best of both worlds, como diría Hannah Montana. Pero eso, insisto, es mi preferencia personal. Para gustos, colores. Y, como decía, existen personas que sí prefieren unos auriculares de botón menos intrusivos con el pabellón auditivo. Ese es el público al que quiere apelar Nothing con los Ear (Stick).

Un diseño icónico

El diseño es, sin duda, uno de los atributos diferenciales de los Nothing Ear (Stick). Muchos elementos son comunes con los Nothing Ear (1): transparencias, un “tallo” de líneas rectas… Lo que sí cambia es la parte del auricular que está en contacto con el oido. Lógico, en realidad. Los Ear (1) tienen que adaptarse a un diseño in-ear que implica el uso de almohadillas, mientras que los Ear (Stick) no.

Otro rasgo diferencial de los Nothing Ear (Stick) es el estuche. Nuevamente, la marca recurre a las transparencias para lograr esa estética tan icónica, pero, además, opta por un formato diferente al habitual: un cilindro. Este no aporta nada nuevo o mejor desde un punto de vista funcional –tampoco es peor que las alternativas a las que estamos acostumbrados–, pero sí logra algo importante: ser reconocibles y diferenciarse de lo que hacen la mayoría de marcas.

El mecanismo de apertura y cierre del estuche es bastante curioso. Se trata de una capa que rota para hacer coincidir –o no– una apertura que permite sacar los auriculares del interior. Y todos los detalles han sido cuidados: la rotación es fluida, los imanes dificultan la rotación cuando se alcanza alguna de las dos posiciones (abertura o cierre), el interior ha sido cuidado –a diferencia de en otros productos en los que no es visible–, etc. Gran trabajo en este sentido por parte de Nothing.

Nothing Ear (Stick)

¿Cómo se comportan en el día a día?

En lo que respecta al sonido, los Nothing Ear (Stick) ofrecen, en líneas generales, una grata experiencia en relación a otros auriculares de su mismo precio. Eso sí: parte de esa buena experiencia pasó por experimentar con la ecualización de los auriculares usando la aplicación Nothing X –que estrena nuevo nombre–. Los modos de ecualización por defecto no son malos en sí, pero sí que logré una experiencia superior tras unos minutos probando con diferentes pistas y ajustes.

Sobre la ecualización, una cosa positiva que a la vez es negativa, según cómo lo veas: solo tienes tres selectores de ajuste (altos, medios y bajos), a diferencia de otros auriculares que permiten modificar el comportamiento con más granularidad –como la aplicación Headphones Connect de Sony–. Es más sencilla de usar –mejor para los que tienen menos conocimientos–, pero estás más limitado a la hora de modificar el comportamiento de los auriculares. En cualquier caso, esto es un detalle menor.

En lo que respecta a comodidad, cero quejas. Una afirmación que no debería ser una sorpresa teniendo en cuenta lo bien que Nothing lo había hecho en este sentido con los Ear (1). No obstante, siempre es importante aclarar que la comodidad de unos auriculares es algo subjetivo, pues cada oreja tiene sus particularidades.

En los Nothing Ear (Stick), por otra parte, no tenemos cancelación de ruido activa, lo cual tiene sentido al ser un auricular de tipo abierto en lugar de uno in-ear. De nada sirve implementar un sistema que aminora ruidos usando micrófonos y algoritmos si el pabellón auditivo no está mínimamente sellado.

Lo que sí tenemos es un modo de baja latencia para cuando jugamos con los auriculares puestos, así como compatibilidad con el sistema Fast Pair de Google –que simplifica el enlace con dispositivos Android–. Funciona como se espera. También cumple con lo prometido el sistema de control por gestos implementado en los propios auriculares, que se puede personalizar, además, desde la aplicación.

Con lo que sí he tenido algún que otro problema es con la pausa automática al retirar los auriculares de la oreja. En alguna ocasión la reproducción no se ha pausado al retirarlos de mis orejas, como sí ocurre con otros auriculares. Si estás escuchando música no es un drama. Pero si estás, por ejemplo, oyendo un podcast, te obliga a tener que retroceder cuando reanudes la reproducción para escuchar ese fragmento.

La batería de los Nothing Ear (Stick), por otra parte, en ningún momento ha sido un problema. La marca promete siete horas de uso ininterrumpido y, en líneas generales, mi experiencia ha sido bastante cercana a esa cifra. Con el estuche, además, puedes obtener otras 22 horas de uso adicionales, según el fabricante. Más que suficiente incluso para viajes de larga distancia. Para recargarlos, además, tienes un puerto USB-C universal que simplifica el proceso.

Un detalle interesante de los Nothing Ear (Stick) es el sistema de voz clara que reduce ruidos externos. No diría que es milagroso, porque eso es imposible, pero sí que ayuda a mejorar la calidad de las llamadas. O de los audios de WhatsApp, que es algo más acorde a los tiempos en los que vivimos, quizá. Cumple con lo prometido.

Nothing Ear (Stick)

¿Merecen la pena los Nothing Ear (Stick)?

En líneas generales, los Nothing Ear (Stick) me han dejado un buen regusto. Quienes busquen unos auriculares con un gran diseño, de tipo abierto, con buena autonomía y un sonido acorde a su gama, encontrarán en este modelo una sólida propuesta.

Eso sí: siento que el mercado potencial de estos Nothing Ear (Stick), salvo una caída de precio notable en los meses siguientes, es limitado. Me explico:

  • Por precios similares tienes propuestas como los LinkBuds S de Sony –con peor diseño, pero tienen cancelación de ruido y la confianza de una marca icónica en este mercado como Sony–. Estos se encuentran en Amazon por 129 euros en el momento en el que escribo estas palabras.
  • Por otra parte, los Nothing Ear (1), pese a la subida de precio anunciada por la marca, se siguen vendiendo en tiendas como Amazon por menos de 100 euros. Es decir: son más baratos y, además, tienen cancelación de ruido activa.

El panorama, por lo tanto, se resume en lo siguiente: quien quiera los mejores auriculares dentro de ese rango de precios, encontrará en los Ear (1) o en los LinkBuds S una propuesta más completa e incluso más económica.

El único hueco que le queda a los Ear (Stick), teniendo en cuenta su precio de salida, es el de aquellas personas que, dispuestas a adentrarse en ese rango de precios, quieran sí o sí unos auriculares abiertos y valoren ese atractivo diseño que ponen sobre la mesa. Un hueco que, sinceramente, me da la impresión de que es bastante reducido.

La historia, eso sí, podría ser diferente en unos meses si el precio de estos auriculares empieza a caer como ocurrió con los Nothing Ear (1). En ese caso, dependiendo de cuán pronunciada sea la bajada, el mercado potencial podría ampliarse. Pero, por el momento, la situación es esta: un buen producto que, simplemente, está rodeado de propuestas –incluso de la misma marca– más llamativas.

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