Los anuncios relacionados con aplicaciones de apuestas y juegos de casino han durado menos de 48 horas dentro de la App Store debido a las críticas de los desarrolladores que mostraron su descontento.

Apple anunció esta semana que sería posible promocionar aplicaciones en la tienda dentro de las recomendaciones que se ofrecen en las páginas de descarga y descripción de cada app. El problema es que, rápidamente, todas ellas se han llenado de recomendaciones de juegos de casino, casas de apuestas o aplicaciones para adultos.

Desarrolladores como Marco Arment, responsable del popular reproductor de podcast Overcast, mostró su descontento porque se relacionaba su trabajo, aunque sea indirectamente, con prácticas que moralmente reprobaba.

El problema es que esta función ha sido lanzada sin demasiado filtro. ¿Buscas una aplicación de lectura o quieres descargar Disney+ para tu hijo? Toma, creo que te va a gustar esta aplicación de apuestas. En uno de los casos vistos en redes sociales, incluso se publicitaban aplicaciones relacionadas con apuestas en la página de producto de una app que, precisamente, pone el foco en lo opuesto.

Se trata de una situación que no convence a nadie. Menos aún cuando Apple ha sido habitualmente pulcra con la privacidad y experiencia de uso de sus clientes. Es uno de sus factores diferenciales. Y siempre lo han defendido.

De momento, Apple ha detenido, que no cesado, los anuncios de este tipo de categorías. Tendrán que limitar mejor en qué contexto es apropiado incluir anuncios a aplicaciones de apuestas, si es que existe tal contexto.

Apple

¿Por qué quieren ahora poner anuncios?

Que Apple, que tiene casi 50.000 millones de dólares disponibles en efectivo, tenga que recurrir a meter anuncios dentro de su tienda puede parecer molesto para los consumidores y desarrolladores. Pero el sector servicios es uno de los negocios más importantes de la compañía, y cada vez cobrará más relevancia porque el ciclo de renovación de los iPhone cada vez se alargará más, los sectores en los que Apple está presente empiezan a madurar y la situación económica internacional no invita a ser optimistas ni en el medio ni en el corto plazo. Incrementar los ingresos procedentes de servicios es una forma de suplir posibles caídas en otras divisiones o, simplemente, incrementar el crecimiento de la compañía.

La App Store, además, es un negocio muy lucrativo. Es la única tienda para iPhone y iPad, y de cualquier pago realizado en ella o dentro de las propias aplicaciones, Apple se lleva una comisión de entre el 15% y el 30%. Algo que compañías como Spotify, Netflix o Epic Games consideran abusivo y una práctica monopolística.

Originalmente, la App Store se diseño para que la experiencia de uso del iPhone nunca estuviese comprometida por aplicaciones malignas de spam o virus; era para proteger al consumidor. Ahora, indirectamente, esa filosofía la ha convertido en el negocio perfecto porque es la única puerta de entrada a uno de los mayores mercados digitales del mundo: los usuarios de iPhone y iPad. Apple controla quién entra, quién sale, lo que debe pagar cada uno y, ahora, hasta la publicidad dentro de ella.

La introducción del equipo de publicidad se anunció a principios de este año, y comenzó con anuncios relacionados sólo dentro de los campos de búsqueda. ¿En cuántos ingresos se ha traducido eso? Difícil saber. Lo que sí sabemos es que Apple ganó más de 68.000 millones de dólares gracias a la App Store, iCloud y resto de servicios durante 2021. División en la que también se agrupan los ingresos derivados de la publicidad.

Curiosamente, Apple ha empezado a adentrarse seriamente en el negocio de la publicidad poco después de afectar seriamente a algunos de sus rivales con las opciones de no rastreo implementadas en iOS, macOS y Safari, entre otros, las cuales dificultan la publicidad personalizada de empresas como Facebook. Casualidad no implica causalidad, eso sí.

Apple - App Store - Anuncios

La publicidad es un jardín complicado; Apple tiene el reto de entrar en él sin corromperse

Apple quiere entrar en el mercado de la publicidad porque tiene todos los recursos para hacerlo a su disposición y porque, también, es uno de los caminos a tomar posibles para seguir creciendo pese al pesimista panorama económico. Dispone de más de 1.800 millones de dispositivos en activo, así que la oportunidad de aumentar ingresos a través de la App Store no puede ser despreciada. En Wall Street probablemente estén felices con esta nueva vía de negocio, pero los límites de cómo y hasta dónde expandirlo han de ser muy estrictos si Apple no quiere dañar con esta nueva vía de negocio eso que ha cuidado durante años: la experiencia de sus clientes.

Lo más probable es que lo sucedido haya sido un descuido, no un acto de mala fe. Pero es importante recordar que Apple no es uno de esos fabricantes asiáticos que venden a perdida –o con un margen reducido– para luego intentar hacer negocio con la publicidad. Tampoco es un fabricantes de portátiles que vende casi a precio de coste e incluye apps preinstaladas a cambio de comisiones. Apple sí tiene un margen de beneficio notable en cada uno de los productos que vende –en parte, porque suelen posicionarse en gamas superiores–.

El consumidor, cuando se decanta por un producto de Apple, no sólo paga por tener una buena cámara o un buen diseño exterior, también lo hace porque valora la experiencia que le brinda el producto. Refinamiento, atención al detalle, privacidad, simplicidad, buen diseño... son algunos de los valores que la marca siempre ha defendido. Razones por las que, muchas personas, escogen un producto de Apple frente a otro.

Tim Cook con el logo de Apple detrás

Esa filosofía es incompatible con descuidos como el que hemos visto con los anuncios de casinos. Y, por suerte, Apple ha reaccionado rápido ante las críticas. No obstante, este descuido refleja el reto que supone introducir anuncios sin que afecte a los que han sido los pilares de la compañía durante años.

Cuando Jobs planteó la idea de la publicidad dentro de Apple fue bajo la premisa de que los anuncios fuesen relevantes y no molestos. Era su servicio iAd, que cayó en desuso desde el 2016. Y sí, se puede hacer buena publicidad. Al consumidor que busque una aplicación de podcast le puede agradar ver promocionada una que se adapte mejor a sus preferencias, pero siempre se sentirá molesto o engañado al ver anunciado algo irrelevante o que directamente vaya en contra de sus valores.

Pensar a corto plazo, Excel en mano, mirando cómo sube la cotización y los ingresos, puede arruinar en el futuro la reputación lograda durante años. Apple, por lo tanto, ha de ser muy cuidadosa para maximizar esos posibles ingresos sin trasgredir los límites no escritos que ponen los propios consumidores al utilizar sus productos. La avaricia puede romper el saco.

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