Cuando se realiza un viaje al espacio hay que elegir muy bien el equipaje. Los por si acaso que nos llevamos a la playa no tienen cabida cuando cada kilo cuenta. De hecho, solo un kilo supone una inversión de 54.000 dólares más a la hora de poner en marcha un transbordador. Sin embargo, en la Estación Espacial Internacional, Marte o la Luna no hay un bazar o un duty free en el que comprar los olvidos de última hora. Por eso, además de elegir bien qué llevar a bordo, es importante buscar formas de aprovechar los propios recursos del lugar al que se viaja para que los astronautas tengan todo lo que necesiten. Por ejemplo, el material que cubre el suelo de Marte, llamado regolito, podría tener aplicaciones muy interesantes.

Se ha observado que, mezclado con sangre u orina, podría usarse para fabricar ladrillos. Quizás andar pidiendo sangre continuamente a los astronautas fuese un poco incómodo, pero la orina se genera varias veces al día sin ningún tipo de esfuerzo. Y eso no es todo. Por sí solo, el regolito de Marte podría emplearse para hacer cerámica, aunque cuando esta se seca queda bastante frágil. Sin embargo, un equipo de científicos de la Universidad del Estado de Washington ha descubierto que, mezclado con una aleación de titanio, esa cerámica de regolito se convierte en un material extremadamente resistente.

Además, se puede introducir en una impresora 3D para fabricar todo tipo de objetos. De momento se ha practicado con una simulación de regolito de Marte; pero, llegado el momento, podría ser igualmente eficaz con el de verdad.

Alfarería con el regolito de Marte

Los primeros intentos de obtener arcilla con regolito de Marte no han sido precisamente exitosos. Se agrieta con mucha facilidad, por lo que no es útil para fabricar recipientes o piezas que vayan a estar sometidas a mucho estrés. Sin embargo, sí que puede usarse como recubrimiento para evitar la oxidación o incluso como protector frente a la radiación. 

No obstante, si un 5% de ese regolito se mezcla con una aleación de titanio, aluminio y vanadio previamente fundida a 2.000 °C, el material que se obtiene es totalmente diferente. El resultado no burbujea ni se agrieta como la cerámica. Esa es una gran ventaja; pero es que, además, se obtiene un material ligero, a la vez que duro y resistente. 

Según han explicado los responsables de la investigación en un estudio, publicado en International Journal of Applied Ceramic Technology, esta mezcla se utilizó para fabricar piezas de diferentes formas y tamaños mediante impresión en 3D. Así, podrían construirse todo tipo de objetos, desde herramientas hasta piezas para los cohetes. 

El resultado es estas primeras pruebas fue muy bueno, aunque hay un pequeño inconveniente que es imposible pasar por alto: solo es un 5% de regolito. El resto de materiales habría que llevarlos igualmente desde la Tierra. De todos modos, es un gran avance y estos científicos no descartan que en el futuro se pueda mejorar para usar otros materiales que igualmente se puedan conseguir en Marte.

Al fin y al cabo, aún quedan muchos años para viajar al planeta rojo. En la lista de hitos por lograr de la carrera espacial está mucho antes volver a la Luna. Y el primer paso para lograrlo se ha puesto un poco peliagudo. Hay que tomarlo con calma, así que aún tenemos tiempo de sobra para buscar formas de optimizarlo con una mayor proporción de recursos marcianos.

Deja un comentario

Deja tu comentario