En mayo de 2020, Intel salió de compras. Y se fue a Israel. Concretamente a por una tecnológica que valía mucho por lo que hacía, y sigue haciendo, pero también por lo que sabía. Moovit, la app de movilidad urbana presenta en prácticamente todo el globo, era una mina de datos. Con 6.000 millones de datos anónimos, tiene el repositorio de movilidad más grande del planeta. Uno que añade información de empresas públicas, privadas, operadores o compañías de movilidad compartida.

Ya en 2017, Intel también se hacía con otra tecnológica con sede en Israel. Mobileye, dedicada a crear coches autónomos y hacer más inteligentes a los viejos modelos, pasaba a forma parte de compañía norteamericana. Querían entrar de lleno en la carrera por el coche autónomo que, ya por entonces, estaba y sigue liderando Elon Musk con Tesla.

Con la compra de Moovit se adelantó que ambas compañías crearían sinergias. Un punto en común para llevar a Intel al siguiente nivel. Lo que no estaba claro era cómo lo iban a hacer. Ahora, ya se tienen los primeros pasos. Moovit, aprovechando su conocimiento de la movilidad urbana de sus más de 3.500 ciudades en agenda, se convertirá en la cara visible de los coches autónomos de Mobileye.

Los llamados robotaxis, que quieren poner en fase piloto en Israel en 2023, usarán el software de Moovit, a través de MoovitAV para su gestión y solicitud. Además, estos también se integrarán con la oferta pública y privada de transporte que ya está disponible en la app de movilidad. Con esto, y a través de su conocimiento de los datos, quieren mejorar la gestión del transporte en las ciudades. ¿Para el resto de ciudades? Según nos explica Yovav Meydad, CMO de Moovit, se irán anunciando próximas localizaciones en el futuro.

Moovit quiere monetizar con anuncios

La creación de su propio sistema de Robotaxi, en conjunto con Mobileye, abre una nueva vía de monetización para la tecnológica filial de Intel. Con todo, también están trabajando en otra de las grandes vías para generar ingresos a su negocio de los datos. Y es un camino lógico. La compañía primero creó un ecosistema, ahora quiere rentabilizarlo.

Partiendo de una base de datos nutrida y de la que conocen sus usos y costumbres, Moovit está preparando un modelo de anuncios y patrocinio. Con algunos comercios y establecimientos, la compañía quiere que estos aparezcan en el mapa de trayectos para los usuarios. De esta forma, si buscan cualquier lugar, estos no tendrán que irse a otras aplicaciones.

Sería, a grandes rasgos, una suerte de Google Maps pero con apariciones pagadas. Lógicamente, con menos apariciones que su competencia más directa. Ponen el ejemplo, en este caso, de un McDonald's o una cafetería que pueda estar en un punto estratégico para el usuario.

Con todo, y como asegura Meydad, aún tienen que trabajar en aumentar su base de usuarios y hacerla crecer para asegurar su vía de crecimiento y monetización a futuro. También están en proceso de contactar con los potenciales socios que, en un tiempo, aparezcan en la plataforma.

El problema del transporte público

Moovit ha crecido desde que llegó el Covid. Si la caída de confinamiento, la misma que afectó a la totalidad de la actividad internacional, fue acusada, ahora afirman que están registrando cifras récord. Y es que, en este caso, se han juntado varias coyunturas.

Por un lado, Moovit buscó formas de adaptarse a la realidad del momento. Con la necesidad de mantener una distancia interpersonal, la aplicación añadió información del aforo en los diferentes medios de transporte. Esto hizo que el uso de la aplicación aumentase. Ahora, con el incremento del precio de los combustibles, "mucha gente que conducía ahora se ha volcado en el transporte público", explican.

Sin embargo, ha sido la inclusión del pago de tickets para el transporte público lo que más ha mejorado los datos de la compañía. En Holanda, Israel y varias ciudades de Estados Unidos, Moovit añadió la opción de compra dentro de la aplicación durante la pandemia. Era el momento perfecto para un mundo que no quería tocar nada ni interactuar con intercambios de dinero con nadie. Era fácil en esos casos. Los sistemas integrados y unificados de esas regiones en el caso de transporte público aseguraron una transición rápida. Con un software preparado para la coyuntura, Moovit no tuvo que luchar mucho con ninguna de las partes.

En España, este proceso va lento. Aseguran que están en conversaciones con las administraciones locales para ayudar en cualquier cambio. Pero, explican, muchas no están el momento de poder integrar ese tipo de servicios a terceros. Si ocurre en el futuro, añade, "estarán encantados de estar en esa fase". Aseguran, en cualquier caso, que pese a todo, el buen estado de los datos abiertos del país ha ayudado a que se pueda tener información actualizada. En muchos otros países esto aún es un sueño. Para el siguiente paso, sin embargo, aún tienen que pegarse con todos los niveles de administraciones locales. Algo que, a día de hoy, sigue siendo una tarea titánica.

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