En La saga de los Hammer: escándalo y perversión, que ya puedes ver en HBO Max, la pregunta latente parece obvia. ¿Qué ocurrió para que Armie Hammer pasara de ser una estrella con un futuro brillante a un paria? No solamente se cuestiona el punto desde lo directo, sino también a través de sus implicaciones. El acoso, abuso y violencia en Hollywood se analizan — o se intenta hacerlo— en una perspectiva concreta. ¿Es el estrellato el lugar ideal para satisfacer los más peligrosos comportamientos? 

De hecho, la hipótesis que plantea el argumento en sus primeras secuencias es inevitable, ¿la industria del cine es un panorama ideal para la manipulación del poder?; ¿fue el actor de La saga de los Hammer: escándalo y perversión otro de los tantos depredadores sexuales amparados por el dinero, la celebridad y sus beneficios?

Se trata de un contexto complicado e incómodo que toda la circunstancia que rodea a Hammer podría demostrar. El retrato que se intenta mostrar del mundo de las celebridades es inquietante por el hecho de ser un territorio desconocido. Uno con sus propias reglas y límites, casi todos perniciosos y, en la peor de las circunstancias, peligrosos. 

La saga de los Hammer: escándalo y perversión

La docurserie enfoca todo su peso argumental en el escándalo y en los detalles morbosos que rodearon al actor como individuo. Particularmente, en el hecho de que la familia Hammer tiene una alargada sombra de sucesos criminales a cuestas. Con la clara intención de asombrar e incomodar, el segundo y tercer episodio narran la caída en desgracia del ídolo. También, la forma en que el comportamiento del actor es parte de lo que parece ser una tradición entre sus parientes.

Puntuación: 3 de 5.

La saga de los Hammer: escándalo y perversión, Hollywood desde la oscuridad

Al menos en su primer episodio, La saga de los Hammer: escándalo y perversión plantea lo ocurrido a partir de esa aproximación. Pero pronto pierde el pulso y el interés de la narrativa se traslada a contar lo que rodea a un caso perturbador que, aún, sigue sin ser del todo claro. Hammer, acusado de acoso y retorcidas prácticas sexuales no consentidas, emerge entre los testimonios como un monstruo implacable. Uno capaz de incluso insinuar, disfrutar con placer sexual del canibalismo y llegar a límites grotescos amparado bajo el brillo de su relevancia pública. Pero La saga de los Hammer: escándalo y perversión no explora lo que rodea a Hammer o las circunstancias de sus víctimas.

En realidad, La saga de los Hammer: escándalo y perversión enfoca todo su peso argumental en el escándalo y en los detalles morbosos que rodearon al actor como individuo. Particularmente, en el hecho de que la familia Hammer tiene una alargada sombra de sucesos criminales a cuestas. Con la clara intención de asombrar e incomodar, el segundo y tercer episodio narran la caída en desgracia del ídolo. También, la forma en que el comportamiento del actor es parte de lo que parece ser una tradición entre sus parientes. 

Para La saga de los Hammer: escándalo y perversión, la controversia que rodea a Hammer no es otra cosa que una nueva dimensión de un tipo de violencia heredada. Un elemento en particular que el programa explota, aunque tenga poca o ninguna relación con el caso central como circunstancia independiente. La decisión narrativa convierte a la docuserie en un relato lleno de momentos escandalosos y amarillistas sin mayor profundidad.

La saga de los Hammer: escándalo y perversión

El peso de una herencia histórica en medio de la polémica 

Para La saga de los Hammer: escándalo y perversión es importante dejar claro que el actor es un criminal que estaba predestinado a serlo. Como bisnieto de Armand Hammer, director de Occidental Petroleum y protagonista de su propio relato de violencia, la docuserie muestra sus excesos como un legado forzoso.

El argumento deja entrever que Hammer es la consecuencia de una familia en que el escándalo es parte de su dinámica interna. Peor aún, que lleva a cuestas un estigma que, tarde o temprano, se manifestará en escándalo.

Pero los directores Elli Hakami y Julian P. Hobbs plantean una óptica desordenada y poco rigurosa sobre un delito concreto. En otras palabras, lo referente a Armie Hammer como acosador y abusador queda relegado a un segundo plano en favor del escándalo. Por sorprendente que parezca, el dúo de realizadores omite pruebas documentales en beneficio de un relato casi improvisado. 

Armie Hammer en el centro de un huracán de violencia y escándalo

Desde el hecho de utilizar contenido de redes sociales como el del TikTok de The Zen Blonde como pruebas, hasta su mirada superficial sobre las acusaciones. Es esa incapacidad para narrar lo acontecido con Hammer de manera comprensible, o al menos ordenada, lo que debilita la premisa. 

En específico, para su ambición de detallar un caso que podría ser un símbolo de la oscuridad detrás de la fama. Pero el hilo conductor se distorsiona a medida que cuenta la violencia y maltrato dentro de la familia Hammer.

Todo en medio de insinuaciones sobre lo que esas circunstancias pudieron provocar en el actor. ¿Se trata de una víctima que, a su vez, se hizo un agresor? La paradoja se sugiere; aun así, jamás se deja claro lo que podría probar una situación semejante. 

Mucho menos cuando todas las entrevistas, testimonios y declaraciones se encuentran en un terreno de blanda especulación. En La saga de los Hammer: escándalo y perversión constantemente se cuestiona el núcleo mismo de su verosimilitud. Quizás, su mayor y más preocupante fallo.

La saga de los Hammer: escándalo y perversión, una mirada incompleta a la violencia 

Para su último capítulo, es evidente que la docuserie falló en reflexionar sobre la violencia a través de un caso de envergadura y relevancia mundial. Uno de los puntos que intenta abarcar sin lograrlo y que abandona por insistir en las repercusiones polémicas de lo ocurrido alrededor de Hammer. 

Entre pequeños fragmentos de noticias y la consternación pública por la posibilidad de que el actor fuera un depredador sexual, el sentido La saga de los Hammer: escándalo y perversión se diluye. Más importante para el argumento del programa parece ser la profundidad del escándalo. La gran conversación en redes sociales convertida en casa de resonancia de un hecho de considerable gravedad. 

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Los directores no logran construir una versión para responder a su mayor incógnita. ¿Fue la fama el detonante del comportamiento de Hammer? ¿O en realidad se trató de algo más elaborado? Con el rostro del actor en primer plano, el otrora “chico dorado” y después una sombra vergonzosa en Hollywod, la cuestión queda sin respuesta. Un espacio en blanco que convierte a La saga de los Hammer: escándalo y perversión en un intento fallido de algo mayor. 

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