Durante la ceremonia de premiación como Disney Legend, Chris Montan se permitió bromear: “¿alguien recuerda algún tema de Paramount?”, dijo a los presentes en el teatro y a los cientos de espectadores que seguían el evento a través de su página oficial. El chiste quedó como una muestra de su humor. Quizá en las distancias cortas sea alguien sarcástico. Pero, también, fue el resumen de una tradición dentro de The Walt Disney Company: hacer canciones memorables.

Durante buena parte de los últimos treinta años, uno de los nombres clave de la compañía en ese apartado ha sido Chris Montan. Su reconocimiento como Leyenda Disney se explica desde ahí, al liderar distintos equipos de producción musical que derivaron en temas icónicos y bandas sonoras inolvidables. Sin embargo, el premio sugiere algo más: es la celebración de una escuela, de una manera de componer canciones y del tratamiento de los acordes y melodías que acompañan a las historias en la gran pantalla. 

Cuando se piensa en películas preferidas, lo normal es que salgan títulos en cualquier dirección. En el caso de The Walt Disney Company, en el apartado de películas animadas, puede que esa búsqueda sea aún más específica: al evocar el nombre de una producción –acá es cuando surge la particularidad– esa memoria puede estar acompañada por una serie de melodías. Más de uno se ha preguntado “¿y si hacemos un muñeco?”.

Por eso la broma de Chris Montan en relación con Paramount tiene mucho de graciosa, sí, pero también de cierta. Parte de la memoria colectiva recuerda a Disney por su música. En esa área, el expresidente de Walt Disney Music ha sido una de las caras más visibles y con mayor responsabilidad en la supervisión de proyectos.

La historia de Chris Montan

Su relación con Disney comenzó en 1984, componiendo distintos temas y trabajando junto con otras personas en el apartado musical. Desde entonces, fue escalando posiciones hasta ocupar el cargo de vicepresidente sénior de música y, a partir de 1995, establecer un acuerdo de exclusividad con la empresa. Era un contexto en el que la industria de la música se movía hacia distintas direcciones, con géneros que parecían estar muriendo mientras otros pisaban con fuerza y distorsión. Chris Montan, quien llevaba alrededor de diez años componiendo música y trabajando en algunas discográficas por su cuenta, no encontró espacio en ese ambiente.

Chris Montan, hombre clave de Disney

Entonces, pensó en la posibilidad de acercarse a The Walt Disney Company, en la que se estaba trabajando en álbumes de personajes y películas. Lo que no imaginó Chris Montan cuando se interesó en este tipo de proyectos es que la persona encargada de esa área para el momento, a mediados de los ochenta, dejaría su cargo y daría paso a una especie de refundación del sector, con Montan como uno de los involucrados en ese proceso.

Esa coincidencia, como recordó en The Sountrack Show, fue el comienzo de una nueva era en la que él asumió responsabilidad inmediata como compositor mientras el departamento se rearmaba. Esas tareas no resultaron tan complejas como el hecho de comprender la dinámica del negocio y qué deseaban los ejecutivos. Pese a cualquier posible pulso con la cabecera de la compañía, natural en ambientes creativos, Chris Montan es uno de sus nombres clave.

Las producciones musicales de Chris Montan 

  • La sirenita (1989)
  • El rey león (1994)
  • Pocahontas (1995)
  • Toy Story (1996)
  • Jim y el durazno gigante (1996)
  • El jorobado de Notre Dame (1997)
  • Hércules (1998)
  • Mulán (1998)
  • Bichos (1999)
  • Tarzan (1999)
  • Toy Story 2 (2000)
  • Dinosaurios (como productor ejecutivo) (2000)
  • El emperador y sus locuras (2006)
  • La familia del futuro (2007)
  • Ratatouille (2007)
  • Encantada (2008)
  • WALL-E (2008)
  • Up (2009)

Estas, junto con una extensa lista de producciones, dentro de las que se encuentran clásicos contemporáneos como Frozen, Del revés (Inside Out) y Moana. Parte del método de trabajo de Chris Montan consistió en entender el concepto de la producción para avanzar sobre él. Lo que para el espectador puede ser solo una canción, para él fue un fragmento de una obra de mayores proporciones.

Disney y la lectura del contexto

Durante los años 90, desde el punto de vista de Chris Montan, la industria no estaba teniendo en cuenta a los musicales. Se desarrollaban otro tipo de historias mediante géneros diversos. Apoyarse en la música como un medio a través del cual contar un relato se volvió relevante para Walt Disney. En palabras del productor, “nadie en Hollywood estaba pensando en ellos. Los habían olvidado desde los sesenta. Parecían anticuados y artificiales”.

Chris Montan y Frozen

¿Qué cambió? Según Montan en el podcast mencionado, fue clave la influencia de agrupaciones como The Beatles, que poco a poco cambiaron el imaginario colectivo. Las melodías y temáticas fueron refrescándose de forma progresiva. Entonces, hubo una serie de creativos que tenían, en palabras de Montan, “el conocimiento del pasado con el lenguaje del presente”. Fue posible hacer una suerte de actualización del género junto con adaptaciones de historias sacadas de diversos relatos mitológicos o literarios. 

La influencia pop de la música en la época, los 70, 80 y 90, fue impregnando imaginarios. Esos que luego se verían reflejados en distintas producciones. Algo que The Walt Disney Company explotó como ninguna otra compañía, de la mano de Chris Montan a través del tiempo. El resumen de premios alcanzados por la empresa a partir de su trabajo es el siguiente, de acuerdo con World Soundtrack Awards:

"(Chris Montan) ha sido nominado a múltiples premios Grammy® y ganó el premio a la Mejor Grabación del Reparto Original por Aida y la Mejor Banda Sonora Compilada para Medios Visuales por Frozen. Bajo su dirección, Walt Disney Studios obtuvo 42 nominaciones a los Musical Academy Award sin precedentes y 16 premios de la Academia en las categorías 'Mejor canción', 'Mejor partitura' y 'Mejor musical'".

El valor emotivo de Disney

A través de sus musicales, Disney no solo ha logrado éxitos de taquilla o adaptaciones mediante los cuales viejos mitos e historias son representadas a nuevas generaciones. En esa enorme serie de producciones animadas, y sus canciones, hay una suerte de refugio personal en el que cada uno encontrará una capa de su vida, mediante la cual conecta por las melodías de uno u otro tema. 

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Eso hace que esos relatos perduren más allá del tiempo en el que se produjo el visionado. La emotividad que cada uno tiene puede que se mantenga en el tiempo, que esté reposando en algún lugar de la memoria hasta activarse con alguna canción o la estética de esas películas. “¿Quién inventó a los gladiadores? ¡Hércules!” o “¡Vencer! Debemos ser cual veloz torrente, ¡Vencer!” pueden ser frases que evoquen algo más que el título de una película. Es la magia del cine, ese campo en el que durante muchos años Chris Montan fue una de las figuras más relevantes y en el que aún permanece asesorando algunos proyectos.

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  1. El de Toy Story 1 y 2 (también las 3 y 4) es Randy Newman, responsable tanto de las canciones como de la banda sonora incidental.