Hace apenas unos días, un cohete chino se acercó de vuelta a la Tierra sin ningún tipo de control. Hasta el último momento no se supo dónde caería; aunque, por suerte, fue en el mar, por lo que no hubo que lamentar daños. Aprovechando la ocasión, se volvió a poner sobre la mesa el debate de la devolución a nuestro planeta de los restos de basura espacial. Lo más seguro es hacer reentradas controladas, eso está claro. Pero incluso en esos casos pueda haber incidentes. Y si no que se lo digan a los granjeros australianos que acaban de encontrar en sus fincas lo que parecen ser los escombros de un cohete de SpaceX. 

Aún no está claro que los restos pertenecieran a la compañía de Elon Musk. Sin embargo, parece probable, dado que aparecieron pocas semanas después de que se produjese la reentrada controlada de algunos restos de la Crew Dragon-1, la primera misión comercial que llevó astronautas a la Estación Espacial Internacional.

La reentrada tenía que producirse en el Pacífico, frente a las costas australianas. No obstante, se produjo una explosión y, tras ella, la posible pérdida de algunos de los fragmentos. Los pedazos metálicos que aparecieron después en dos granjas australianas podrían ser la continuación de aquella historia, aunque aún falta confirmación por parte de SpaceX.

El cohete que acabó rodeado de ovejas

El cohete Crew Dragon-1 de SpaceX se lanzó rumbo a la Estación Espacial Internacional en noviembre de 2020

Después, parte del cohete quedó en órbita hasta su reentrada de nuevo en la Tierra, que se produjo de forma controlada el pasado 9 de julio. Pero algo salió mal. Tuvo lugar una explosión y después fue imposible localizar todos sus fragmentos.

Por eso, cuando los granjeros Mick Miners y Jock Wallace se pusieron en contacto con la Universidad Nacional de Australia, todas las piezas comenzaron a encajar. Ambos hablaron con el profesor Brad Tucker, quien en declaraciones a IFLScience reconoció que es bastante habitual que le lleguen informes de supuestos restos de basura espacial. Sin embargo, finalmente suelen ser desechos mucho más mundanos.

La diferencia en esta ocasión era que, por fechas, cuadraba con el aterrizaje fallido del cohete de SpaceX. Por eso, el profesor no puso impedimentos en acudir con los granjeros a ver lo que habían encontrado.

Cuando llegó allí, todo comenzó a cobrar más sentido. Las piezas metálicas tenían quemaduras que se corresponden bastante bien con las que quedan tras la reentrada de objetos en la atmósfera terrestre. Además, contaban con números de serie, que la Universidad se encargó de enviar a la Agencia Espacial Australiana, desde donde se han remitido a la Administración de Aviación Federal de Estados Unidos y, de ahí, a SpaceX. Sin embargo, de momento la compañía de Elon Musk no ha dado ninguna respuesta.

Ahora pueden pasar dos cosas. Que SpaceX se responsabilice de los desechos y se encargue del coste económico de recogerlos y devolverlos a Estados Unidos o que no conteste y, por lo tanto, sean los propios granjeros los que tengan que limpiar la zona. Podrían pedirle responsabilidades a la compañía estadounidense. No obstante, ya han recibido algunas ofertas suculentas por las piezas en caso de no reclamarse, por lo que el coste estaría más que satisfecho. 

La fijación involuntaria de SpaceX por las granjas

SpaceX es una de las compañías que más basura espacial generan. Quizás por eso se han visto en la obligación mediática de intentar evitar a toda costa los daños que puede suponer la reentrada en la Tierra de esos escombros.

Durante años han ensayado tanto los aterrizajes controlados como el reciclaje de cohetes, unas veces con mejores resultados que otras. A veces pueden producirse incidentes como el que ocurrió en Australia. Pero lo más curioso es que esta no es la primera vez que acaban aterrizando en granjas.

Ya en 2021 se reportó la caída de los restos de un Falcon 9 en una granja de Washington. En este caso, la compañía espacial sí que respondió a las preguntas del sheriff del Condado, reconociendo que aquel fragmento era de uno de sus cohetes y encargándose de su retirada.

Habrá que esperar a ver si esta vez vuelven a hacerse cargo o si, por el contrario, no creen que los restos que aterrizaron en esta granja sean suyos. Lo que está claro para Tucker es que esto no es un indicio de malas prácticas por parte de SpaceX. Más bien, lo considera un efecto del gran aumento de lanzamientos y reentradas que están teniendo en los últimos años. A más cohetes, mayor probabilidad de que sus fragmentos acaben donde no deben. Como una granja de ovejas en Australia.