Para Marvel, el 1 de agosto es el momento ideal para celebrar la llegada al cómic de uno de sus figuras fundamentales. Spider-Man. Creado por Stan Lee y Jack Kirby, apareció por primera vez en Amazing Fantasy #15 (1962) y cambió el sentido de los superhéroes. En especial, la mirada hacia los personajes con poderes extraordinarios. Peter Parker, un adolescente cualquiera, con anteojos y todo tipo de problemas, se convirtió en el rostro del hombre ordinario. También, en la forma en que la casa de las ideas celebró el sentido de la responsabilidad sobre las habilidades formidables y su relación con el mundo. 

Spider-Man no era un gran científico, aunque sí, un chico brillante. Tenía problemas financieros e incluso, de piel. En una época en que DC Comics, tradicional rival de Marvel, popularizó personajes incorruptibles, poderosos e ideales, el superhéroe arácnido fue toda una novedad. En particular, porque representó de forma magistral cómo los valores de un hombre cualquiera lo convierten en uno capaz de salvar vidas.

Peter Parker, mordido por una araña radiactiva, debía enfrentar el asombro, la pérdida y el dolor. Como superhéroe, Spider-Man tuvo que luchar con la impronta de la realidad circundante. Y con Nueva York, convertida en un personaje más dentro de su historia. 

La invención del personaje dio lugar a uno de los pilares de Marvel en su premisa de celebrar a sus fanáticos y la humildad como ideal que, por lo general, pasa desapercibido. Spidey, el amistoso vecino capaz de arriesgar su vida por las de otros, es un superhéroe. Pero también, es el rostro del bien en estado puro. Una magnífica percepción sobre la capacidad de la cultura pop para reflexionar acerca de lo moral y lo ético. 

El 1 de agosto Marvel celebra el día de Spider-Man, una ocasión para celebrar todo lo que convierte al superhéroe en alguien tan especial. Sobre todo ahora en épocas en que debatimos mucho más acerca de él, con cariño y a veces con un poco de controversia.

Spider-Man

Todos los rostros de una araña: Un Spider-Man para cada generación 

Peter Parker es, por supuesto, el primero y el más conocido de todas las personalidades del héroe. Pero a través de las décadas, Spider-Man tuvo varias encarnaciones. Entre ellas, algunas que incluyeron transformaciones asombrosas que desconcertaron al público. Pero, que a la vez, permitieron a guionistas y dibujantes experimentar con el nudo central del cómic. 

Una de las más recordadas, es Ben Reilly. Creado por Gerry Conway y que apareció por primera vez en The Amazing Spider-Man # 149 (1975). Se trataba de un clon que llegó a vestir las mayas rojas y negras del héroe en más de una oportunidad. De las más curiosas, la ocasión en que Otto Octavius y Spider-Man intercambiaron cuerpos. El villano se convirtió en el héroe por un breve período de tiempo bajo el alias de El Superior Spider-Man. 

No obstante, uno de los más conocidos y convertido en la actualidad en un querido héroe por derecho propio, es Miles Morales. El Spider-Man del universo Ultimate, proviene de una línea temporal en que Peter Parker está muerto y Miles debe ocupar su lugar. Recientemente, el personaje tuvo una aparición extraordinaria en la icónica película Spider-Man: Into the Spider-Verse, que le presentó a un un público más amplio

Spider-Man, con frecuencia, es reflejo de su época 

Desde el ideal esforzado de Tobey Maguire, hasta su versión más joven y en pleno crecimiento con el rostro de Tom Holland. Tanto en el cómic como en el cine, Spider-Man tiene la capacidad de mostrar las transformaciones de la cultura con una soltura y profundidad que impresiona. Pero no se trata de un hecho que se resuma a sus versiones cinematográficas más conocidas.

De hecho, a principios de la década de 1970, Spider-Man tenía un considerable trasfondo adulto. Tanto, como para incluir escenas de violencia explícita e incluso, consumo de drogas. La eventualidad provocó que la Autoridad del Código de Cómics (CCA por sus sigla en inglés) encargada de revisar los contenidos del mundo del cómic, interviniera. Se le consideró inapropiado para el público infantil y declaró que la historia tocaba “puntos sensibles”. En específico, lo relacionado con las adicciones de uno de los personajes. Pero Stan Lee decidió publicar la historia de Amazing Spider- Man vol. 1 #96 sin obtener la autorización. Un acto de osadía que convirtió a Peter Parker en el centro de una gran controversia. 

La jugada tuvo consecuencias inmediatas. El fuerte acento moral de la historia cautivó al público y probó la necesidad de profundizar en temas complicados en los cómics. El resultado fue que la Autoridad del Código de Cómics relajó sus reglas. Lo que llevó a que el personaje de Spider-Man experimentara un nuevo crecimiento significativo. 

Tobey Maguire como Peter Parker/Spider-Man

Es un héroe con un duro y sentido conflicto central 

En 1962, año de la publicación de Spider-Man, los héroes enfrentaban conflictos de complejidad sobrehumana. La mayoría, relacionados con orígenes extraordinarios o lugares de procedencia más allá de lo conocido. De modo que cuando Peter Parker profundizó en valores más humanos como el duelo y en el dolor, llegó a ser toda una sorpresa. Y mucho más, cuando ambas cosas le empujaron a enfundar el traje negro y rojo con el que le conocemos en la actualidad. 

Sobre todo porque lo que le convirtió en héroe, fue un proceso dramático y trágico con el que muchos lectores pudieron identificarse. La muerte de su tío Ben, junto con la mordedura de la araña radiactiva, llevaron al límite a un Peter adolescente. Pero en realidad, fue el dolor, la angustia y la culpabilidad, lo que convenció al jovencísimo personaje de su deber con la ciudad que le vio nacer. Stan Lee, supo relatar una historia sensible, que además, dejó claro que lo que hace a un héroe está más allá del traje y de los superpoderes. Quizás, el legado más perdurable de Spider-Man como símbolo del bien.