En los últimos días, se ha hecho viral en TikTok el experimento de un usuario que hizo visible la cantidad de bacterias que proliferan bajo un secador de manos de aire caliente, como los que hay en los baños públicos. Para ello, usó placas de Petri, que son esas placas de plástico con una sustancias sobre la que se siembran y se dejan proliferar los microbios en el laboratorio.

No es la primera vez que se habla sobre este tema. De hecho, hay multitud de estudios científicos dedicados a comparar la proliferación microbiana derivada de las distintas formas de secar las manos. Normalmente se compara el uso de toallas de papel con la utilización de secadores de manos. Aunque también se pueden introducir otras variables, como secarlas sobre la propia ropa o al aire. En este vídeo de TikTok comparan los secadores con algo tan simple como sacudir las manos.

El resultado deja en muy mal lugar a los secadores de manos, como también lo hacen algunos estudios científicos. ¿Pero hasta qué punto debemos huir de estos aparatos? ¿Podemos llegar a considerarlos peligrosos? La respuesta no es tan simple como un sí o un no, pues depende de muchos factores. 

Así funcionan los secadores de manos

A grandes rasgos, los secadores de manos contienen una resistencia eléctrica y un ventilador, formado por un rodete y un motor eléctrico. Cuando se conecta a la corriente, se eleva la temperatura de la resistencia, que empieza a generar calor. Pero, además, el motor hace girar el rodete, que libera un chorro de aire que se caliente por el efecto de la resistencia.

Existen algunos secadores de manos que solo explotan una de las partes, de modo que se pueden dividir en aparatos de chorro o de aire caliente. Sean del tipo que sean, todos tienen una fama bastante negativa sobre su relación con la proliferación microbiana. Por eso, en los últimos años se han publicado muchos estudios al respecto.

¿Tiene razón el vídeo de TikTok?

A la hora de evaluar tanto los resultados del experimento de TikTok como de todos esos estudios científicos, hay que diferenciar entre las bacterias del ambiente y las que se encontraban previamente en las manos.

Lo que está claro es que la mayoría de microbios aprovechan la humedad para proliferar, por lo que es importante secar bien las manos después de lavarlas. Sea por el método que sea. 

Teniendo esto en cuenta, podemos diferenciar entre distintos métodos de secado. En un estudio publicado en 2019, se comparaba el secado en la ropa, con una toalla de papel, con dos toallas de papel, con secador de aire caliente durante 20 segundos, con las manos estacionarias o frotadas entre sí, y con el secador de aire caliente hasta que las manos se sequen por completo.

En este caso se midieron las bacterias en las manos antes y después del secado y se observó que el mejor método para eliminarlas es con secadores de manos, sin frotarlas entre sí. Otro dato interesante que se extrae de este estudio es que no hay diferencia entre usar una o dos toallas de papel, por lo que lo mejor para el medio ambiente, si se prefiere evitar los secadores de manos, es utilizar una sola. 

¿Pero qué pasa con los microorganismos que permanecen en el aire? Esa es otra cuestión. En 2014, se llevó a cabo un estudio en el que se midieron los niveles de contaminación microbiana en el aire circundante después de un secado de manos con secadores de aire caliente, secadores de chorro o toallas de papel. A los voluntarios se les pusieron lactobacilos sobre la piel para simular manos mal lavadas, por lo que era esperable algo de contaminación. Pero esta fue mucho mayor con los secadores de manos, sobre todo en los de chorro.

Quizás esto en ambientes en los que se supone que no hay abundancia de personas enfermas no sería un problema. Sería el caso de un bar, por ejemplo. No obstante, el estudio concluye que en lugares como los hospitales sí que se deberían evitar estos métodos de secado.

Por otro lado, cabe destacar que las revisiones de la literatura científica más recientes sostienen que no hay evidencias sólidas para desaconsejar los secadores de manos. Sí que se señala la mayor inocuidad de las toallas de papel. Sin embargo, no se habla de pruebas claras contra las máquinas de secado. 

Es por este motivo que, fuera del ámbito hospitalario, no debería ser un problema usar estas máquinas. Aunque está claro que las toallas de papel son una opción segura que goza de mucha más evidencia.

Ahora bien, ¿qué pasa con el vídeo de TikTok? Los resultados asustan, pero, más allá de lo anecdótico, no se pueden comparar con un estudio científico con unas condiciones bien diseñadas.  Además, la comparación es con el sacudido de manos, ni siquiera se habla de toallas de papel. Sacudir las manos suele suponer dejarlas mojadas y esa sí que es una mala idea si queremos evitar proliferación microbiana. Es un viral de TikTok, sin más. Lo que cuenta es interesante, pero tampoco deberíamos obsesionarnos con los resultados.